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Escribe Diego Borges

Opinión | Uruguayos campeones: tres millones atrás de una pelota de papel

El mundial que ganamos fuera de la cancha.

14.07.2026 16:06

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Escribe Diego Borges

Diego Borges

Licenciado en Marketing y consultor en estrategia, con formación en Gestión de Directorios. Ha recorrido más de 20 países lanzando negocios, desarrollando marcas y creando redes comerciales.

Uruguay, en este Mundial 2026, fue campeón absoluto y no nos dimos cuenta. ¿Cómo? Así como lo lee (o lo escucha). Los uruguayos, nosotros, los 3 millones y pico, fuimos insuperables en el consumo del producto estrella de esta fiesta futbolera internacional: el álbum del mundial.

¡Pocos, pero buenos!

Por supuesto que en números absolutos, no nos podemos comparar con los grandes países, como Brasil, México, Colombia o Argentina, por nombrar solo a los latinoamericanos que lograron seguir en la cancha más tiempo, mientras nosotros lo seguimos mirando de afuera. Pero en números relativos, el Uruguay fue el país donde más álbumes y figuritas per cápita se vendieron…¡en el mundo entero! ¡Uruguay nomá!

Días con brillo propio

Según un informe especial, preparado por la firma Scanntech, que, entre otros servicios, maneja la base de datos más grande de consumo del canal retail en Uruguay (y en otros países de la región), el Mundial 2026 generó un boom de ventas y de interacción que no se había vivido anteriormente. ¿Será que intuíamos que era este el mundial que podíamos ganar? No lo sé, lo cierto es que semana a semana la cosa fue escalando desde la segunda quincena de abril cuando los primeros librillos multicolor se hicieron ver en los puntos de venta, y así seguimos conectados con este evento hasta romper el récord de venta el sábado 9 de mayo, día en que se vendieron más de 1 millón de sobrecitos de figuritas. ¡1 millón! En promedio esto significa que en cada hogar se compró un sobrecito ese día. Se vendió, increíblemente, más que la leche, que es el producto que, en unidades, representa el mayor consumo diario en nuestro país.

La fiesta se vivió en los shoppings

Todos lo vimos. Bueno…casi todos. En todos los centros comerciales, en las plazas, en los colegios y las escuelas, y, por supuesto, en las calles y plazas de todas las ciudades del Uruguay, se generaron intercambios y una socialización que tal vez no veíamos desde… tal vez nunca. Lo cierto es que este producto (o este sistema de productos – el álbum y sus figuritas) generaron una fiebre mundialista que trascendió todos los resultados, las ilusiones y las edades. ¿O usted no tiene algún amigo bastante crecidito que coleccionó y completó el álbum?

No solo de figuritas vive el hombre

En el informe se recoge mucha información interesante, que muestra lo que mueve un evento de estas características, aún cuando lo tengamos a más de 10.000 km de distancia. Es que los uruguayos nos juntamos alrededor de la mesa para todo, incluso para ver el fútbol, o mejor dicho SOBRE TODO PARA VER EL FÚTBOL. Por eso no se sorprenda cuando le cuente que la canasta mundialista (no existió un producto así, sino un conjunto de productos que identificó Scanntech en esta categoría) tuvo un crecimiento que hizo saltar todas las pencas. Por eso, me animo a hacerle una pregunta retórica: ¿Recuerda qué estaba haciendo el lunes 15 de junio a las 19 horas? Pues con mucha seguridad puedo afirmar que usted, yo, y el 90% del Uruguay estaba atento al primer partido de la celeste, y…comiendo algún tipo de snacks, pizza, o aceitunas. ¿Estoy en lo cierto? Los números dicen que sí. Por lo menos los números del consumo en supermercados, que ese día, un rato antes del partido (porque hasta esto lo dejamos para último momento) se vendió un 496% más de snacks, un 346% más de aceitunas, y un 307% más de pizzas que un lunes común. Y con toda esa sal arriba, es lógico encontrar que también compramos un 172% más de fernet, un 169% más de cerveza, un 83% más de gaseosas y un 181% más de hielo. Se ve que el whisky, nuestra bebida estrella, lo habíamos comprado antes.

Los números mandan

Al parecer, nuestras decisiones son muy fácilmente influenciables. Basta con crear el entorno propicio. Y eso es lo que generó este Mundial.

Y claro. Con este entorno de entretenimiento futbolístico, a nosotros, los que movemos más de 1 de cada 3 niños detrás de una pelota todos los fines de semana, nos saltaron todos los radares del consumo, y, sentados frente a la pantalla, a través del Canal 5 o de las propuestas de TV paga, nos empachamos con el colorido espectáculo, y todos los productos que lo acompañan.

¿Y Borges?

Borges, Jorge Luis, de haber podido ver el álbum y ese increíble mundo de colores que propone, y el encuentro intergeneracional que se ha generado a su alrededor, seguramente concluiría que el álbum del mundial es El Aleph, porque todos quienes se han sumergido en su inmensidad lo han hecho con la esperanza de lograr, al menos una vez en la vida, tener en sus manos un universo completo. Por eso, y en relación específicamente a la pelota, ese objeto divino, circular y perfecto que es centro e imán de todo este movimiento que, de norte a sur y de este a oeste del orbe nos reúne alrededor de la cancha (a los más afortunados), de las pantallas (a los que hayan contado con el tiempo), y de la radio (a los que nos encuentra en medio de algún trayecto inoportuno), y que en esta edición del álbum del Mundial es la figurita FWC5, me permito retratarla como en el cuento del maestro: “En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño.”

P.D.: A la hora de cerrar esta columna, todavía no sabemos si Argentina le regalará a Borges otra estrella mundialista. El Aleph del Mundial: la pelota… aún está girando.