El entrenador de la selección uruguaya, Marcelo Bielsa, volvió a referirse a los dichos de Luis Suárez que, luego de la Copa América, cuestionó su conducción y desnudó problemas de relacionamiento y señaló: “No tengo rencor, ni revanchismo”.
"Todo eso pasó, no tengo rencor, ni revanchismo. Si tengo que recordar a Suárez, lo recuerdo, no por lo que dijo sobre mí, sino por lo que él dio al desarrollo de la Copa América, que para mí fue un episodio muy importante, que sin él hubiese sido todo mucho más difícil, que él nos ayudó a salir terceros, que no vale nada, pero, para mí, sí vale”.
“Él tuvo una presencia durante toda la Copa América de absoluta colaboración", dijo más tarde, y agregó: “Suárez dijo lo que dijo y tuvo el efecto que tuvo. Yo nunca respondí a cada una de las afirmaciones del mensaje que dio. Pero sí lo hablé internamente con los jugadores”.
“Lo que pasó esa vez no es a lo que estamos acostumbrados que sucediera, que los reclamos se hicieran públicos sin hacerse en el ámbito privado”.
"Paralelamente, queda un resabio, que los jugadores pueden reclamar aquello que no les gusta del entrenador y buscar caminos para vehicular ese reclamo, porque el reclamo tiene un lugar natural", explicó y agregó. "Si yo convivo con los jugadores y estamos mucho tiempo juntos, los reclamos tendrían que llegarme a mí. Aquel episodio marca dos cosas, se puede reclamar, se puede acusar, se puede hacer públicamente, se puede evitar el camino sin dejar de parecerme mínimamente a mí mismo, para satisfacer todos los reclamos que hay".
"Uno no puede dejar de parecerse a sí mismo, porque después hay que ejercer de entrenador y convencer a través de lo que uno piensa. Y yo solo puedo convencer a partir de las cosas de las que no tengo duda. Si alguien me dice que yo convenza con mensaje ajeno, no los descalifico a los mensajes ajenos, pero reconozco que no son los que yo he transitado".
El CaNcha y la valoración
En otro tramo de la conferencia de prensa, Marcelo Bielsa hizo referencia a dichos de Egidio Arévalo Ríos, que habló de las "excesivas cargas" en los entrenamientos y la responsabilidad del cuerpo técnico.
"Lo escuché a Arévalo Ríos y siempre me hice responsable", comentó, para añadir: "Ustedes no pueden señalar o indicar un momento en que yo no haya asumido la responsabilidad de los malos momentos del equipo, como tampoco nunca dije nada que lo vinculara conmigo a raíz de los buenos momentos del equipo y es un lugar común decir el único responsable soy yo".
Tampoco dudó en hacer referencia al vínculo con los jugadores: "En toda mi carrera yo siempre fui valorado por los jugadores, en este período es donde yo más maltrato he recibido, en algunos casos concretos como el de Suárez y en otros casos potenciales, pues yo no he tenido problemas con ningún jugador de Uruguay como para decir los jugadores están incómodos conmigo".
"Siempre hay dificultades y el que conduce nunca cuenta lo que pasa, porque, si uno lo hace, la convivencia se vuelve imposible. Si yo cuento qué dificultad tengo con alguien y ese alguien cuenta qué dificultad tiene conmigo, el clima de convivencia se pierde para siempre. Es una regla que permite funcionar colectivamente en común", intentó graficar.
"Es civilizado y así se funciona. Cuando se usan voceros, trascendidos o intermediarios, se pierde lo que es la sinceridad y frontalidad, que es esto que está pasando de verdad. Entonces, yo soy una persona tímida, soy una persona obsesiva, mecanizada, no me gusta el desorden, me siento incómodo en ese escenario", agregó.
"Esos son mis déficits. A mí me cuesta actuar suelto, desinhibido, amigable, no es mi forma de ser, pero dentro de esa forma de ser siempre fui calificado positivamente por la gente con la que conviví, porque se ve que hay otros valores que pueden generar aceptación", señaló, para concluir: "Pero bueno, yo evidentemente, humanamente, yo todavía no he logrado una aceptación de este grupo que conduzco".