Luis Romero
Escribe Luis Romero

Opinión | La pobreza

El país, para que las cosas marchen bien para el futuro, precisa este debate.

30.06.2022 14:03

Lectura: 8'

2022-06-30T14:03:00
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Quisiera referirme hoy a uno de esos temas filosóficos, que dan para reflexionar. Y me refiero a la pobreza. Es un tema que atraviesa todos los países, atraviesa todas las épocas. Siempre ha existido la pobreza. Definiendo la pobreza como la situación en la cual las personas están muy limitadas en los recursos materiales que tienen a disposición. Sea para alojarse, para comer, para vestirse, para curarse, etcétera, etcétera. Y me refiero a este punto, tratando de mirarlo desde una perspectiva que no es la habitual.

La perspectiva habitual es mirar los ricos por un lado, los pobres por el otro. Mirar cuánta distancia hay entre ricos y pobres, qué tanto precisaría un pobre para dejar de ser pobre, y ese tipo de análisis. Pero el otro día leyendo un libro, me encontré con este concepto: el hombre más pobre del mundo es el que está agonizando. Y es verdad. No importa cuánta fortuna tenga detrás, cuántas tierras, cuántas empresas, cuántas cuentas en los bancos, cuántas acciones o bonos. La persona que está muriendo es el más pobre del mundo. Todo eso ya no es de él, ya siguió de largo y él ni siquiera tiene el tiempo para volver a producir un salario, un jornal, nada. Él es el hombre más pobre del mundo y unos días atrás podía haber sido el más rico del mundo.

Ahí está Steve Jobs, el fundador de Apple con sus reflexiones, mirando desde sus días finales lo que había sido su carrera, la creación inmensa de riqueza que gracias a Apple, esa empresa tan disruptiva, creativa, innovadora, que arrasó con los mercados de lo que eran computadoras, celulares, liquidó a Nokia, que era la gran empresa fabricante de celulares por lejos, la molió, la liquidó en dos años no quedó nada. Bueno, ese hombre, ese hombre tan creativo, ese líder, ese empresario súper exitoso, hablando al final de su vida, cuando sabía que ya estaba al borde del final, cáncer de páncreas irrecuperable, tenía ese tipo de reflexiones.

Y creo que esas reflexiones nos ayudan a analizar cómo hacer para manejar la desigualdad, la pobreza, la situación de las personas que realmente necesitan vivir mejor, porque al final es eso, es vivir un poco mejor. Y eso es humano, es comprensible, es necesario. De todas formas, como sociedad, para todos vivir mejor, para que nuestros hijos y nuestros nietos vivan mejor, tenemos que poder encontrar soluciones para que las personas que están en mala situación económica, vivan mejor.

Ahora, ahí el debate, ¿el asunto es dar? ¿Darles plata? Tomá, tomá, tomá, y, entonces, con eso reciben un poco más de dinero por mes y ya está. ¿Eso es de lo que se trata? Yo sinceramente creo que no. No comparto esa línea de trabajo, no me parece que sea buena. Ni para los que reciben, ni para los que dan. Porque por el camino, de esa línea, que pretende solucionar la pobreza tirándole plata por la cabeza, por el camino quedan los incentivos correctos para las dos puntas, quedan la dignidad de la persona que se hace a sí misma, que se construye a sí misma, que se supera a sí misma, que resuelve sus problemas, que se hace cargo de su vida y la de sus familiares.

Sino caemos en aquello del tango, la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser. La persona no puede mirarse al espejo después de vivir diez años extendiendo la mano y recibiendo plata de regalo. Eso no puede ser la solución. Esta idea no es mía, es antiquísima. No le des pescado, enséñale a pescar. Bueno, ese tipo de conceptos que son máximas, que vienen de la sabiduría ancestral, de todas las civilizaciones, porque ese principio está en todas las civilizaciones, tenemos que recordarlos. Tenemos que traerla al presente.

Cuando el Ministro de Desarrollo, Lema, decía que se estaba alcanzando, con distintas herramientas desde el MIDES, a ayudar un millón de personas en el Uruguay, a mí se me pararon los pelos de punta. ¿Un millón de personas precisan en el Uruguay que el MIDES vaya y les de algo? ¿Un millón? ¿De los tres millones que somos? ¿Pero dónde perdimos los puntos de referencia? ¿Qué nos está pasando? Esto, obviamente, no lo inventó este Gobierno. Ese millón de personas a las que hay que llegar a darles algo todos los meses no es creación de este Gobierno. Esto viene de atrás. Pero además de venir de atrás, viene de un cambio mental. A través del cual el asistencialismo, el ir a dar, porque "bueno, no tiene", entonces le damos, es una solución.

Y yo creo que no es una solución. Yo creo que donde nos descuidemos pasa a ser parte del problema. Miren Argentina, hace cien años el país más rico del mundo por paliza, espectacular. Estaba realmente en el pico de lo que un país podía querer ser. En cultura, en riqueza, realmente. De Europa, que estaba pobre, arruinada, se venían a Argentina y en parte también a Uruguay a hacerse la América. ¿Qué quería decir hacerse la América? A trabajar como burros y enriquecerse acá. Eso quería decir. Y eso sucedía. Venían re pobres, con una mano atrás y la otra atrás también, no tenían nada, y trabajaban y trabajaban y trabajaban de lo que hubiera. Porque nadie decía “ah, no, yo con el pico y la pala no”, nada, se trabajaba de lo que apareciera, y después de lo que volviera a aparecer. Y después de lo que volviera a aparecer. Hasta que se iba cada cual creando su camino, y criando su familia en buena ley.

Lo conocemos todos. Quién no tiene un abuelo, una abuela, un bisabuelo para contar una historia así, acá, en el Uruguay. Y miren Argentina ahora, son cincuenta millones de personas y le dan planes sociales a más de veinte millones. ¿Cómo puede ser? Es lo mismo que el millón de acá. ¿Hacia dónde estamos yendo? Porque uno entiende la ayuda para una persona con problemas de discapacidad, de limitaciones, sea por la causa que sea, o una mujer con muchos hijos, sola, que atiende los niños o se va a trabajar y no tiene con quién dejar a los niños. Sí, personas ancianas sí. Pero eso no suma un millón de personas en el Uruguay.

¿Cómo? ¿A quién le estamos dando plata por darle plata? ¿Por qué no tiene plata? Creo que este es un tema delicado. Es un tema profundo. Es un tema que hay que poner sobre la mesa y primero definir el rumbo, la estrategia, la filosofía detrás de lo que vamos a hacer y luego la táctica. Usamos esta herramienta o esta otra. Llegamos hasta acá o hasta allá. Pero me parece que el debate no está dado. No está planteado el problema y las alternativas de solución. No está discutida la estrategia y la filosofía que tiene que estar detrás de la táctica. Acá se continúa como se viene. Vamos dando, vamos dando y vamos dando. Y cada vez vamos dando más sin saber por qué vamos dando más.

No, no estoy de acuerdo, yo quisiera que se replanteara el asunto de la pobreza, de la justicia social, de la igualdad, se replanteara la filosofía de cómo ayudar, porque en ayudar estamos todos de acuerdo, en ayudar a quien realmente lo necesita desesperadamente. Qué estrategia, qué objetivos, qué plazos, qué instrumentos. Pero esta discusión hay que darla por lo grande, primero, no seguir el camino de Argentina.

Cada vez más planes, cada vez más plata tirada a la marchanta. Como no tienen, hay que dar y dar, y dar. Y para dar hay que sacar y sacar. Y si no hay más, hay que endeudar y endeudar. Y si no prestan más la plata de la deuda, hay que emitir y emitir. Y, entonces, hay que inflacionar e inflacionar. ¿Ese camino? No, no. Ese camino no. Pero para no seguir ese camino, hay que mirar primero el problema, y ver cómo lo enfrentamos, por qué lo enfrentamos, con qué filosofía lo enfrentamos, con qué estrategia lo enfrentamos, con qué instrumentos lo enfrentamos, hasta dónde lo enfrentamos, ponemos la raya.

Por qué la ponemos ahí, por qué no la ponemos más abajo o más arriba. Me parece que el país, para que las cosas marchen bien para el futuro, precisa este debate.

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Esta columna es una transcripción del uno de los capítulos semanales del podcast La Batalla de las Ideas, conducido por Luis Romero. Se trata de un "espacio continuo de reflexión sobre los temas esenciales que nos convocan a todos en todas partes y tienen incidencia directa en nuestras posibilidades de vivir bien". 

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ESCRIBE

Luis Romero

Ingeniero Agrónomo de Udelar; Master en Economía de Universidad de Chicago.

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