Invitados
Escribe Silvia Nane

Opinión | La agenda que no agendaba y la capacidad del Estado para desarrollar tecnología

La aplicación con la que se pretendió atender la demanda de agenda de vacunación se saturó porque está mal diseñada, porque no cumple con los requisitos de capacidad que debe cumplir y porque la implementación no fue probada adecuadamente

22.03.2021 12:36

Lectura: 6'

2021-03-22T12:36:00
Compartir en

Por Silvia Nane - Senadora del Frente Amplio

¿El proceso de vacunación está a la altura de las necesidades de la población? Las vacunas llegaron más tarde que en otros países, pero como somos pocos, tenemos un sistema de vacunación confiable, y no tenemos grandes desafíos en la geografía, al final, iremos bien. Se compraron los freezers, entramos en la fase de pre-vacunación y finalmente llegaron las vacunas. Cuando llegaron, no funcionó la agenda, y colapsó la solución tecnológica. Enviaron una especie de Batiseñal a una empresa privada que desarrolló una cola de pedidos delante de la agenda, y se mejoró la experiencia de los usuarios porque calmó la angustia y la ansiedad que provoca el error de la sobrecarga. Tenemos un sistema de vacunación ejemplo en América Latina, teníamos el mejor gobierno digital, la mejor conectividad, y el mejor datacenter de la región. Sin embargo, la agenda digital, no soportó la demanda que el propio gobierno planificó.

Uruguay tuvo en esta última década un liderazgo indiscutido en la región y en el mundo en la utilización y acceso a la tecnología y la conectividad. Desde ese lugar, integró y luego presidió el D9, que es el grupo que incluye a los nueve países líderes en gobierno digital del mundo. Recibimos numerosos reconocimientos por los avances en gobierno digital, por la implementación de los trámites en línea, y por la historia clínica electrónica, entre otros hitos que cambiaron la forma en la que la ciudadanía y el gobierno interactúan a través de la tecnología.

Estaban los recursos para cuidarnos

En este tiempo de pandemia, pudimos seguir trabajando, estudiando y comunicándonos, porque esta infraestructura estaba aún saludable. En este tiempo, también se detuvieron muchas inversiones, y muchos proyectos quedaron en el medio de una lucha de recortes presupuestales que vestía un santo y desvestía otros.

Teníamos una etapa de "pre-vacunación" para prepararnos, teníamos los brazos y había voluntad política de acuerdos para que el Plan de Vacunación funcionara

Cuando las vacunas fueron una realidad, hubo aspectos logísticos que se fueron aceitando: se compraron los freezers, se consiguieron dosis de vacunas de varias fuentes, y todos estuvimos de acuerdo en propiciar diálogos interinstitucionales para acelerar el Plan de Vacunación. Las intendencias se pusieron al hombro el territorio, todo lugar apto se armó como vacunatorio... todas y todos pusimos los brazos y el corazón para que esto fuera una gran cruzada en pos de la inmunización.

Teníamos casi todo, pero no estaban preparados para que la vacuna llegara a los brazos

¿Dónde falló el proceso? Al final, en el eslabón que conecta la tecnología que habilita un servicio del Estado con la población que lo utiliza. Falló la capacidad que otrora nos distinguió en el mundo. Falló la experiencia de uso de la herramienta con la que el Estado nos debió asegurar un día, una hora y un lugar para "poner el brazo". Falló la capacidad de gestión, de planificación, falló la articulación entre quienes que saben de vacunas, quienes saben de logística y quienes saben de vacunas. Por lo tanto, falló la solución que tenía el papel más importante de este momento.

Cabe preguntarnos si los recortes presupuestales que se impusieron fueron los que impidieron crear una solución que soportara la demanda que se sabía que iba a haber con la agenda de vacunación. Cabe preguntarse si la capacidad que tuvimos en el pasado se está viendo afectada en esta nueva administración. Cabe cuestionar si se solicitó asesoramiento y se atendieron las recomendaciones de la Agesic respecto a dónde debía ser alojada la agenda. Cabe preguntarse por qué en vez de actuar como pares con el ecosistema de empresas de tecnología, los necesitamos como super héroes ante una falla que pudo ser evitada con planificación y un diseño tecnológico que contemplara los requisitos de rendimiento reales del sistema.

La gente no saturó la agenda, la agenda se saturó porque está mal pensada

No podemos aceptar que se maneje públicamente la idea de que "la gente saturó la agenda", y que "hubo algunos problemas". La aplicación con la que se pretendió atender la demanda de agenda de vacunación se saturó porque está mal diseñada, porque no cumple con los requisitos de capacidad que debe cumplir, porque el diseño está mal y porque la implementación no fue probada adecuadamente. Y acá hay responsables. Las aplicaciones no funcionan mal "por la gente". Funcionan mal si están mal diseñadas, mal construidas y mal probadas.

No podemos depender de un Estado que active una batiseñal

¿Se podía hacer distinto? Si, la prueba está en que se está haciendo mejor, pero no lo está haciendo el Estado. ¿El Estado podía llevar a cabo este proyecto? ¿Este Estado uruguayo de hoy podía hacer frente a este desafío con su capacidad actual de recursos profesionales y tecnológicos? Eso no lo sabemos, y esa es la preocupación que tenemos, porque este no será el último desafío para el cual necesitaremos como país usar la tecnología para brindar servicios digitales a la ciudadanía.

Estamos en las puertas de una reforma de la seguridad social que requiere un análisis pormenorizado de datos, y generar escenarios que sirvan para tomar decisiones que nos afectarán para los próximos treinta años. Estamos en plena revolución del mundo del trabajo y es una responsabilidad del Estado brindar herramientas y soluciones para que la reconversión laboral y el acceso a la tecnología no deje un tendal de compatriotas fuera del ruedo.

¿Estamos preparados?

Se usaron mal las herramientas y recursos del Estado que en otro momento nos dieron reconocimiento internacional. Se dieron cuenta tarde que la agenda de vacunación no soportaba la demanda que ellos mismos planificaron. Nos retaron por cadena nacional diciendo que no poníamos los brazos. En ese teatro mediático entre "hubo algún problema con la agenda" y el envío de la batiseñal a un privado, nos hicieron perder tres o cuatro días que hoy son preciosos porque esto es una carrera contra el tiempo. Y vamos perdiendo