Contenido creado por Gonzalo Charquero
Ana Jerozolimski

Escribe Ana Jerozolimski

Opinión | El esperado fin del régimen iraní es clave para que Oriente Medio viva en paz

La responsabilidad de una guerra no es necesariamente de quien disparó el primer tiro.

04.03.2026 10:33

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2026-03-04T10:33:00-03:00
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La guerra en curso fue lanzada por Israel y Estados Unidos para poner fin a la amenaza que emana desde hace décadas de parte del mayor promotor de terrorismo en el mundo, el régimen de los Ayatolas en Irán. Y quienes se ponen ahora del lado de Irán, sea solidarizándose explícitamente o condenando abiertamente a Trump y Netanyahu mientras aclaran “no es que esté con los Ayatollas”, a nuestro criterio no entienden a fondo la situación. O simplemente prefieren juzgar ideológicamente, haciendo caso omiso de los hechos.

La alegría de los iraníes que se oía en los balcones de Teherán, al enterarse de la eliminación de su líder supremo Ali Jameneí el sábado de mañana, así como la de los exilados iraníes en el exterior, debería ser suficiente para que se entienda por qué esta guerra es una apuesta a lograr finalmente la paz, sin el régimen iraní. Pero es tanto lo que se puede agregar…

Dos atentados terroristas en Buenos Aires ordenados por Irán y ejecutados por su proxy Hezbolá, cobrando la vida de numerosos civiles. Décadas de apoyo y financiación de organizaciones terroristas, a expensas de las necesidades de la ciudadanía iraní, para usarlas como anillo de fuego contra Israel. Un despliegue enorme de misiles balísticos con los que ya atacó repetidamente a Israel y que planeaba ampliar considerablemente, por lo cual era imperioso frenarlo ahora. Con algunos de esos misiles y con numerosos drones, Irán ha atacado en los últimos días también a ocho países árabes vecinos, no solamente las bases norteamericanas en sus territorios, en absoluto, sino blancos claramente civiles. Un plan nuclear con el que Irán engañó repetidamente al mundo alegando que sólo quiere energía atómica para fines civiles, lo cual está ampliamente probado como falso al haber enriquecido uranio a un nivel del 60%, que es militar. En las conversaciones en Ginebra, según contó el enviado de Trump, Steve Witkoff, el canciller iraní reconoció que su país tenía 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, suficiente para 11 bombas atómicas. Y por supuesto, la represión violenta de su propia ciudadanía y el hecho que, en las recientes protestas, 32.000 iraníes fueron asesinados por el régimen por salir a manifestar. Y tanto, tanto más.

En el Derecho internacional que invocan hoy los críticos de la guerra, como si haber atacado a Irán fuera una afrenta a la paz mundial, se contempla el concepto de “casus belli”, situaciones y acciones que pueden ser consideradas de una hostilidad y nivel de amenaza que justifican que para eliminarlas, se lance una guerra. La responsabilidad de una guerra no es necesariamente de quien disparó el primer tiro. Depende de la situación. Está claro que Israel atacó el sábado 28 de febrero a Irán. Pero las razones las dio siempre el Irán de los Ayatolas, el único gobierno del mundo que llama abiertamente a destruir a otro país miembro de la comunidad de naciones, Israel.

Irán no escondió nunca su deseo de exterminar a Israel. Mintió acerca de la intención verdadera de su plan nuclear, pero son múltiples las pruebas sobre su verdadera naturaleza. ¿De acuerdo a qué lógica Israel debía esperar que le ataquen, en lugar de tratar de socavar lo más posible las capacidades misilísticas de Irán, para que tenga menos con que agredirlo?

El carácter del régimen quedó más que probado cuando en las protestas ciudadanas a lo largo y ancho del país, 32.000 civiles fueron asesinados por las milicias de los Ayatollas. Quienes critican ahora a Trump y Netanyahu, no dijeron una palabra de condena a esa represión violenta.

Y ahora, miembros de las Guardias Revolucionarias que cuidan al régimen, asesinos de las milicias Basij que reprimen a la población, abandonan sus comandancias entendiendo que no están seguros, y se instalan en escuelas y hospitales. Los terroristas son todos iguales, están haciendo lo mismo que Hamás en Gaza. No sorprende.

Defender la lucha contra el régimen iraní, al que Israel y Estados Unidos le están destruyendo todas las infraestructuras de poder, no tiene nada que ver con amar o elogiar a Trump o Netanyahu. Es una cuestión de apostar a un mundo mejor.