¡Cometamos nuevos errores!
Escribe DANIEL MORDECKI

Opinión | Parte II: Las encuestas y el Balotaje 2019. La tesis de la volatilidad

El balotaje mostró para las encuestas más de lo mismo: efecto rebaño, sesgos, y generación de escenarios inexistentes. Y para coronarlo, una campaña de difusión posterior de algunas encuestadoras intentando crear una posverdad que reemplace el análisis científico.

09.03.2020 12:38

Lectura: 6'

2020-03-09T12:38:00
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Esta nota es más larga de lo habitual, porque intenta agrupar en un solo lugar varios puntos de vista y formas distintas de analizar el desempeño de las encuestas en el balotaje del 24 de noviembre.

Es por eso que la dividimos en 3 partes, si lo desea puede acceder al documento completo.

La fragilidad de la tesis de la volatilidad de último momento

La tesis de la volatilidad de último momento no solo está en abierta contradicción con lo que las encuestadoras escribieron en sus análisis previos al balotaje, es muy débil porque contradice un numero de evidencias muy importante, que intentaremos detallar a continuación.

Los períodos de volatilidad

Las encuestas tienen como materia prima al electorado, es decir a la sociedad toda en su rol político, decidiendo los destinos del país a través de elecciones. En ese contexto, es razonable pensar que los partidos y candidatos tienen sus propuestas arraigadas y por lo tanto hay poca volatilidad, con lo que los cambios se dan lentamente o que las propuestas no están arraigadas, que la masa de electores que dudan es muy grande, y por lo tanto hay mayores cambios y fluctuaciones repentinas, o cualquier situación en el medio. Lo razonable es que todo el ciclo electoral tenga una tónica de volatilidad dada, sea esta mucha, poca o mediana. Pensar que la tiene un día sí y el siguiente no suena más a forzar la realidad que a otra cosa.

Si siguiéramos la tesis de la volatilidad de último momento, el electorado uruguayo se comportó más o menos así:

 

  •  En junio en las internas fue muy volátil, sobre todo en la última semana.
  •  De allí al 27 de octubre, fue muy estable, sin volatilidad, lo que explica que las encuestadoras sí dieron un pronóstico ajustado en la elección nacional.
  •  Del 27 de octubre al 20 de noviembre, se mantuvieron más estables que nunca, apegados a la rigidez de los bloques históricos, usando la expresión de Opción.
  •  El 20 de noviembre se volvieron volátiles y generaron el resultado que todos conocemos.

 

La única forma de digerir este relato es, utilizando la tan mentada analogía, analizar la película cuadro a cuadro, aceptando en cada caso un análisis que ignora completamente tanto el cuadro anterior como el siguiente.

Los hechos políticos de último momento

En el análisis posterior al Balotaje, un director de una empresa encuestadora, del que no retuve el nombre, dijo en una entrevista radial que "toda elección tiene su Atocha".

Por supuesto que hechos de alto impacto cambian las preferencias y decisiones de los electores, pero la frase "toda elección tiene su Atocha" no es ajustada a la realidad. Hace referencia a los atentados del 11 de marzo de 2004 en el metro de Madrid, que se estima influyeron fuertemente e incluso modificaron el resultado de la elección que se llevó a cabo en España 3 días después. En los atentados murieron 193 personas y alrededor de dos mil resultaron heridos. Por suerte, la mayoría de las elecciones del mundo no son víctima de una brutalidad semejante, se trata, repito: por suerte, de un caso muy poco frecuente, por lo que la generalización a todas las elecciones resulta inconveniente y errada.

Comparar el video de Manini Ríos o algún otro evento político de los últimos días previos al Balotaje con los atentados de Atocha parece más un atajo explicativo que otra cosa, ya que no hay la más mínima proporción entre lo uno y lo otro.

Para que la tesis de la volatilidad de último momento sea cierta, los hechos políticos de la última semana tuvieron que tener un impacto muy contundente, mientras que la propia campaña, e inclusive para varias encuestadoras la elección de octubre, resultaron totalmente insensibles, no cambiaron ninguna decisión ni ninguna voluntad.

Listo solo algunos de los hechos que no habrían influido:

 

  •  Conocimiento de los resultados de octubre
  •  Formación de la coalición multicolor
  •  Borrador del acuerdo multicolor
  •  Firma del documento final del acuerdo multicolor
  •  Negativa a participar en la foto de los líderes del acuerdo multicolor
  •  Acto y foto con todos los participantes del acuerdo multicolor
  •  Campaña de los 5 partidos del acuerdo a favor de Lacalle Pou.
  •  Nombramiento de Orsi como coordinador de campaña de Martínez, desplazando a quienes coordinaron en la elección de octubre.
  •  Nombramiento de la primera tanda de ministros.
  •  Nombramiento de Astori y Mujica como posibles ministros.
  •  Campaña voto a voto del Frente Amplio.
  •  Campaña televisiva y participación de los candidatos en diversos programas periodísticos
  •  Debate presidencial

 

Nada de esto, y de la miríada de otros eventos políticos que sucedieron en la campaña del balotaje influyó en los electores, pero de repente, cuando comenzó la veda, ahí si empezaron a pasar cosas realmente impactantes. No cierra.

Un escenario volátil genera encuestas más disjuntas

Para que haya un escenario volátil tiene que haber electores que dudan, muchos electores que dudan, que van de un lado para otro, que hoy están convencidos de algo y poco después de otra cosa y luego de lo primero o de algo distinto.

Un sistema de encuestas que trabaja sobre ese electorado debería reflejar la situación, siendo él mismo volátil. Ergo: un escenario volátil tiene que generar encuestas disjuntas y que cambian de una forma sensible en el tiempo. Nada más distinto que lo que pasó en el balotaje 2019 en Uruguay.

Las encuestas parecían calcadas de una empresa a la siguiente y cada una de la anterior, como si la realidad que encuestaban fuera de mármol y no de personas.

Algunas empresas además de reflejarlo en sus análisis, como citamos en la parte I de esta nota lo representaron gráficamente, como es el caso de Equipos y Opción.

La constante de todo el balotaje fue que la diferencia entre Lacalle y Martínez era de 6 puntos +/-1. No tengo el registro de todas las publicaciones de todas las encuestadoras en todos los medios, y tal vez haya alguna fuera de ese rango, pero lo central y dominante fue esa diferencia.

Sumado a ello, la apertura del rango de pronósticos es de un 1.5 puntos para Martínez y de 1.6 puntos para Lacalle y por tanto no hay ninguna encuesta que quede fuera del intervalo de confianza de otra encuesta, por lo que podemos afirmar que todas pronosticaron aproximadamente lo mismo, con una diferencia muy pequeña en el valor más probable. Nada más ajeno a lo que debería ser un sistema de encuestas sobre un electorado volátil.

ESCRIBE

Daniel Mordecki

Profesional de Usabilidad, docente universitario, apasionado por las encuestas.

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