La previa del choque entre Real Madrid y Benfica por la Liga de Campeones de la UEFA quedó atravesada por una nueva y explosiva polémica. Y, como tantas veces, el protagonista fue José Luis Chilavert, quien salió con los tapones de punta tras las críticas de Thibaut Courtois.
El conflicto se originó luego de que el exarquero paraguayo defendiera públicamente al argentino Gianluca Prestianni en medio de versiones sobre cruces con figuras europeas como Kylian Mbappé y Vinícius Júnior. Las declaraciones de Chilavert no cayeron bien y Courtois fue tajante en conferencia: “Es lamentable. Esas cosas no caben en el mundo de hoy, ni en cualquier lugar, y menos viniendo de otro excompañero de profesión”, afirmó el belga, marcando distancia con los dichos del sudamericano.
Pero si algo caracteriza al Bulldog es que no suele dejar pasar una. Horas después, en diálogo con Radio Rivadavia, recogió el guante y redobló la apuesta con un ataque directo y personal. “Lamentable es él que le sacó la novia a su compañero De Bruyne. Ellos hablan de valores, pero eso no debería pasar”, disparó, en referencia a un viejo episodio que involucró a Courtois y Kevin de Bruyne.
Lejos de bajar el tono, Chilavert amplió su crítica y denunció una “doble vara” en el trato hacia los futbolistas sudamericanos. Según el paraguayo, cuando las figuras europeas lanzan comentarios ofensivos, el tema se minimiza, pero si la respuesta viene desde este lado del Atlántico, el reproche es inmediato. “Ellos te pueden decir de todo y vos no podés decir nada”, cuestionó.
"Vinícius le dijo 'cagón de mierda' a Prestianni y Mbappe le dijo 'puto racista'. O sea, ellos te pueden insultar y decir de todo y no se les puede decir nada", agregó el ex Peñarol que mencionó. "Los valores de Sudamérica son profamilia y hay que cuidarlos”.
El exguardameta de Club Atlético Vélez Sarsfield también apuntó al aspecto deportivo y minimizó las condiciones del arquero del Madrid. “Que aprenda a jugar con los pies, que se anime a salir del área y patear tiros libres o penales, porque realmente es un arquero normal”, lanzó, fiel a su estilo frontal y provocador.
Como si fuera poco, cerró su descargo trasladando el debate a un plano más amplio. Defendió los “valores de Sudamérica” y cuestionó lo que considera una pérdida de referencia moral en Europa, transformando un cruce futbolístico en un enfrentamiento cultural.
Así, en la antesala de un duelo clave de Champions, el foco se corrió del césped a los micrófonos. Y una vez más, Chilavert volvió a encender la mecha.