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Escribe Ivan Solarich

Opinión | Los Andes de Luisa: la última Cuesta

El 28 de junio de 1973, un día después del Golpe de Estado, es detenida Luisa Cuesta en el 5to Batallón de Infantería de Mercedes

17.05.2021 07:51

Lectura: 6'

2021-05-17T07:51:00
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*Iván Solarich es actor, director, dramaturgo y docente

EL VIAJE
1- El 12 de octubre de 1972 parte de Montevideo un avión de la Fuerza
Aérea Uruguaya, el Fairchild 571 con destino a Santiago. Debido al mal
tiempo hace escala en Mendoza. La aeronave transporta a los
chiquilines del equipo de rugby amateur del Colegio Old Christians, la
mayoría tenían entre 19 y 20 años.
2- El 28 de junio de 1973, un día después del Golpe de Estado, es
detenida Luisa Cuesta en el 5to Batallón de Infantería de Mercedes, una
trabajadora opositora al régimen dictatorial. Tenía en ese momento 53
años.

LA CAÍDA
1- Al día siguiente, 13 de octubre de 1972, en horas de la tarde parte
desde Mendoza el avión rumbo al aeropuerto de Pudahuel en Santiago
de Chile, donde nuestros jóvenes asistirían a medirse con el equipo
inglés Old Boys. A bordo viajaban 45 personas contando la tripulación.
Debido a los fuertes vientos y la poca visibilidad, los pilotos deciden
tomar una ruta más larga hacia el sur para evitar lo peor de la tormenta.
Aproximadamente 80 minutos después -y por algunos errores de
cálculo-, las alas del avión colisionan con la cima de las montañas en la
Cordillera, provocando el desprendimiento del fuselaje, y en medio del
pánico y el horror, el resto del avión se desliza 725 mts por la ladera de
la montaña hasta chocar contra el glaciar y la nieve. Con el correr de los
días fallecen 29 personas fruto de las heridas, el intenso frío, el hambre
y la ausencia de esperanza.
2- En enero de 1974, Nebio Ariel Melo Cuesta, único hijo de Luisa
Cuesta, se exilia con su esposa e hijo en Argentina. Apenas dos años
después, en febrero del 76, Nebio es secuestrado y desaparecido en
Buenos Aires. Los testimonios reunidos coinciden en que fue llevado al
centro clandestino "Campo de Mayo", y que posteriormente en suelo
uruguayo fue conducido a la casona de Punta Gorda, el tristemente
célebre "infierno chico", bajo responsabilidad del Servicio de Información
de Defensa de las Fuerzas Armadas (SID).
Nunca más se lo vio. Era militante de izquierda y estudiante de la
Facultad de Humanidades y Ciencias. Tenía apenas 32 años.

LA LUCHA
1- Fueron 72 días en la nieve luchando por sobrevivir. Resistiendo
temperaturas de 20 grados bajo cero, durmiendo en un resto del
fuselaje de 3 x 2,5 mts, racionando el poquísimo alimento que se tenía y
luego practicando la antropofagia, sobreviviendo a un alud, pero sobre
todo, sabiendo que a partir del 8vo día había cesado la búsqueda por
parte de las autoridades tanto chilenas como argentinas, pues se los
daba por muertos y desaparecidos.
Pero una férrea organización de los que quedaron, y sobre todo un
espíritu y fortaleza excepcional como la de Fernando Parrado
-acompañado por Roberto Canessa-, hicieron que estando a 3.570 mts
de altura, decidieran salir a caminar "... porque prefiero ir a encontrarme
con la muerte, antes que la muerte me venga a buscar...". Bajo esas
palabras, Parrado y Canessa caminaron durante 10 días buscando
algún indicio humano, sin brújula y teniendo por geografía solamente un
manto helado blanco sobre blanco.
2- Los de Luisa fueron 15.600 días buscando a su hijo. Más de 8 años
en dictadura todavía, preguntando en cuanto cuartel y a cuanto jerarca
la recibía. A partir del 85 -ya en democracia- integrando Madres y
Familiares de Uruguayos Desaparecidos. Nunca un indicio. En su largo
trajinar más de una vez tuvo que escuchar cosas como..., ¿y no se
habrá ido con otra? o, ¿no averiguó señora si se fue de viaje sin
avisarle?
En su infatigable búsqueda, nunca tuvo una palabra de ofensa y jamás
agredió ni reclamó venganza. En agosto de 2013, la Universidad de la
República le concedió el título de Doctora Honoris Causa por su aporte
a la formación de valores y a la defensa de los derechos humanos.
Falleció en noviembre de 2018 a los 98 años, luego de 42 años de
búsqueda y hallando solo preguntas en lugar de respuestas. Se fue
ignorando el destino de su hijo Nebio.

EL REGRESO
1- El resto de la historia es harto conocida y reconfortante por su final.
Parrado y Canessa dieron a través de un mensaje con el arriero Sergio
Catalán, quien dio cuenta del hallazgo y la situación. Durante dos días y
en varias tandas, fueron regresados en helicóptero los 14 sobrevivientes
que todavía aguardaban en el fuselaje del avión. Muchos habían
perdido más de 40 kilos, estaban deshidratados y quemados por el
blanco sol de la nieve.
Se precipitaron las conferencias de prensa y la noticia dio vuelta al
planeta. La tragedia de los Andes se había convertido en el Milagro de
los Andes. Parrado pudo al fin abrazarse con su padre Seler, y los
demás con sus familias. A pesar de las pérdidas y del infinito dolor, el
reencuentro se hacía carne.
La epopeya fue llevada varias veces al cine, se han escrito decenas de
artículos y libros, y aún hoy varios de los sobrevivientes siguen dictando
conferencias por el mundo pasados 49 años de aquel acontecimiento.
Quiero una vez más expresar mi más absoluta admiración por la bestial
resiliencia que tuvieron aquellos casi adolescentes, y muy
especialmente por el coraje y la inmensa fe de Parrado y Canessa.
Integran como espíritu, lo mejor de mi historia uruguaya.
Y jamás se me ocurriría, ni podría concebir que alguien tan siquiera
insinuara..., "pero muchachos, ¿todavía siguen hablando del tema?
¿Alguien sensato y humano, podría pedirle a Fernando que no recuerde
a su hermana y a su madre -fallecidas en las primeras horas del
accidente-, como a sus entrañables amigos que quedaron para siempre
en la montaña?
2- Para Nebio no hubo regreso. El alma de su madre Luisa se fue herida
de esta tierra.
Al día de hoy, ¿cómo pueden existir compatriotas que piensen y digan,
todavía se sigue hablando del tema?
Al día de hoy, ¿cómo pueden existir compatriotas -civiles y militaresque teniendo información, guarden silencio antes de irse y exijan que se
de vuelta la página?

Este 20 de mayo habrá una nueva Marcha del Silencio. No se podrá
marchar por la pandemia al igual que el año pasado, pero una vez más
volverá a instalarse un silencio atronador.
En mi suelo oriental, son casi 200 personas cuyas madres y familias
siguen sin saber donde están fruto de un alud llamado Terrorismo de
Estado. Se trata solo de saber la Verdad, para que luego la Justicia
entienda cómo debe obrar.
Necesitamos de una vez y para siempre ir cerrando heridas y sanar
como pueblo, como colectivo. Ya han gobernado todos los partidos
luego de recuperada la democracia.
No merece la sociedad uruguaya quedar atrapada en la nieve del olvido.
Si ya no puede haber reencuentro con sus seres queridos, que al menos
sus familias tengan la posibilidad de compartir una flor en la tierra, para
que todas nuestras almas puedan descansar en paz.