“Vas a cobrar el día del arquero” y otras frases con alusión a la fecha quedaron obsoletas en 2013, cuando los Tuzos de Pachuca comenzaron a celebrar el Día Internacional del Arquero a modo de homenaje a Miguel Calero, un ídolo del club que vistió su camiseta entre 2000 y 2011, lapso en el que ganó ocho títulos.

El guardameta colombiano tenía 41 años en diciembre de 2012, cuando falleció tras un periplo de paulatino deterioro de salud que empezó en setiembre de 2007. Por entonces, padeció una trombosis venosa en el brazo izquierdo y se vio obligado a no jugar por seis meses.

Si bien Calero volvió a la actividad en 2008 y siguió acumulando logros en su palmarés, tuvo que retirarse en 2011 por secuelas de la trombosis. A esa altura, con un registro de 945 encuentros desde su debut con 17 años en el Junior de Barranquilla, era el futbolista colombiano con más partidos jugados en la historia.

Un año más tarde, el arquero fue internado por un infarto cerebral, consecuencia de una embolia en el hemisferio derecho, y posteriormente presentó una recaída que derivó en el peor diagnóstico: muerte cerebral. Un paro cardiorrespiratorio puso fin a su sufrimiento el 4 de diciembre de 2012, en México.

Luego de un funeral con 10.000 personas en el estadio del Pachuca, que le dedicó una estatua y retiró la camiseta número 1 en su honor, llegó el homenaje de mayor repercusión por iniciativa del club y de Rinat, una importante marca de guantes de arqueros. El 14 de abril de 2013, que hubiese sido el del cumpleaños 42 de Calero, se celebró por primera vez el Día Internacional del Arquero, generando un efecto contagio en el mundo.

Hoy, en el 55 aniversario de su nacimiento, el nombre de Calero vuelve a ser tendencia en las búsquedas de Google, y desde hace años se naturalizó que los clubes saluden a los guardametas en su día.