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Escribe Esteban Valenti

Viaje de la política a la realidad: recorrido por el Cerro

Como la realidad no es abstracta, sino concreta, vuelvo a un lugar que pinta la situación de zonas enteras de la capital y el país.
26.02.2019 12:36
2019-02-26T12:36:00

Por Esteban Valenti | @ValentiEsteban

Una de las razones del desprestigio notorio de la política en Uruguay y en otras partes del mundo es que cada día se parece más a un viaje de fantasía. Se acercan las elecciones y se desata el concurso de las banalidades, de las decenas de propuestas, de las poses publicitarias sobre temas complejos y que influirán sobre la vida de la gente, violando todas las leyes de la publicidad electoral. Qué importa, una violación más.

Como la realidad no es abstracta, genérica, sino concreta, situada geográficamente y en el tiempo, voy a volver a un lugar con el que tengo vínculos familiares, pero que en realidad pinta la situación de zonas enteras de la capital y del país. Pero en este caso, es más visible, más impactante.

Viajo por Carlos María Ramírez y cruzo el puente sobre el arroyo Pantanoso, es menos hediendo que antes porque ya casi no hay fábricas que "alimenten" sus aguas cristalinas; sobre todo no está más Colagel, que producía con desechos de huesos proporcionados por cuatro frigoríficos que ya no existen ni existirán nunca más. No tengo nostalgia, cambió toda la industria frigorífica. Simplemente compruebo.

Si llego en el horario pico del ingreso a la Villa, el tráfico se vuelve endemoniado, terrible, y es una zona totalmente liberada de inspectores de tránsito, por allí no pasan ni se arriman.

La rotonda está dedicada a los "Mártires de la industria frigorífica", a esas camisas blancas que bajaban del Cerro con sus marchas y varias veces chocaron con policías bravas y represivas. La conexión lógica con la rambla Egipto no se completó. Espera.

A la izquierda, la plaza Rodney Arismendi, en homenaje al líder comunista. Como puede apreciarse desde la entrada misma las intendencias de izquierda se han preocupado de señalar y subrayar que esa es una zona social, política y cultural con fuertes tradiciones sindicales y de lucha. Y los votantes del Cerro han expresado sus opiniones con muy fuertes votaciones a favor del FA, desde hace 30 años.

Pero en estos 30 años, lo que no hay es una sensibilidad similar, ni de parte de la Intendencia, ni del gobierno nacional en 14 años de ocupar el máximo sillón de la república. Eso sí, la villa siempre está en la literatura, en los discursos y en las proclamas.

Poco más adelante y a la derecha está el Liceo 61, nuevo la costa. Una bendición y una tragedia. Fue construido con el producto de la venta del predio del puerto del ex Frigorífico Nacional por el gobierno de Luis Alberto Lacalle, en 3 millones de dólares a la secta Moon, y recomprado por el gobierno del Frente Amplio en casi 30 veces esa cifra para construir la fallida regasificadora.

Pero lo trágico del Liceo, es que, en sus inmediaciones, sin la intervención dura e implacable de las autoridades, se desarrolla el comercio más antiguo del mundo, la prostitución al aire libre, por el pago de una dosis de pasta base, con bocas situadas a pocos metros. La prostitución se ejerce en un montecito de tártagos frente al liceo.

Esos son los cambios dramáticos que hemos aceptado sin protestar. En el Cerro hace muchos años existió el bar y quilombo de La Ronca, su propietaria, en Camino de las Tropas, frente al cuartel de La Paloma, de dura memoria por la cantidad de presos políticos que pasaron por esa unidad de artillería. Ese "establecimiento" regularmente instalado cerró en 1985. Ahora el "oficio" se trasladó frente al liceo 61...

Como circulan insistentes rumores y no tanto, que se está produciendo un importante reacomodo en el Casabó, con desalojados por la policía de otros barrios conflictivos. Así que la zona tiene asegurada una fuerte presencia del delito y de bandas bien organizadas y pertrechadas.

Sería injusto no reconocer otro cambio importante frente al liceo 61, que nunca se había dado antes en ningún liceo de la zona, la numerosa presencia de autos particulares. Los profesores tienen sus justas recompensas. Se las merecen.

Otra mejora es olfativa, el cierre de la planta de Fripur, de harina de pescado, con su paralización liberó a la zona de algunas decenas de empleados que quedaron en la calle y de un insoportable olor a pescado.

Unas grandes columnas, una gran explanada, concurrida de aprendices y expertos patinadores, está a escasos metros de la fábrica Fripur, de harina de pescado podrido, de los Fernández, la peor empresa en contaminación y poco personal que tuvo el Cerro. La Bahía y la población circundante comenzó a vivir con el concordato; luego del rechazo del pescado en mal estado, exportado a Rusia.

Si seguimos por la Rambla, hay una pequeña y pujante empresa congeladora de exportación. Luego uno de los tantos fracasos estatistas, el Astillero SOYP, que llegó a construir tres barcos de pesca para la merluza de aproximadamente 45 metros de eslora y hoy son solo hierros retorcidos y dueño desconocido. En medio del abandono, una hermosa cooperativa de viviendas.

Y luego comienza más desolación:

El Muelle Público, lugar de disfrute y paseo hasta los años 70, la dictadura primero y los posteriores gobiernos democráticos propiciaron el deterioro de todo el entorno y hoy es un cadáver en descomposición, cuando en algún momento se cruzaba la bahía en un vaporcito con destino al puerto.

La caída de los últimos espigones del muelle "La Alemana" son la expresión del desinterés y la poca sensibilidad que se ha utilizado para preservar esta parte de la ciudad, y si faltaba algo, basta mirar hacia la isla de la Libertad, que para ser justos debería recuperar su nombre original de la isla de las ratas.

Observar este panorama no es gratuito. Un espantoso olor a cloaca nos recuerda que por una rotura de "alivio" el caño "maestro" desagua directamente entre los escombros de una otrora simpática playita, al salir se puede apreciar una moderna construcción con varios años de paralización, de la sala de bombeo que algún día estuvo planificada para transportar las aguas servidas al emisor subacuático de Punta Yeguas.

Proseguimos por la rambla Egipto y encontramos otra empresa procesadora de pescado transformada en asentamiento costero y con vista al río.

En la calle República Argentina quedan los restos de la centenaria planta textil "Alaska" que se fundió en los años 70 y fue reciclada para procesar cueros curtidos destinados a la exportación a Detroit, el corazón de la industria automovilística norteamericana. También fundida. Luego se transformó en una bailanta que terminó en fracaso y tragedia. Unos pasos más y cerca del histórico liceo 11 comienza el asentamiento sobre la bahía al costado del estadio de Rampla Juniors, uno de los 656 asentamientos que se han instalado en todo el país, y sobre todo en la zona metropolitana.

Estaremos tentados a seguir por la rambla Egipto y comunicarnos con la rambla Suiza, pero "abandonad toda ilusión" ni el mejor usuario del Google Earth puede hacer esa trayecto sin pasar por el laberinto de la incompetencia planificada.

* (Nota realizada con el aporte de un amigo del Cerro, sin el cual nunca podría haberme adentrado en ese tour turístico)

 

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Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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