Opinión | Diez claves para evitar caer en una estafa financiera
Las promesas de retornos extraordinarios, la urgencia por invertir y nuestra propia psicología pueden jugarnos en contra.
CFA Society Uruguay
CFA Society Uruguay reúne a profesionales uruguayos de la inversión comprometidos con promover la ética, la educación financiera y la excelencia profesional en beneficio de la sociedad.
Por Renzo Nuzzachi, CFA
Cuando hablamos de inversiones solemos concentrarnos en qué comprar, cuánto puede rendir o cuál puede ser la próxima gran oportunidad. Pero antes de pensar en ganar dinero hay una pregunta todavía más importante: ¿cómo evitar perderlo en una estafa?
Las modalidades cambian. Antes podía ser una llamada telefónica; hoy puede llegar por WhatsApp, Instagram, o a través de una plataforma que visualmente parece tan profesional como cualquier institución financiera reconocida.
Lo que no cambia demasiado son algunas señales que deberían encender nuestras alarmas.
1. Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea
Rentabilidades extraordinariamente altas, constantes y acompañadas de expresiones como “garantizado”, “sin riesgo” o “retorno asegurado” merecen, como mínimo, una segunda mirada.
Los mercados financieros tienen riesgo. Por eso, cuando alguien promete retornos muy elevados sin ninguna posibilidad aparente de pérdida, la primera reacción no debería ser entusiasmo, sino preguntar dónde está el riesgo que no estamos viendo.
2. Conocé cuál es la tasa “libre de riesgo”
Para entender si una promesa de rentabilidad es atractiva, es clave tener presente la tasa “libre de riesgo”.
En finanzas, los bonos emitidos por el gobierno estadounidense, comúnmente conocidos como “Treasuries”, suelen utilizarse como aproximación a una tasa libre de riesgo en dólares. Con una búsqueda rápida en internet podrán encontrar cuál es la tasa que están pagando los “Treasuries” norteamericanos a distintos plazos, para poder compararla con la inversión que estés analizando.
Si una inversión promete un retorno significativamente superior, debemos preguntarnos qué riesgo adicional estamos asumiendo a cambio: puede ser riesgo de crédito, de plazo, de liquidez, entre otros.
En finanzas, mayor retorno esperado suele venir acompañado de mayor riesgo.
3. Si no lo entendés, no inviertas
Esta es probablemente una de las reglas más sencillas y, al mismo tiempo, más poderosas.
Antes de invertir deberíamos poder explicar, con nuestras propias palabras, qué estamos comprando, de dónde surge el retorno, cuáles son los riesgos y qué podría hacer que perdiéramos dinero.
Si después de preguntar varias veces seguimos sin entenderlo, tal vez el problema no sea nuestro. Puede ser que la inversión sea demasiado compleja o que deliberadamente no nos la estén explicando bien.
Decidir no invertir porque no entendemos suficientemente cómo funciona puede ser, en muchos casos, un buen resultado del proceso de análisis.
4. Verificá con quién estás invirtiendo
No alcanza con analizar el producto. También importa mucho quién está detrás.
En Uruguay podemos consultar en la página del Banco Central si el asesor o la entidad con la que vamos a operar se encuentra registrado dentro del sistema financiero.
Trabajar dentro de un marco regulado no elimina el riesgo de una inversión ni garantiza un resultado, pero sí agrega una primera línea de defensa: existen estándares, requerimientos de información y supervisión.
Antes de transferir dinero, vale la pena dedicar unos minutos a verificar con quién estamos tratando.
5. Desconfiá de la urgencia
“Es solamente por hoy”.
“Quedan pocos lugares”.
“Tenés que transferir ahora”.
La presión por decidir rápido debería generar exactamente el efecto contrario: frenar.
Una inversión seria debería permitirnos tomarnos tiempo para analizarla, hacer preguntas, leer documentación y buscar una segunda opinión.
Cuando alguien intenta evitar que pensemos, probablemente haya una razón.
6. Pedí información clara y por escrito
¿Quién administra el dinero?
¿Dónde queda depositado?
¿Qué comisiones existen?
¿Cómo se puede retirar?
¿Cuáles son los principales riesgos?
Estas preguntas deberían tener respuestas claras.
Si todo se maneja por mensajes de voz, explicaciones vagas o promesas que cambian según quién pregunte, estamos frente a una señal de alerta.
La transparencia también forma parte de una buena inversión.
7. Nunca compartas claves ni códigos de seguridad
Hay una regla que no admite excepciones: nunca entregues tus contraseñas, códigos de seguridad o claves de acceso.
Una institución seria no necesita conocer tu contraseña para asesorarte ni para gestionar una inversión.
Las claves son personales. Si alguien te las pide, la conversación debería terminar ahí.
8. Buscá una segunda opinión
Cuando estamos frente a una oportunidad que nos entusiasma, es fácil perder objetividad.
Por eso puede ser muy útil hablar con alguien que no esté involucrado en la operación.
Una segunda opinión de un profesional independiente puede ayudarnos a detectar algo que nosotros no estamos viendo.
El costo de hacer una pregunta suele ser infinitamente menor que el de intentar recuperar dinero después de una estafa.
9. Prestá atención al lenguaje
Las palabras importan.
Expresiones como “garantizado”, “sin riesgo”, “retorno asegurado” o “oportunidad única” deberían llevarnos a preguntar más, no menos.
Una inversión legítima puede tener buenas perspectivas, pero también debería poder explicar con claridad qué podría salir mal.
Cuando todo el discurso se concentra únicamente en cuánto vamos a ganar y nadie habla de riesgo, falta una parte importante de la historia.
10. Conocé las trampas de tu propia psicología
Quizás uno de los aspectos más interesantes sea que no todas las amenazas están afuera.
También tenemos que protegernos de nosotros mismos.
Hay toda una rama de las finanzas dedicada a estudiar la psicología del inversor y los sesgos que afectan nuestras decisiones. Nuestro cerebro intenta simplificar problemas complejos y, al hacerlo, muchas veces nos tiende trampas.
Una de ellas es el exceso de confianza. Pensamos que somos capaces de detectar una estafa o que “a nosotros no nos va a pasar”. Personalmente, cuando estoy 100% convencido de que una inversión va a funcionar, intento hacerme una pregunta adicional: ¿qué riesgo no estoy viendo? En inversiones siempre hay riesgos.
Otra de las trampas más comunes es el FOMO (Fear of Missing Out), el miedo a quedarse afuera. Vemos que amigos o conocidos aparentemente están ganando dinero y sentimos que tenemos que participar antes de que sea demasiado tarde. Las redes sociales multiplicaron enormemente este fenómeno.
Y también está el sesgo de confirmación. Tendemos a buscar información que respalde lo que ya queremos creer y a prestar menos atención a aquello que lo contradice. (Este sesgo no solamente aplica a las inversiones, por lo que es importante tenerlo en cuenta como regla general)
Si estamos muy entusiasmados con una inversión, probablemente deberíamos hacer justamente lo contrario: buscar activamente las razones por las cuales podríamos estar equivocados.
Conocer estos sesgos nos puede ayudar a identificar aquellos momentos en los que nuestro propio cerebro nos está queriendo “engañar”, buscando sobresimplificar una decisión compleja o recibir una recompensa inmediata.
Una última idea
Diez reglas pueden parecer muchas para tener siempre presentes, pero hay una idea que resume el espíritu de todas ellas: invertir requiere entusiasmo y perspectiva de futuro, pero también una cuota saludable de escepticismo.
Preguntar, comparar, verificar quién está detrás, entender el producto, desconfiar de retornos extraordinarios y reconocer nuestros propios sesgos puede parecer excesivamente prudente cuando una oportunidad está frente a nosotros. Sin embargo, hay algo peor que perderse una inversión que finalmente resultó ser buena: participar de una que nunca debió haber parecido una inversión.
Invertir es un acto de confianza, pero también de responsabilidad. Y cuando se trata de nuestros ahorros, tomarnos un poco más de tiempo para hacer las preguntas correctas suele ser una de las inversiones más rentables que podemos hacer.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]