Hay diferentes trastornos psicológicos que influyen directamente en los hábitos alimenticios de quienes los presentan.
Los desórdenes o trastornos de la conducta alimenticia (TCA) son enfermedades complejas que afectan la calidad de vida de quienes la padecen y en muchos casos ponen en riesgo la vida de la persona. Se caracterizan por anomalías en los hábitos alimenticios que pueden implicar una ingesta de alimentos insuficiente o excesiva, afectando la salud física y emocional de la persona. Es una enfermedad que va deteriorando a quien la padece, no solo físicamente, sino socialmente. También sus vínculos, su familia, su entorno en general cumplen un rol fundamental. La persona suele aislarse, muchas veces con el fin de no ser descubierta. Y aquí es donde detectar señales a tiempo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. Muchas veces se manifiestan cambios como el uso de ropa de tallas grandes, ya que la persona se ve gorda y busca disimular su figura, también las excusas para no asistir o compartir momentos familiares o sociales donde se comparten comidas, la obsesión respecto a la ingesta de alimentos con bajas calorías, entre muchas otras.
Desde hace bastante tiempo se habla de Bulimia y Anorexia, pero últimamente han surgido nuevos desórdenes asociados a la conducta alimenticia, como por ejemplo Ortorexia que es la obsesión extrema por consumir alimentos saludables. Primero descartan la grasa animal, las harinas blancas, los hidratos de carbono, los aditivos y los conservantes, y la lista no para de crecer. De a poco se va acotando el modo de comer de manera absolutamente restrictiva, acompañado de hábitos obsesivos. Las personas con Ortorexia pueden sufrir anemia y debilidad notoria por falta de vitaminas. También podemos mencionar Pregorexia que afecta a las mujeres embarazadas que quieren mantener su peso corporal y pueden incurrir en la restricción de calorías y nutrientes, la realización de ejercicio extremo y la combinación de atracones y purgas; lo que puede tener consecuencias negativas no solo para ellas sino también para el bebé. Vigorexia es cuando la persona afectada se obsesiona por su estado físico, se incurre en una ingesta exagerada de proteínas y carbohidratos, acompañada del consumo de otras sustancias, como los esteroides anabolizantes, energizantes, entre otros; con el objetivo de adquirir masa muscular de manera obsesiva. Alcohorexia también conocida como ebriorexia o drunkorexia, es un trastorno en incremento entre personas menores de 30 años, remplazan las calorías de una comida por las calorías del alcohol buscando el equilibrio de la ingesta calórica. Es decir no ingerir alimentos con el objetivo de poder beber alcohol sin aumentar el peso. Estas son algunas características generales de los TCA identificados hoy en día.
A nivel mundial, se estima que uno de cada diez jóvenes sufre alguno de estos trastornos y según datos de la Organización Mundial de la Salud, entre el 15% y 20% de estas personas fallecen, debido a que no se trata a tiempo, en muchos casos porque la propia persona no reconoce sufrir un trastorno y no busca ayuda.
En nuestro país no hay registro de la incidencia de estos trastornos, pero es de esperar que estemos dentro de los parámetros mundiales. Sería muy positivo que se pueda implementar un registro con datos estadísticos, sobre lo que ocurre en nuestro país, para que las políticas que se desarrollen se puedan diseñar en base a información precisa, y poder luego evaluar los resultados de dichas políticas, de forma eficiente.
Los TCA muchas veces son difíciles de detectar e identificar por la persona misma y por su entorno, en muchos casos no perciben o no reconocen que están teniendo una conducta problemática en cuanto a sus hábitos alimenticios. Todo esto lleva a que exista un subdiagnóstico de los TCA.
La detección precoz y el tratamiento con especialistas son fundamentales para lograr la rehabilitación de la persona afectada. Por tal motivo es muy importante que la sociedad en general tenga conocimiento del tema y pueda reconocer las señales de alerta, tanto en uno mismo, como en personas cercanas.
Para ello presentamos un proyecto de ley para declarar el día 26 de agosto de cada año como "Día Nacional de Lucha Contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)". El objetivo de este proyecto es alinear las actividades que se desarrollan en Uruguay con aquellas que se impulsan en el mundo, coincidiendo en los objetivos y sobre todo dándole un marco institucional a la iniciativa de las organizaciones no gubernamentales que realizan una importante labor. Considero que es fundamental empezar a trabajar en estos asuntos, y este proyecto sería el puntapié inicial para empezar a hablar del tema y educar a la población. Un mayor conocimiento de estas enfermedades por parte de la ciudadanía redundará en mayores tasas diagnósticas, y con esto se logrará mejorar la calidad de vida de aquellos que inicien el tratamiento. La prevención comienza concientizando.

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