Contenido creado por Gerardo Carrasco
Conteúdo em português

Me dê retorno

Cinco Estrelas: uma viagem ao ano de 2003 no DeLorean literário de Ignacio Alcuri

15.02.2026 11:31

Lectura: 13'

2026-02-15T11:31:00-03:00
Compartir en

Por Gerardo Carrasco
  [email protected]

Os historiadores não têm um critério unânime sobre os chamados 'medos do milênio', que teriam inquietado o mundo cristão por volta do ano 1000, quando o orbe cristão mudou de três para quatro dígitos no calendário: alguns dizem que sim, outros que não, alguns afirmam que mais ou menos, e também há os que opinam que vai saber.

Quanto à segunda mudança de milênio, está bem próxima e podemos lembrar dos temores que eram vendidos em livrarias e bancas de jornal. Por exemplo, as profecias maias ou o famoso Y2K, que no fundo obedeciam a um mesmo problema: dificuldades de leitura no calendário, seja por parte de humanos ou de máquinas.

No entanto, quando os anos 2000 chegaram, souberam trazer sua cota de caos apocalíptico: entre 2001 e 2008, o fantasma da crise financeira percorreu o mundo, fechando corralitos aqui e estourando bolhas imobiliárias acolá.

O Uruguai não foi exceção, e no primeiro quinquênio do milênio, o povo uruguaio teve que enfrentar situações muito difíceis. Por exemplo, sofreu a crise de 2002, que causou uma quebra bancária, aumento súbito do dólar, desemprego e carestia; e também teve que suportar a imensa dor de Richard 'Chengue' Morales errar aquele cabeceio decisivo contra Senegal na Coreia do Sul.

Mas nem tudo era cinza e desanimador: em meio ao no future, o rock uruguaio e a cultura underground mudavam de pele: o porão do Pachamama fervilhava de atividade, e as mesas do bar La Ronda reuniam artistas, intelectuais e bêbados (às vezes as três categorias em uma só pessoa), e por momentos lembravam as tertúlias de café que animaram o ambiente cultural montevideano na primeira metade do século que acabava de terminar.

Da mesma forma, as revistas de distribuição gratuita —Pimba, Freeway, Neo— eram arautos em um mundo que se digitalizava, mas com uma conexão ADSL ainda cara e sem imaginar ainda as redes sociais.

Em meio a essa mudança de tempos, numerosas bandas de rock subiram aos palcos e tiveram sortes diversas: Sordromo, Lapso, Doberman, Los Oxford, Vinilo foram algumas, junto a uma que se destacou por sua energia juvenil e autoconfiança quase arrogante: Astroboy.

Em 2003, e em um processo vertiginoso e cheio de adrenalina, o grupo lançou seu EP 'Cinco Estrelas'. No grupo reduzido de amigos que presenciaram esse surgimento estava Ignacio Alcuri, que naquele mesmo ano publicaria seu primeiro livro de contos, 'Sobredosis Pop', nome sugerido precisamente por um dos músicos do Astroboy.

Agora, mais de duas décadas depois daquelas gravações e shows, Alcuri entrevistou um por um os protagonistas e se tornou a voz em off e guia turístico daquele momento que começa a deixar de ser atualidade para se tornar história recente. E sendo quem é, não pôde evitar salpicar tudo com um pouco de humor.

Esse trabalho foi concretizado no livro que leva o nome desse EP primitivo do Astroboy, publicado na coleção 'Discos' da Estuario Editorial.

Aqui está o seu disco?

Narrador, romancista e em breve poeta (trabalha em um livro de sonetos dedicados ao cinema dos anos 80), Alcuri havia se mantido até agora no universo da ficção. Mas uma conversa casual com um colega comunicador abriu uma nova frente em suas atividades.

“Estou escrevendo e publicando livros há 22 anos, sempre de ficção, a maioria contos, além de uma novela, alguns experimentos e até uma história em quadrinhos. A não ficção fui desenvolvendo na prática no jornalismo, sobretudo nos últimos anos, mas não era algo que me tirava o sono. Não era um objetivo, porque geralmente não tenho nenhum objetivo, vou encontrando as coisas pelo caminho”, comenta com humor.

E essa serendipidade ocorreu durante uma conversa com o jornalista Carlos Dopico, um especialista em música uruguaia em geral e em rock em particular.

“Tínhamos coincidido em um trabalho e surgiu o tema dessa coleção da Estuario sobre discos, e então fiz o exercício de fantasia sobre qual disco escolheria para escrever um livro. O universo de possibilidades começou a se reduzir muito rápido: tinha que haver certa relação emocional, talvez não necessariamente com os músicos, mas sim com aquela música. Eu não sou de ouvir tanta música”, esclarece.

Esse requisito 'emocional' rapidamente se reduziu a uma linha de três. 'Poderia ser um disco de Leo Maslíah, um dos The Supersónicos ou um do Astroboy', enumerou.

“Nessa fantasia, rapidamente me inclinei por este último, porque tinha compartilhado muito com a banda desde o início, até mesmo antes da pré-história da banda, por ser colega de faculdade de Javier [Vaz Martins, baixista da banda] e por vê-los nos primeiros ensaios, nos primeiros shows”, conta.

Hecha esa elección, la fantasía comenzó a tomar cuerpo: Alcuri se contactó con la editorial, hizo su propuesta y hubo humo blanco. Ya con el “qué”, resuelto, quedaba por resolver el “cómo”.

“Una de las cosas interesantes que tiene la colección es que cada autor tiene un acercamiento al disco completamente distinto. Hay ficción, hay periodismo puro y duro, hay libros corales, y todos van contando cómo se hizo el disco en cuestión. Yo no pretendía que el mío tuviera originalidad, pero sí cierta chispa”, recuerda. Esto últimos se vio favorecido gracias a que los Astroboy “tenían ese falso agrande, que no era tan falso, tal como como lo cuentan ellos: el primer disco se llama Cinco Estrellas, que es el máximo puntaje que puede tener un disco, Y además ellos son cinco”, detalla. Así las cosas, se decidió que cada una de las “estrellas” tuviera su momento de brillar.

Y como modus operandi, utilizó una técnica casi policíaca: “interrogó” a los “sospechosos” por separado, para evitar que se pusieran de acuerdo en un álibi. El mecanismo —recuerda el autor— también remite al uso intensivo de la analepsis —o flashback— como herramienta narrativa, algo experimentado en 1950 por el cineasta nipón Akira Kurosawa en su película Rashomon, y que acabó por dar nombre a ese recurso.

“Entonces decidí entrevistar a los cinco por separado, pero que después cada uno esté en un episodio propio. Jodiendo con Rashomon, les dije que hicieran un ‘Rashoboy’ o Un ‘Astromon’”, recuerda el autor. “Cada uno cuenta su historia, yo las ordeno por separado, y con eso el lector se puede hacer una idea de que experimentaron ellos —y un poquito yo también— en esos comienzos vertiginosos de la banda”, explica.

Entre el marco y la puerta

Cuando se habla de historia, el término “bisagra” se usa tanto para un barrido como para un fregado, y amenaza con vaciarse de significado: es perfectamente válido decir que 1453 fue “un año bisagra” debido a la caída de Constantinopla, pero resulta cuestionable plantear que 1993 también lo fue porque Uruguay Catalogne ganó entonces en Martini Pregunta respondiendo sobre Elton John.

Sin embargo, y por las razones presentadas al comienzo de este artículo, los primeros cinco años del milenio tuvieron en Uruguay algo de “antes y después, especialmente para la joven generación de entonces, y en particular para Alcuri y los Astroboy.

“Quizás la decisión de elegir el disco Cinco Estrellas incluía la importancia de esos años, para mí, incluso como persona.  Era un Uruguay postcrisis, recién había terminado, la crisis de 2002 y había un montón de coletazos. 2003 es el año en el que yo saco mi primer libro, Sobredosis Pop, y también el año en el que sale Cinco Estrellas. No sé si eso influyó en la decisión, pero me ayudó después a la hora de contar la historia. Porque un poquito de esa historia está en ese año tan especial, que creo que fue fermental para cierta sensibilidad pop de Montevideo, que ya había comenzado antes: en el 2000 había salido el libro “Posmonauta, de Natalia Mardero, y por ahí llega Danny Umpi con un primer disco que le pone “Perfecto”, que es otra afirmación fuerte, y aparece el primer disco de Max Capote que se llama “Grandes Éxitos”, que también es un chiste”, ejemplifica.

Era una época en la que estaban pasando un montón de cosas. Y lo sentías, por ejemplo, cuando ibas BJ [popular boliche y espacio de recitales] y también en una de las primeras ebulliciones —por lo menos de este siglo— de la Ciudad Vieja, que siempre tiene como ciclos. Parece que levanta, parece que se gentrifica o algo, pero después no”, comenta.

Ese contexto de cultura urbana excedía el objetivo del libro, pero resultó de utilidad para el autor. “Me ayudó a acordarme, a tratar de ver qué sentía yo en aquella época”, y no para elegir el disco a historiar.

“El disco elegido es ese, entre otras cosas, porque la gracia está en que Desde que hacen su primer ensayo juntos hasta que sale el EP, pasa muy poquito tiempo”, algo que refleja “esa efervescencia, esa rapidez, ese vértigo, que es un poco lo que se cuenta en el libro. La historia son ellos quemando etapas muy rápido, tan rápido que pocos años después se quedaron sin etapas para quemar y terminaron tomando un impasse que fue de 15 años”, explica.

Vengan esos cinco

Desde sus primeros tiempos, la banda Astroboy está integrada por Martín Rivero (voz), Javier Vaz Martins (bajo), Leandro "Tuco" Boné (guitarra), Pablo Fiallo (batería) y Francisco "Paco" Risso (guitarra y coros).

Entrevistar por separado a los cinco acerca de hechos acaecidos más de veinte años antes, presentaba el riesgo —o la oportunidad— de que se presentaran tantas versiones como entrevistado, y algunas de ellas podrían resultar encontradas.

“No tuve miedo a que los cinco contaran lo mismo, porque incluso si pasaba así, iba a tener suficiente material para elegir lo que cada uno recordara o contara mejor. Después me encontré con que, por más parecido que hayas experimentado algo…no es que lo hayas vivido distinto, pero a veces simplemente lo recordás distinto, o usás distintas palabras para contar lo mismo”, cuenta.

Sin embargo, para dar base a esas narraciones que necesariamente serían fragmentarias, el autor requería de una columna vertebral fiable.

“Necesitaba algo como un orden cronológico de los hechos, y entonces empecé por Javier, que es mi amigo más cercano y también un poco el historiador y el ‘memoriólogo’ de la banda”, señala.

Con ese cimiento, resultó más fácil interrogar al resto de la banda y dar un orden al relato coral que surgía.

Narrador omnisciente

Además de aparecer en una divertida y sincera introducción en primera persona, Alcuri acompaña las entrevistas como una suerte de voz en off que hace que los reportajes funcionen de manera orgánica y ordenada.

“En un primer momento, mi idea era que, además de los testimonios de ellos cinco, pudiera estar el de alguien que, como yo, hubiera tenido una relación cercana con la banda en esa época”, cuenta. Uno de los nombres que se le vino a la mente fue el de Fernanda Cortinas, propietaria entonces del boliche Pachamama. Sin embargo, esa “ampliación de la búsqueda” fue desechada.

“Me di cuenta de que era mucho laburo y de que no coincidía con un formato que me gustara. Entonces, cuando decidí entrevistar solo a los cinco, me dije ‘bueno, los cinco y un capítulo cero en el que hable yo’, porque los acompañé desde el principio. Entonces empecé con la autoficción, a partir de los primeros toques, luego con el regreso en 2023 con los tres toques que hicieron en Magnolio Sala, y lo poquito que me acordaba, porque tengo muy mala memoria”, confiesa.

“Aparezco como una voz narrativa. Para mí, la referencia más parecida a eso que hago es Ron Howard, el director de cine que hace la voz en Arrested Development, y que la usa sobre todo para generar contradicciones. Por ejemplo, un personaje dice ‘hoy fui a trabajar’, y la voz en off dice ‘se quedó durmiendo toda la mañana’. Mi idea no era exactamente esa, pero sí acompañar con un poco de humor, porque es lo que me sale y porque además no estamos hablando de una banda con una trayectoria sagrada, que tocaba en iglesias”, comenta risueño.

“Entonces mi voz aparece ahí ordenando un poco y haciendo algún chiste, nunca burlándose de ellos, por supuesto, sino  aportando desde lo que no puedo evitar, que es un poco el humor, porque está en todo lo que hago”, admite.

Para poco es mucho y para mucho es poco

En su breve carrera, Astroboy cosechó aplausos en diversos escenarios. Y si bien sería injusto calificarla como un fenómeno “de nicho”, también lo sería decir que alcanzó la categoría de fenómeno de masas. Por ello, el autor corría quizá el riesgo de escribir un libro dirigido a un público objetivo muy acotado.

“Sinceramente, yo estaba tan adentro del fenómeno Astro Boy, BJ, Pachamama, que ni siquiera ahora me puse a pensar en el alcance de ese fenómeno, o cuántos conocieran la banda. Sé que, en estos años y luego de su regreso—sacaron un disco hace poco— se sorprendieron con que la gente los seguía escuchando, y de saber que gente de mí generación se los había hecho escuchar a sus hijos”, dice.

Por ello, el riesgo de apuntar un público poco numeroso “no fue una preocupación, porque básicamente era el libro que podía hacer y que quería hacer. Podía pasar que cuando le mandara la propuesta a la editorial me dijeran, ‘No, mira, no los conoce nadie’, y ahí se terminaría la historia, pero como que no me puse a pensar en eso”, rememora.

Además, ocuparse de temas “ de nicho” es habitual para Alcuri. “Es una cosa que a mí me sale bastante bien. Por ejemplo, escribo muchas notas sobre historietas, de cómics, entonces me gusta y me sale eso de tratar de explicar un poco lo muy chiquito o lo de muy pocos, a un público más general”, considera.

“Yo creo que si lees el libro, y aunque no hayas escuchado nunca a la banda, te pinta una época y creo que, obviamente, te da ganas de escucharla”, invita.

En cuanto al feedback de la obra, Alcuri valora que haya sido, en primera instancia, del agrado de los Astroboy.

“A mí me gustó que a la banda le gustara. No se trataba de hacer la biografía no autorizada. Para mí era importante, incluso desde un punto de vista del éxito del texto, que ellos se vieran reflejados ahí y que dijeran, ‘bueno, esto es la historia que conté yo, por lo tanto, no me puede disgustar’. Les gustó mucho el libro, a mí me puso muy contento”, dice.

“Si atravesaste esa época, creo que te va a gustar muchísimo. Y si no, creo que es interesante porque pinta, no solamente la época, sino una banda muy particular que llegó en un momento también muy particular y que tiene una historia súper interesante”, concluye.

Por Gerardo Carrasco
  [email protected]