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Felipe Schipani

Escribe Felipe Schipani

Opinión | ¿Van a pedir perdón?

Son los mismos que durante años callaron cobardemente. Los mismos que relativizaron, justificaron o negaron la existencia de una dictadura.

07.01.2026 19:05

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2026-01-07T19:05:00-03:00
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El senador Sebastián Da Silva, con meridiana claridad, planteó en el debate que se dio hoy en la Comisión Permanente una pregunta tan simple como incómoda: ¿el Frente Amplio va a pedir perdón por la complicidad que durante todos estos años ha tenido con la dictadura de Venezuela?

Complicidad por mirar para el costado. Por no condenar con firmeza la violación sistemática de los derechos humanos. Por callar frente al secuestro, la tortura, el asesinato, la persecución política y el fraude electoral. Por no impulsar nunca investigaciones serias sobre los múltiples vínculos y negocios —muchos de ellos con una apariencia más que turbia— que se tejieron con el régimen chavista. Por esos vínculos carnales con una dictadura que oprimió a su pueblo durante años.

Hoy se rasgan las vestiduras. Invocan principios, apelan al derecho internacional, se envuelven en formalismos jurídicos. Son los mismos que durante años callaron cobardemente. Los mismos que relativizaron, justificaron o directamente negaron la existencia de una dictadura. Ese silencio no fue neutral: fue cómplice. Y la complicidad es uno de los peores atributos del ser humano, porque legitima al verdugo y abandona a la víctima.

El dictador Nicolás Maduro ha caído. Venezuela empieza a recuperar la esperanza de la libertad. Millones de venezolanos que padecieron el exilio, la cárcel, el hambre y el miedo comienzan a vislumbrar un futuro distinto. Y frente a ese hecho histórico, la pregunta vuelve a imponerse con fuerza: ¿no ha llegado la hora de pedir perdón?

¿Pedir perdón por no haber condenado con vehemencia? ¿Por haber mirado para otro lado mientras un pueblo era sometido? ¿Por haber elegido la sintonía ideológica antes que los derechos humanos? No lo hicieron cuando cayó el Muro de Berlín, después de los millones de muertos que dejó el comunismo en el siglo XX. No lo hicieron entonces, y no parece razonable esperar que lo hagan ahora.

Porque cuando Venezuela sea definitivamente libre, cuando se abran los archivos, cuando caigan los velos y se conozca toda la verdad, esa complicidad va a pesar mucho más de lo que pesa hoy. Entonces se abrirá la caja de pandora: saldrán a la luz los silencios, las justificaciones, los negocios, las omisiones y las miserias morales. Y ya no alcanzará con rasgarse las vestiduras ni con invocar tardíamente principios que durante años despreciaron. La historia no absuelve el silencio cómplice. Lo señala. Y lo condena. Por eso la pregunta sigue en pie, más incómoda que nunca: ¿van a pedir perdón?