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Escribe Esteban Valenti

Opinión | Los 400 golpes

Los 400 simbólicos golpes se suceden todos los días, a la misma hora, y reciben en conjunto la cocoa para la tarde y el guiso para la noche.

03.08.2022 10:30

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2022-08-03T10:30:00
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Los 400 golpes es una película francesa dramática de 1959, del director François Truffaut. Es una de las películas definitorias de la Nouvelle Vague (la Nueva Ola) del cine francés. Los 400 golpes es ampliamente considerada una de las mejores películas francesas en la historia del cine.

Hoy vamos a hablar de otros 400 golpes mucho menos premiados y artísticos, pero integrados junto a otras decenas de miles de golpes cotidianos a la realidad social actual de nuestro país. Los golpes que diariamente se oyen, metafóricamente, en una iglesia evangélica del Paso de la Arena. Que no quiere que se conozca su nombre, porque la ayuda no debe exhibirse.

Desde el año 2021, pero también antes, algunas de sus responsables mantenían una olla popular en el Cerro. Actualmente funciona, en esa iglesia, una olla popular que brinda merienda y comida a aproximadamente 400 personas, 100 familias. Tenaces, permanentes, que no faltan nunca, con sol, lluvia, frío o calor.

Del otro lado. Comenzando a cortar las verduras desde la noche anterior y a cocinar a primera hora de la tarde para tener pronto el guiso y la cocoa, hay aproximadamente 10 personas encabezadas por su pastor. La mayoría son mujeres y todos voluntarios.

Son parte de la historia, sí de la Historia. En serio, de esa silenciosa que escriben los seres humanos con su bondad y su solidaridad desde hace muchos meses. La olla hay que mantenerla, no alcanza solo con trabajo, fuego y voluntad.

El abastecimiento que reciben del ABC de Montevideo (sobre todo leche en polvo, bolsas de 25 kilos) ha ido disminuyendo, así como otras donaciones. Al firme un club de la zona, El Huracán, que también tiene una olla, les envía alimentos con frecuencia. Y diversas personas, individualmente, donan alimentos. Pero los meses pasan y las fuentes se van afectando, disminuyendo. Una confitería de Pocitos les envía pan y bizcochos con mucha frecuencia.

Los 400 simbólicos golpes se suceden todos los días, a la misma hora, y reciben en conjunto la cocoa para la tarde y el guiso para la noche.

Es un testimonio directo, concreto, sobre todo para algunos fanáticos que no solo niegan la cantidad y la importancia de las ollas populares para una parte importante de la población, sino que incluso aquellos que acusan de militancia política partidaria en torno a esas demostraciones incansables de humanidad y solidaridad en serio. Anónima y esforzada.

Mientras conversábamos de la olla y sus peripecias, Carlos un vecino me relató su aporte. Él ayuda a la gente a conseguir sus documentos, personas que ya son adultas y nunca sacaron sus documentos y hay que ir a buscar a los registros. Lo hace voluntariamente y es mucho más difícil para las personas mayores reconstruir sus datos. Quien le enseñó a buscar fue Juan Carlos Crecensio, un funcionario ya fallecido a cargo del archivo de la Intendencia de Montevideo. La solidaridad sigue siendo una gran fuerza en este país.

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Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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