Contenido creado por Gastón Fernández Castro
Cybertario

Tragedia

Tragedia

19.10.2011

Lectura: 3'

2011-10-19T07:39:14-03:00
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El presidente Mujica parecía dispuesto a no meterse en el lío generado tras las declaraciones de Vázquez y su posterior renuncia a la actividad "política pública", al menos hasta regresar al país. Sin embargo, el domingo pasado se despachó con unas consideraciones a tal punto significativas que parecen responder más a un cambio de opinión que a su inveterada verborragia.

Mujica restó importancia a la renuncia de Vázquez en el entendido de que no significaba "ninguna tragedia" porque en el Frente Amplio hay gente joven "por todas partes". Si se considera únicamente lo que dice a texto expreso, la reflexión del mandatario encerraría al menos tres errores de percepción. El primero es pensar que un candidato con los atributos electorales de Vázquez se puede sustituir por un joven emergente sin pagar un alto precio electoral. El segundo es ver jóvenes donde no los hay, al menos si se compara el elenco de dirección del oficialismo con el de los demás partidos. El tercero es intentar una maniobra de disimulo cuando tanto la dirección como el electorado del Frente Amplio lo han interpretado como una verdadera tragedia. Sin embargo, el mensaje de Mujica no estaba dirigido principalmente a los votantes ni a los dirigentes sino al propio Vázquez.

Más allá de las circunstancias, casi nadie cree que la renuncia de Tabaré Vázquez exprese una decisión definitiva. Sus opositores la minimizaron porque recuerdan otras similares, que llegaron también como consecuencia de cuestionamientos políticos o ideológicos. Sus allegados no escondieron que detrás de la renuncia había un mar de fondo, vinculado al clima de enfrentamientos más o menos crueles que se vive en la interna del partido de gobierno.

Según la empresa Cifra, el expresidente goza de la simpatía del 53 por ciento del electorado, con sólo 23 por ciento de antipatía. Nadie que tenga semejante respaldo popular, que lo coloca nuevamente en los umbrales de la Presidencia, se va para la casa porque algunos de sus competidores internos le reprochen sus dichos. El dilema de Mujica y de todo el Frente Amplio es saber cuál es el costo que van a tener que pagar para que Vázquez vuelva a liderar la fuerza política en una contienda electoral. Ese precio podrá expresarse en concesiones de diverso tipo, desde la confección de la fórmula electoral o la reestructura interna, hasta la aún más delicada renovación ideológica.

Vázquez no sólo cuenta a su favor con un amplio respaldo electoral sino que es también el único candidato que puede facilitarle una decisión confortable y unitaria. Su ausencia, en cambio, abriría un proceso para elegir a la fórmula presidencial que puede resultar extremadamente turbulento y traer aparejados más dolores de cabeza. Es en ese contexto que se debería interpretar las declaraciones de Mujica. Cuando el presidente dice que la renuncia de Vázquez no es "ninguna tragedia", lo que está buscando es bajar el costo político de su retorno, aunque todos en el Frente saben que eso ya no depende de ellos.