Contenido creado por Gonzalo Charquero
Aldo Lamorte

Escribe Aldo Lamorte

Opinión | Seguridad vial sí, caos vial no

Planificar o colapsar es la disyuntiva de las rutas turísticas en Uruguay.

03.02.2026 14:53

Lectura: 4'

2026-02-03T14:53:00-03:00
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Viajar entre Maldonado y Montevideo se ha vuelto, especialmente en temporada alta y fines de semana, una experiencia agotadora e inadmisible. Retrasos de hasta dos horas adicionales, e incluso trayectos totales que superan las cuatro horas para llegar a Punta del Este o regresar a la capital, no son razonables bajo ningún punto de vista. Esta situación, además de previsible, exige una respuesta inmediata y coordinada del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

El problema no puede analizarse como un hecho aislado ni atribuirse a una sola causa. La realidad es el resultado de una suma de decisiones mal coordinadas, ausencia de planificación integral y falta de criterios claros de gestión del tránsito, que terminan castigando a trabajadores, turistas y residentes permanentes.

En primer lugar, la Ruta Interbalnearia presenta una proliferación de radares que, lejos de mejorar la fluidez, generan un marcado “efecto acordeón” en la circulación: frenadas constantes, aceleraciones bruscas y embotellamientos innecesarios. El control de velocidad es imprescindible para la seguridad vial, pero debe aplicarse con criterios dinámicos, revisando la ubicación de radares en tramos críticos y evaluando velocidades variables según franja horaria y nivel de congestión, como se aplica en corredores turísticos de otros países.

A esto se suma una semaforización deficiente, con cruces que no priorizan el tránsito principal de la ruta y cortan la circulación incluso cuando el flujo transversal es mínimo. Resulta imprescindible implementar semáforos inteligentes sincronizados, con sensores de volumen vehicular, que otorguen prioridad automática a la vía principal en horarios de alta circulación.

También preocupa la actuación de Caminera y de los inspectores de tránsito —tanto nacionales como departamentales— que instalan controles y piquetes en horarios pico sin una lógica clara de fluidez. Se propone la creación de un Comando Único de Coordinación Vial en temporada alta, que integre al MTOP, Caminera, intendencias y concesionarias, con protocolos claros: evitar controles estáticos en horas críticas y priorizar la circulación continua.

El caso de los peajes merece un capítulo aparte. En momentos de alta demanda, no se habilitan suficientes carriles ni se aplican mecanismos excepcionales de agilización. Es necesario implementar peajes 100% electrónicos en horarios pico, apertura total de carriles, personal de refuerzo y la liberación preventiva del paso cuando se detecten filas extensas, para evitar trancazos kilométricos.

Todo esto ocurre en un contexto de crecimiento sostenido del parque automotor, que prácticamente se ha duplicado en las últimas décadas, junto a una urbanización creciente a ambos lados de la Ruta Interbalnearia, la Ruta 8 y la Ruta 9, transformando rutas nacionales en corredores semiurbanos. Frente a esta realidad, se vuelve indispensable avanzar en colectoras, accesos jerarquizados y eliminación de cruces directos, reduciendo interferencias locales sobre el tránsito de larga distancia.

Asimismo, resulta clave evaluar la implementación de carriles reversibles temporales en fines de semana largos y picos de recambio turístico, así como restricciones horarias para tránsito pesado en franjas críticas, priorizando el flujo liviano y turístico.

Las estadísticas de tránsito muestran que durante la temporada estival circulan por estos corredores decenas de miles de vehículos diarios, concentrados en franjas horarias previsibles. Por eso, se propone reforzar la información en tiempo real al usuario, mediante cartelería variable, aplicaciones oficiales y alertas tempranas que permitan distribuir mejor los horarios de viaje.

El impacto de esta situación es directo sobre el turismo, la economía y la calidad de vida de miles de personas. No es razonable ni aceptable que recorrer poco más de 130 kilómetros demande el doble o el triple del tiempo normal.

El Ministerio de Transporte debe actuar: planificar, coordinar y gestionar con datos. Controlar, sí, pero con criterio técnico. Facilitar el tránsito también es una forma de cuidar a la gente y de apoyar al país productivo y turístico.

Cuatro horas para ir o volver de Punta del Este no es normal, no es eficiente y no es justo.

La temporada alta no puede seguir tratándose como una sorpresa. Es previsible, medible y gestionable.

Controlar es necesario, pero gestionar la movilidad con inteligencia y coordinación es una obligación del Estado.

Porque insistimos: cuatro horas para ir o volver de Punta del Este no es normal, no es eficiente y no es justo cuando el problema es claramente previsible.