Federico Andueza, futbolista de Progreso, fue entrevistado este lunes en el programa La mañana del fútbol de radio El Espectador Deportes 810 AM y habló sobre el polémico arbitraje en el partido del Gaucho contra Nacional, hizo referencia a las complejidades económicas y de infraestructura que tiene la institución, y contó un curioso suceso que protagonizó el plantel.
El zaguero se mostró “dolido” al referirse a la derrota ante el Tricolor: “Todavía seguimos con un poco de bronca, masticando todo lo que fue el fin de semana y lo que vienen siendo de estas tres primeras fechas, obviamente también haciendo autocrítica para mejorar en algunos puntos”.
Y habló del arbitraje: “Somo todos humanos, pero en esta jugada hubo tres incidencias: el tiempo, una mano y una posición muy dudosa. Son muchas incidencias en una misma jugada. Vos podés tener algún error, pero el porcentaje de margen de error debería bajarse con las herramientas del VAR”.
Sobre el tiempo añadido, dijo: “Yo vengo mirando el reloj de la cancha, de la pantalla grande, porque nosotros claramente queríamos que terminara ahí. Cuando Mauro Martín rechaza, el tiempo ya estaba cumplido. Yo pensé que lo iba a terminar ahí”.
En cuanto a la mano de Maximiliano Silvera reclamada dentro del área en el gol de Nacional, Andueza opinó: “Es mano, por cómo está el brazo extendido. Por más de que está saltando y no lo puede tener pegado, el brazo está bastante arriba”.
Las “dificultades” de Progreso
Por otra parte, el zaguero hizo referencia a las “dificultades” que sufre el plantel de Progreso en el “día a día”: “A nosotros no nos sobra nada. Más te diría: nos faltan cosas en algunos aspectos a nivel club o para el día a día. Venimos haciendo un esfuerzo bárbaro, sin cobrar, y estamos con muchas falencias”.
“Nos deben un mes. El tema es que se pagó una parte del mínimo de los subsidios, que fue algo que consiguió la Mutual, porque ya el club no tenía ningún subsidio disponible, porque ya los había usado todo el año pasado”, amplió.
Y explayó respecto a las “carencias” de Progreso: “Nosotros no tenemos ningún gimnasio. El que puede, lo hace por fuera, como en mi caso u algún otro compañero que puede. Y después hacemos algunas cosas de pesas con lo que tenemos acá, al aire libre, pero no es que tenemos un gimnasio donde yo pueda ir ahora, por ejemplo, a hacer un banco de pecho o alguna otra cosa. Son más barras y cosas aisladas. El profe hace lo que puede con lo que tiene”.
Por último, contó que, a raíz de los “atrasos salariales”, el plantel decidió viajar con “ropa particular”, sin la indumentaria del club: “Cuando llegamos a Durazno y nos bajamos en el restaurante, una vecina nos preguntó: ‘¿De qué excursión son?’. Y le dije: ‘No, señora. Somos un equipo de fútbol’. No parece, pero somos. Son cosas que, como jugadores, nos da vergüenza”.
“Vos ya venís luchando con varias cosas que te desgastan mucho, siempre con adversidades. Arrancar con esas cosas chiquitas que desgastan”, concluyó.