Contenido creado por Gonzalo Charquero
Columnistas

Escribe Imam Marwan Gill

Opinión | El mes de Ramadán: el ayuno como un vehículo hacia la paz

Este mes proporciona a los creyentes la oportunidad única de experimentar un renacimiento espiritual.

19.02.2026 13:30

Lectura: 4'

2026-02-19T13:30:00-03:00
Compartir en


Por Imam Marwan Gill*.

Esta semana el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, encabezará en Washington la primera reunión de su consejo de paz con el fin de definir el futuro de Gaza, e incluso el actual (des)orden global. De hecho, otros líderes mundiales, entre ellos el papa Francisco y su santidad Mirza Masroor Ahmad, jalifa espiritual de la Comunidad Musulmana Ahmadía, habían anticipado esta crisis global y señalado que, desde hace años, ya somos testigos de la tercera guerra mundial que se ve “en pedazos”.

Sin embargo, mientras escribo estas líneas, hay más de 50 conflictos armados en el mundo, pero concretamente las guerras en Ucrania y Gaza han ensombrecido la paz mundial. En los últimos años, ambas regiones han “contaminado” el planeta con la sangre de miles de personas inocentes. Las bombas no solo han dinamitado las vidas y los hogares de las personas que viven allí, sino también nuestras relaciones, nuestras esperanzas y nuestros sueños de un mundo más humano.

Ante un pronóstico tan oscuro, esta semana se vislumbra un rayo de esperanza, especialmente para el mundo musulmán, que sufre las consecuencias de la guerra en sus propias sociedades, ya sea en Gaza, en Cisjordania, en el Líbano, en Siria, en Sudán o en Irán. Por ello, muchos musulmanes esperan con ilusión esta semana que marcará este año el inicio del mes de Ramadán.

Desde tiempos inmemoriales existe en todas las religiones la disciplina del ayuno con el fin de fortalecer la espiritualidad y alcanzar la paz interna. Asimismo, ayunar durante el mes de Ramadán, que es el noveno del calendario islámico, es uno de los cinco pilares de nuestra religión. Es, de por sí, un mandamiento obligatorio para todos los musulmanes, aunque se contemplan algunas excepciones. Por ejemplo, están exentos aquellos que estén enfermos o tengan una salud delicada, las mujeres embarazadas o lactantes y aquellas que transiten su período menstrual, niños y adolescentes que aún no alcanzaron la madurez física o también los que estén viajando. Dichos fieles deben recuperar con posterioridad las jornadas en las que no realizaron el ayuno o, como expiación, alimentar a una persona necesitada por la misma cantidad de días perdidos.

En su esencia, Ramadán es un mes sumamente importante en la vida de cada musulmán. Durante este lapso, uno no solo se abstiene por un mes desde el amanecer hasta el atardecer de la comida, la bebida y las relaciones sexuales, sino que también se centra en el mejoramiento del estado espiritual y moral. Por ello, dijo el profeta Muhammad (la paz sea con él): “Dios no necesita la renuncia al alimento o bebida de la persona que no renuncia a la práctica de la mentira y a las malas acciones.”

El espíritu del Ramadán, con la realización de oraciones intensas, la recitación frecuente del Sagrado Corán y el esfuerzo vehemente contra el propio ego, proporciona a los creyentes la oportunidad única de experimentar un renacimiento espiritual. El ayuno no solo demanda que un musulmán padezca hambre y sed, también implica que la persona se aleje de todo vicio y maldad. Además, durante este mes se propicia la realización de actos de caridad y generosidad con el fin de acercarse no solamente al Creador, sino también a su creación, sin distinción de credo, ni de etnia.

Así, el profeta del islam daba la siguiente recomendación a sus seguidores: “El ayuno es una protección (contra los pecados). Por tanto, cuando uno de vosotros esté ayunando, que no hable de forma inapropiada, ni actúe neciamente. Si alguien disputa con vosotros u os insulta decid: estoy ayunando, ciertamente estoy ayunando.”

En conclusión, el ayuno no es meramente una dieta, sino que es un vehículo para acercarse a la paz y encontrar la cima de nuestra vida moral y espiritual. Así, que este Ramadán sea un punto de reconciliación para cada creyente con Su Creador y, al mismo tiempo, para todas las sociedades y pueblos confrontados. Es mi profundo deseo que podamos sanar nuestras diferencias y que cesen todas las guerras que nos asedian hoy.

* Imam Marwan Gill es teólogo islámico y presidente de la comunidad musulmana Ahmadía en Argentina.