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Escribe Esteban Valenti

Opinión | Coronavirus y civilización

Lo que está claro, totalmente claro, es que las causas de estos cambios en los coronavirus y la infección de seres humanos, está directamente relacionada con la actividad humana

18.03.2020 12:39

Lectura: 8'

2020-03-18T12:39:00
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El Coronavirus Covid-19 se ha transformado, día a día en la peor crisis sanitaria y con enormes consecuencias económicas y sociales desde el fin de la guerra y es una terrible prueba para nuestra civilización siglo XXI, para el optimismo tecnológico y para el liderazgo mundial. No es un combate contra las cifras, sino contra un enemigo invisible, silencioso y que recién conocemos.

Parece una maldición, un castigo. No lo es, es una variante más de una amplia familia de coronavirus, algunos de los cuales han sido y son las causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo). Los virus de esta familia también pueden causar varias enfermedades en los animales.

En sus diversas interpretaciones y explicaciones, algunos llegan a considerarla una expresión de los extraños caminos de la naturaleza para afrontar las predicciones de Thomas Malthus en el siglo XVIII. La predicción de Malthus fue que el ritmo de crecimiento de la población superaba, con creces, la capacidad de la sociedad de producir alimentos suficientes para abastecerse y que esta diferencia, generaría inexorablemente hambrunas, conflictos y muerte.

Guerras, conflictos y hambrunas se han sucedido desde finales del siglo XVIII, como nunca antes y a niveles devastadores, pero no por las razones expuestas por Malthus. Debe considerarse que sus opiniones tuvieron una fuerte influencia en científicos como Charles Darwin y economistas como John Maynard Keynes y muchos otros.

El Covid-19 que prácticamente no ataca a niños, adolescentes y jóvenes, que se ensaña con personas mayores y con enfermedades previas, parece funcionar como un dramático regulador demográfico, sin duda ayudado por resoluciones como el de las autoridades italianas que han decidido que en las estructuras sanitarias se atenderán solo a los menores de 70 años, los demás deberán esperar en sus casas...Pero ni aun así se le puede atribuir al virus propiedades y horrores que surgieron por acciones de nuestra civilización y a nuestra responsabilidad.

Según un informe publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA), la edad media de los pacientes del Covid-19 es de entre 49 y 56 años y los casos de niños son raros.

Hay que formularse una primera pregunta ¿Por qué la mayoría de estas pandemias surgieron y surgen en Asia y en África y luego se extienden? Y además saltaron de los animales a los seres humanos. Según el Banco Mundial, cerca de 200 millones de personas se mudaron a áreas urbanas en el este de Asia durante la primera década del siglo XXI. Una urbanización rápida está teniendo lugar en Asia y las regiones del Pacífico, donde ya vive el 60% de la población. Una migración a esa escala significa que se destruyen tierras forestales para crear áreas residenciales.

Los animales salvajes, están hoy obligados a estar en mayor proximidad de pueblos y ciudades, se encuentran inevitablemente con animales domésticos y con la población humana

Los animales salvajes a menudo albergan virus; los murciélagos, por ejemplo, pueden transportar cientos de ellos. Y los virus, que saltan de especie en especie, pueden finalmente infectar a las personas. En última instancia, la urbanización extrema se convierte en un círculo vicioso: más personas traen más deforestación, y la expansión humana y la pérdida de hábitat finalmente matan a los depredadores, incluidos los que se alimentan de roedores. Con la desaparición de los depredadores, o al menos con un número muy reducido, la población de roedores explota.

Como demuestran estudios llevados a cabo en África, también crece el riesgo de la aparición de enfermedades zoonóticas. La situación solo puede empeorar. Una proporción importante de la población del este de Asia todavía vive en zonas rurales y se espera que el proceso de urbanización continúe por décadas. Por lo tanto un análisis serio de este dramático proceso del covid-19 no puede limitarse a esta situación, sino que debe proyectarse a lo que puede suceder en la próxima década. Por lo menos.

En cuanto al origen, los primeros casos humanos de covid-19 se identificaron en Wuhan (China) en diciembre de 2019. Aunque China no ha podido confirmar la fuente exacta del virus, las autoridades sospechan que el brote se originó en un mercado de esta ciudad en el que se realizaban "transacciones ilegales de animales salvajes" y que el virus se transmitió originalmente de un animal a un humano. "Se trata de uno de los llamados 'mercados mojados'
que son muy comunes en Asia", explica Howard Zhang, editor del servicio chino de la BBC. "Son mercados en los que se venden animales vivos".

Aunque el virus pudo haber empezado a contagiarse en un mercado, es el flujo de gente que entra y sale de Wuhan lo que desencadenó su rápida propagación. Wuhan es la séptima ciudad más grande de China y la número 42 del mundo, en ella viven 11 millones de personas y es una de las metrópolis más conectadas de China.

¿Qué tan letal es el Covid 19? El porcentaje del 2% de fallecimientos parecía estable el 24 de febrero, cuando un estudio masivo de casi 45.000 pacientes chinos cuyas infecciones habían sido confirmadas con pruebas de laboratorio reportó una tasa de letalidad de 2.3%. Más tarde esa semana, el 28 de febrero, un estudio de casi 1.100 pacientes chinos sugirió una tasa de mortalidad más baja, del 1.4%. Cuatro días después, el 3 de marzo, la Organización Mundial de la Salud informó que la tasa de mortalidad global era del 3.4%. En Italia supera el 6% de letalidad. ¿Cómo podría haber cambiado tanto en tan poco tiempo?

Hasta el 16 de marzo sobre un total de 181.546 casos a nivel mundial los muertos son 7126, es decir un 3.92%. La letalidad ha ido creciendo aunque no podemos dejar de reconocer que es inferior a muchas otras enfermedades.

Mapa del covid-19: https://elpais.com/sociedad/2020/03/12/actualidad/1584000830_523359.html

"Es difícil decir cuáles son las tasas de letalidad hasta que esto se asiente", indicó el Dr. George Rutherford, epidemiólogo y experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de California en San Francisco. El miércoles, le preguntaron al Dr. Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, qué estaba pasando. Los instó a que no se obsesionen tanto con la tasa de mortalidad, enfatizando que los científicos aún tienen mucho que aprender al respecto. De todas maneras esto demuestra que la gran mayoría de los infectados sobreviven.

Las personas mayores y aquellas con afecciones médicas preexistentes (como presión arterial alta, problemas cardíacos o diabetes) son las más vulnerables", afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre las personas de más de 80 años el índice de letalidad sube al 14.3%.

Ante estas cifras, el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, ha señalado que el covid-19 no es tan mortal si se compara con otros coronavirus antes registrados, entre ellos el SARS y el MERS.
El riesgo de muerte en el caso del Síndrome Respiratorio Severo (SARS), por ejemplo, fue mucho mayor cuando surgió el brote en 2003, con una tasa de mortalidad de alrededor de 10% (de los más de 8.000 casos, hubo 774 muertes). Mientras que con el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) la mortalidad fue de entre el 20% y el 40%, dependiendo del lugar.

Por el momento, no se recomienda "ningún medicamento específico" para prevenir o tratar la infección, pero médicos de diversas partes del mundo están investigando y trabajando en desarrollar una cura, la OMS informó que se están desarrollando más de 20 vacunas contra el COVID-19 en todo el mundo. Asimismo, existen varias terapias que están en ensayos clínicos.

En España, los medicamentos utilizados para prevenir el SIDA como el lopinavir/ritonavir junto al interferón beta, una proteína que ayuda a las células a no ser infectadas, serían una combinación perfecta para frenar el COVID-19. Así lo dieron a conocer especialistas del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, quienes lo usaron para tratar con éxito el primer caso de contagio registrado en dicho país respecto al SARS-CoV-2.

"Es un tratamiento experimental que ha dado buenos resultados frente a otros virus. Una de sus mayores ventajas es que son fármacos aprobados y utilizados en otras indicaciones, por lo que no hay dudas sobre su seguridad", señaló Albert Bosch, presidente de la Sociedad Española de Virología.

Lo que está claro, totalmente claro, es que las causas de estos cambios en los coronavirus y la infección de seres humanos, está directamente relacionada con la actividad humana y que las tendencias son a intensificar ese proceso de urbanización. El impacto sobre la economía mundial, sobre las formas de trabajo, sobre las estructuras sanitarias, sobre la investigación científica debería tener un impulso proporcional a los daños que estamos viendo y las nuevas necesidades que se plantean para que los seres humanos sigamos viviendo en este planeta. Sumemos a esto el cambio climático.

Sobre la batalla que estamos librando en el Uruguay voy a opinar más adelante, faltan muchos elementos.

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Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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