Durante la campaña, el Frente Amplio repitió tres compromisos simples: no subir los impuestos, destinar el 6 % del PIB a la educación y fortalecer la seguridad. Era un mensaje de serenidad fiscal y compromiso social, diseñado para transmitir que esta vez sería distinto.
Medio año después, el presupuesto demuestra lo contrario: el gobierno aprobó nuevos tributos por más de 400 millones de dólares, distribuyó apenas unas migajas a la educación y mantiene a la Junta Anticorrupción con los mismos recursos de siempre. En seguridad, la promesa de 2.000 policías desde marzo de 2025 se redujo a 1.500 en todo el quinquenio, justo cuando la violencia se multiplica y el ministro del Interior parece más ocupado en recorrer comités que en coordinar patrullas.
El problema no es contable. Es de palabra.
El Frente Amplio votó junto a Cabildo Abierto el llamado Impuesto Mínimo Global y el IVA Temu. Entre ambos, suman unos 420 millones de dólares adicionales para el Estado. No hay eufemismo posible: son nuevos impuestos. El ministro Gabriel Oddone prefiere definirlos como “neutros al contribuyente”, una fórmula que suena a alivio técnico, pero esconde un hecho político. Si el Estado recauda más, alguien lo paga. A veces no es con dinero, sino con decisiones: menos inversión, menos empleo, menos impulso productivo; también esa es una forma de pagar. Y cuando el costo se disfraza de neutralidad, la neutralidad se convierte en relato.
Un día después, el mismo gobierno anunció con entusiasmo reasignaciones por 12 millones de dólares. La medida se presentó como “una señal de compromiso con la educación y la transparencia”. En la práctica, la Udelar recibió siete millones, la UTEC dos, la Fiscalía uno y la JUTEP apenas cien mil. Por cada dólar redistribuido, el Estado recaudará casi noventa nuevos. A eso le llaman sensibilidad social: un ajuste en cámara lenta.
La paradoja es que el Frente Amplio ajusta mientras proclama lo contrario. La Udelar advierte que no podrá sostener su expansión ni cubrir la inflación; la UTEC, que su presupuesto cubre apenas el 5 % de lo solicitado, ya anticipa que no abrirá nuevas carreras ni ofrecerá becas; la ANEP, que atiende a más de 700.000 estudiantes, no recibe un peso extra. El famoso 6 % del PIB para educación quedó reducido a una consigna de campaña electoral.
En el capítulo de la transparencia, la austeridad se convierte en paradoja. La JUTEP, encargada de controlar las declaraciones juradas y atender denuncias de corrupción, sigue funcionando con doce funcionarios y un sistema informático de museo. Su presidenta, Ana María Ferraris, lo resumió sin rodeos: “Con este presupuesto es imposible funcionar en 2026”.
La inseguridad ya no es una sensación ni un clima: son datos concretos, muertes que duelen. La promesa de 2.000 policías desde marzo de 2025 se transformó en 1.500 en cinco años, y los homicidios se acumulan con una frecuencia que ya ni conmueve. Casi veinte asesinatos en dos semanas: más muertos cada día y ninguna respuesta. Barrios sitiados por la violencia, familias rotas y una sensación de abandono que atraviesa todo el territorio. Los sindicatos reclaman planificación; la oposición, liderazgo. El ministro Carlos Negro responde con diagnósticos y conferencias, pero los delitos no se combaten con metáforas.
En síntesis: se recauda en grande y se reparte en chico. El Estado se agranda mientras los compromisos se achican. Lo que se presenta como prudencia fiscal es, en realidad, una transferencia silenciosa desde la base hacia el aparato estatal. Es la política del equilibrio contable: mucho discurso, poco contenido.
Pero el problema de fondo no es fiscal, sino político. Un gobierno puede administrar la escasez, pero no puede administrar la mentira. Prometió no subir impuestos, y los subió. Prometió más recursos para la educación, y recortó. Prometió fortalecer la ética pública, y dejó a la JUTEP sin aire. Prometió seguridad, y aumenta la violencia y los asesinatos.
El Frente Amplio decía en campaña que “sabrá cumplir”. El Presupuesto deja una versión más ajustada a la realidad: sabremos incumplir.
Y en eso, hay que reconocerlo, han demostrado una eficacia impecable.

Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]