Eduardo Bonomi
Escribe Eduardo Bonomi

Opinión | La censura quedó por el camino

La sesión de censura del miércoles primero de setiembre fue el segundo tiempo de un partido que todavía no terminó

06.09.2021 11:00

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2021-09-06T11:00:00
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El primer tiempo empezó con la interpelación del 18 de agosto a la que el FA fue con la intención –y pocas expectativas- de cambiar un acuerdo entre el gobierno y Katoen Natie, absolutamente perjudicial para el país. Las expectativas, aunque escasas, surgían de las declaraciones de inconformidad que representantes de distintos sectores habían hecho a diferentes medios de prensa sobre el acuerdo firmado y sobre la forma inconsulta a través de la cual se había llegado a la firma. Particularmente, sonaban fuerte declaraciones hechas por integrantes de Cabildo Abierto en las que se sostenía que habría que hacerle modificaciones al acuerdo firmado y permitir que en los muelles públicos otras empresas trabajaran con contenedores y, al mismo tiempo, derogar un decreto que reglamentaba los atraques en el Puerto.

El FA, por su parte, agregaba que el Estado debía recuperar la capacidad de tomar decisiones que mantuvieran la soberanía sobre el Puerto de Montevideo: soberanía que  había sido comprometida con la firma del acuerdo.

Pero, sin embargo, primaron los compromisos establecidos con la coalición de gobierno por arriba de las convicciones sobre la toma de decisiones soberanas y se votó, mayoritariamente, que las explicaciones del ministro Heber habían sido satisfactorias, contradiciendo lo que se había dicho en sala ante esas mismas explicaciones. Claro, antes se había introducido una condición: el Estado debía autorizar, o rechazar, la venta de la concesión si Katoen Natie tomaba la decisión de venderla.  Esa condición era más una condición que había que poner en la moción que declaraba satisfactorias las declaraciones del ministro para poder votarla con mayor tranquilidad –una especie de auto justificación- antes que una verdadera condición que debía cumplir el gobierno, pues en realidad solamente oficiaba como un pedido gracioso que no obligaba a nadie.

Con esa moción votada y presentada la moción que pedía la censura fuimos a la sesión del miércoles primero de setiembre, en la que se fundamentó por parte de los senadores del FA el pedido realizado en la interpelación. Una censura que, más allá de las razones de fondo planteadas el día de la interpelación, se basaba también en los procedimientos que se usaron para terminar con el paquete que anunció el Presidente de la República en la Asamblea General el 2 de marzo, cuando ya estaba atado y envuelto para regalo sin que los socios de la coalición que no forman parte del Partido Nacional tuvieran la menor idea. El acuerdo estaba firmado y ellos no sabían nada. Tampoco lo sabían los integrantes de la Administración Nacional de Puertos que pertenecían a Cabildo Abierto y al FA. Aunque preceptivamente se tenía que haberlos consultado sobre varios conceptos que formaban parte del acuerdo.

En la interpelación no hubo respuestas a las preguntas realizadas por la oposición. Se trató de repetir el jueguito de interpelar al interpelante para no tener que responder preguntas incómodas, y en lugar de respuestas lanzar preguntas para desviar la atención y tratar de salir del paso y no reconocer el cúmulo de resoluciones tomadas por fuera de la norma y de la ley. Se continuó ocultando el hecho de que no hubo informes jurídicos ni económicos y se siguió tratando de hacer creer que el ministro se había interiorizado y tenido en cuenta unos informes que no existían. Una falta de respeto, no solo a la oposición, sino a la institucionalidad parlamentaria.

En la sesión de censura hubo un intento, bastante torpe y basado en un profundo desconocimiento del tema de fondo, de repetir la receta y defenderse atacando y saliendo del asunto en cuestión; luego hubo una intervención algo más elevada, pero bastante maniobrera, y otra que trató de ser políticamente correcta y nos invitó a discutir, por lo alto, razones geopolíticas que llevaron al acuerdo. Por supuesto, hubiera sido mucho más correcta la respuesta –incluso de recibo- si nos hubieran invitado a discutir esas razones  antes, antes, de tomar decisiones. Discutir las razones por las que se tomaron esas decisiones después de haberlas tomada parece poco serio, por más que se lo haya planteado con altura y con cierta elegancia.

La falta de seriedad se vio acentuada cuando se insistió en presentar la situación como el enfrentamiento entre el FA, empecinado en defender a una empresa-Montecom- y el gobierno solamente preocupado en la defensa del interés nacional. Una caricatura de mal gusto que no se creía ni el que la dibujó, con una falta de conocimiento tal que, a continuación, agregó que todos deberíamos estar preocupados por el momento en que el país empezara a recibir barcos de 350 metros de largo, ignorando que hace tiempo que el país ya los recibe y que ese, precisamente, no es el problema que se avecina.

Sin embargo, el desconocimiento no terminó ahí. Inmediatamente se sostuvo que lo importante del acuerdo era que Katoen Natie iba a hacer la inversión que permitiría recibir esos barcos –que no son los de 350 metros, sino los de más de 400- costeando la profundización a 14 metros a pie de muros del Puerto de Montevideo y el canal de acceso…  Pues eso, precisamente, es lo que no va a pasar, ya que en el acuerdo el que se obliga a profundizar el canal de acceso es el Estado uruguayo. Tampoco, por eso mismo, tuvo sentido la acusación que se le hizo al FA, porque se opone al acuerdo y no cae en la cuenta que el Estado no se puede endeudar para pagar la obra, que es lo que realmente establece el acuerdo firmado.

Profundizar a 14 metros ya está en el Plan Maestro del Puerto de Montevideo, 2018-2035. De acuerdo a la demanda se pensaba profundizar a 14 metros en 203o y, por ello, los muelles nuevos ya están fundados a 14 metros.

Después se nos quiso correr con el poncho y se puso arriba de la mesa la paralización del puerto que se iba a producir cuando estuviéramos en un litigio internacional por incumplimiento del acuerdo anterior, sin tener en cuenta los litigios que podemos tener por haber establecido este nuevo acuerdo…

Realmente, lamentable: sin conocimiento, sin ideas, sin propuestas, sin respuestas… Puro talenteo.

Ni Cabildo Abierto ni el Partido Colorado dijeron nada. Había muy poco para defender y cumplieron su compromiso con la Coalición con el voto contrario a la moción de censura, pero sin expresarse en sala. Un silencio más fuerte que el voto.

La censura, efectivamente, quedó por el camino. Pero la lucha por el Puerto de Montevideo recién empezó y, probablemente, se de en varios escenarios diferentes. La bancada del FA va a recurrir a todas las posibilidades legales que se le ofrecen, y seguramente los sectores sociales y profesionales afectados van a seguir otros caminos…

Ello se verá, pero es un tema que está lejos de haber terminado.

ESCRIBE

Eduardo Bonomi

Preso político entre 1972 y 1985. Trabajador en planta pesquera entre 1985 y 1999. Co-fundador del Congreso Uruguayo de Trabajadores de la Industria de la Pesca. Diputado y ministro de Trabajo y Seguridad Social entre 2005 y 2010. Ministro de Interior entre 2010 y 2020. Senador del Frente Amplio para el período 2020 y 2025.

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