Casi dos años después del trágico momento en el que su vida cambió, Alexis Viera dialogó con el diario As y contó sus sentimientos actuales hacia la situación que le toco vivir y para con la persona que le disparó.

Su increíble recuperación lo convirtieron en un ejemplo de constancia y superación. Y es por eso que fue elegido como la imagen de un torneo infantil que se diputará este fin de semana en Colombia.

Para el "Pulpo" es fundamental esta etapa del desarrollo para el futuro de los niños: "A los jugadores hay que formarlos desde niños con disciplina; enseñarles a ser responsables, a tener valores dentro y fuera de la cancha y a aprovechar las oportunidades. Al jugador de fútbol hay que entrenarlo con los pies y la cabeza".

En ese sentido, Viera creó en Colombia su propia escuela de formación donde precisamente piensa poner en practica todo eso: "En mi escuela me enfoco en los principios y valores más importantes que debe tener un ser humano: la humildad, el respeto, la honestidad, la disciplina y el sentido de pertenencia. Al jugador de fútbol en algún momento se le acaba la carrera porque el fútbol no es para toda la vida. Ser persona sí es para toda la vida".

También hablo del momento en el que su vida cambió: "Ese episodio me cambió muchas cosas para mal, pero también muchas cosas para bien. Hoy soy una persona que valora más la vida y piensa las cosas de otra manera. Hoy pienso más como empresario. Hoy valoro más a mi familia".

De todas formas el Pulpo afirma que ya perdonó a la persona que efectuó los disparos: "Fue el primer paso que yo di para recuperarme y lograr lo que realmente quería: limpiar mi corazón".

Además afirmo que su perdón no queda solo en palabras: "La próxima semana voy a ir a la cárcel para visitar y estirarle la mano a la persona que me disparó y decirle que si él reacciona, reflexiona, reconoce que se equivocó y quiere cambiar, va a ser una persona que no solo se va a ayudar a sí mismo, sino a otros delincuentes que quieran cambiar. Lo lindo de la vida es perdonar. Yo no tengo odio ni rencor porque Dios está en mi corazón". 

Para terminar, el Pulpo insiste en sacar lo positivo de la situación que le tocó vivir: "Le voy a decir que el día que salga de la cárcel quiero llevarlo a mi escuela para darle la oportunidad de que entrene a los niños y les cuente su historia; que les diga que fue una persona que se equivocó para que ellos no cometan los mismos errores".