Contenido creado por Gonzalo Charquero
Ana Jerozolimski

Escribe Ana Jerozolimski

Opinión | Ataque israelí a Yihad Islámica: guerra contra el terrorismo, en defensa propia

Ninguna vida vale más que otra pero cada país tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos.

11.05.2023 13:49

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2023-05-11T13:49:00-03:00
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Las duras noticias sobre el hecho que en el operativo militar israelí contra los tres principales jefes del brazo armado de la Yihad Islámica en Gaza murieron también 11 civiles —lo peor es que entre ellos también había niños— no convierten a los terroristas en las víctimas. Ni una bala se dispararía en operativos anti terroristas, en ninguna parte, si éstos no buscaran continuamente matar israelíes. Y la única razón por la que no lo logran en la medida buscada, es el gran esfuerzo desplegado por Israel para proteger a su población.

En el momento de escribir estas líneas, jueves de mañana, continuaba el operativo israelí, que ha recibido el nombre de “Muro y Flecha”, lanzado contra la organización terrorista Yihad Islámica en la Franja de Gaza, responsable de innumerables atentados contra Israel.

Todos los blancos atacados por Israel —que hasta el último dato informado eran 180, pero claramente ya son más— fue el jefe del sistema de cohetes que tanto hostigan a Israel: Ali Ghali, comandante de la fuerza encargada del lanzamiento de cohetes desde Gaza, que se hallaba en un escondite en la zona sur, en Khan Yunis. Al parecer, murieron con él otros dos miembros armados de la Yihad Islámica que se ocultaban con él. Ali Ghali había cumplido un rol protagónico en el disparo de cohetes hacia la población civil israelí no sólo estos días sino todos los últimos años.

Por otra parte, hubo varios casos en los que ataques planeados sobre distintos blancos militares de la Yihad Islámica fueron frenados a último momento al avisarse que habían sido detectados civiles no involucrados en las inmediaciones. Uno de ellos quedó registrado claramente en un video filmado por la Fuerza Aérea israelí, en el que se oye una voz diciendo: “Hay un niño a unos 40 metros, cancelar, cancelar la operación”. Luego se divisa a otro civil y se repite la orden.

Hasta este jueves habían sido disparados 600 cohetes hacia territorio israelí, la mayoría de ellos hacia el sur, a la zona adyacente a Gaza, pero también hacia el centro, detonando las alarmas en Tel Aviv, Ramat Gan, Givataim, Bat Yam. Rishon Letzion, Holon y otros sitios más. Cabe recordar que desde entonces hubo muchos más disparos, pero como no tenemos el número exacto , no lo publicamos.

De los cohetes lanzados hacia Israel, más de 333 cruzaron la frontera y se adentraron en territorio israelí. El sistema protector Cúpula de Hierro logró interceptar por lo menos 153, cuyas coordenadas indicaban que estaban en camino a impactar en zonas habitadas —aunque este jueves murió una persona y hay una decena de heridos—. Si se capta que caerán en campo abierto, no se activa la Cúpula de Hierro. Pero también hubo algunos que cayeron en tierra y causaron daños en las ciudades de Sderot, Netivot y Ashkelon, entre otros puntos, sin cobrar víctimas mortales. Suele hablarse de “milagros” y a veces parecería que los hay. Pero la explicación más concreta pasa por el refugio al que la gente procura entrar cuando suena la alarma y a la disciplina con la que se suele actuar.

Según el portavoz militar israelí, la cuarta parte de los cohetes disparados no lograron cruzar la frontera y cayeron dentro de Gaza. En numerosas ocasiones anteriores, se confirmó que muertos o heridos reportados por los palestinos, habían sido causados por estos cohetes que cayeron en el lado palestino al no lograr cruzar la frontera hacia Israel.

El trágico hecho que en el primer ataque lanzado por Israel para eliminar a los principales jefes del brazo armado de la organización en Gaza hayan muerto también 11 civiles, entre ellos niños y mujeres, no significa que Israel sea el victimario y los palestinos la víctima. Cada una de las muertes civiles es terrible y habríamos querido que no hubiese ocurrido. Pero esas muertes, aunque cada civil sea un mundo entero, no puede desdibujar la realidad y la verdad de fondo : Israel se ve obligado a combatir el terrorismo de quienes intentan continuamente matar a sus civiles.

Israel atacó 133 blancos terroristas de la Yihad Islámica, dejando fuera a otra organización terrorista, Hamas, que es desde junio del 2007 el gobierno absoluto en Gaza. El mensaje es claro: Israel no tiene interés en una guerra total y trata de dejar a Hamas fuera de la ecuación. Esto es un arma de doble filo ya que si bien simplifica las cosas ahora, puede ser interpretado por Hamas como una señal que Israel teme enfrentarse a ellos. Personalmente, aunque indudablemente es más complicado lidiar también con Hamas, no se trata de “temor” sino de un interés más limitado: asestar un durísimo golpe a la organización terrorista responsable de casi todos los disparos desde Gaza sin pasar a un operativo de una envergadura descontrolada.

Israel se ha concentrado en la eliminación de los jefes del brazo armado, los cabecillas de las así llamadas “Brigadas Al Quds”, lanzadores de cohetes (más de 40) atacados en tierra y células que se disponían a abrir fuego hacia Israel.

Según fuentes árabes, Egipto trata desde hace horas pactar un alto el fuego, Israel aclara que el operativo continúa y que “todo el que intente perjudicar a Israel pagará por ello”,  y la Yihad Islámica exige que Israel se abstenga de continuar con los ataques a los jefes de la organización. Israel no se compromete a ello en absoluto.

Pero hay un punto interesante al respecto. Durante la tarde y anochecer de este miércoles, Israel atacó varias casas particulares de cabecillas del brazo armado, aunque los propios palestinos informaron que lo hizo recurriendo al sistema conocido como “golpe en el techo”. Se trata del disparo de un proyectil pequeño al techo, que hace ruido pero no causa daños, y sirve de aviso a los residentes del edificio, para que salgan de la casa. Así, se transmite un mensaje a los terroristas, se les hace sentir expuestos pero se minimiza el riesgo a civiles no involucrados.

Horas atrás circuló una información según la cual Hamas advirtió que no se haga caso a “intentos israelíes de atemorizar a la población”, llamando a todos a permanecer en sus casas. Cabe recordar que en muchos casos los israelíes llaman por teléfono a los propios palestinos o les mandan un mensaje al celular para que salgan del edificio.

Evidentemente no siempre funciona y puede haber riesgos de daño colateral. Pero el esfuerzo hecho por Israel en este sentido no tiene igual en ningún otro país occidental donde las guerras de este tipo siempre cobran números mucho mayores de víctimas.

Al mismo tiempo, es oportuno recordar que las organizaciones terroristas viven continuamente buscando cómo asesinar israelíes, buscan a los civiles como su blanco preferido, y que la única razón por la que no mueren decenas en cada cohete disparado, es que Israel dedica enormes recursos a proteger a su población.

Sin ir más lejos, uno de los tres jefes terroristas eliminados por Israel, fue el responsable, hace exactamente 19 años, del cruento atentado en la carretera Kisufim de Gush Katif, en el que fueron asesinadas Taly Hatuel, que estaba embarazada, y sus cuatro hijas Hila, Hadar, Roni y Merav.

Cuando mueren civiles del lado palestino, Israel lo ve como una tragedia, aún si explica todo lo que nosotros estamos analizando ahora. Del otro lado, se sale a repartir caramelos y a festejar cada vez que muere un israelí, inclusive si es un niño.

Y no es este un comentario en el aire sino una realidad que se da desde siempres y se ha vivido reiteradamente en los últimos meses: dos hermanos de 5 y 7 años asesinados en una embestida a una parada de ómnibus en Jerusalem, civiles asesinados junto a una sinagoga —entre ellos un niño de 14 años—, una madre y sus dos hijas… y tantos más. Civiles en su vida diaria asesinados sólo por ser israelíes y judíos. Y cada una de esas muertes desató celebraciones del lado palestino y elogios al “heroísmo” de los perpetradores por parte de la sociedad palestina.

Ninguna vida vale más que otra. Pero cada país tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos. Israel es colocado en situaciones imposibles para proteger a los suyos. Cabe recordar que se retiró completamente de la Franja de Gaza en setiembre del 2005 y que desde entonces, en lugar de abrirse un camino hacia la paz, Gaza se ha convertido en base de disparo de cohetes hacia Israel. A pesar de ello, Israel permite y organiza la introducción de mercaderías a Gaza, suministra agua, electricidad y combustible y permite la salida de miles de trabajadores gazatíes a Israel. Ello tampoco aportó al fin del terrorismo, que busca continuamente cómo intensificarse para cobrar víctimas del lado israelí.

La Yihad Islámica estaba abriendo una nueva dimensión en este odio terrorista, en un plan concreto que estaba llevando a cabo uno de los tres eliminados. Estaba entrenando a la distancia a sus pares en Jenin, al norte de Cisjordania, para el lanzamiento de cohetes desde allí hacia el vecino territorio israelí, compartiendo la información y conocimientos relevantes para abrir ese nuevo frente. Lo reveló el jefe del Shin Bet, el Servicio General de Seguridad de Israel Ronen Bar en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro Benjamín Netanyahu, el ministro de Defensa y el jefe del ejército. La intención fue hacer que la ciudad Afula, en el norte de Israel, viva la misma situación con la que lidian Sderot y todas las localidades vecinas en las comunidades civiles adyacentes a Gaza, que deben vivir pendientes de las alarmas que suenan indicando que hay cohetes en camino a Israel.

Por todo esto y mucho más, era imprescindible eliminar a estos terroristas. Israel lamenta que hayan muerto civiles junto con ellos. Fue al parecer un trágico precio en la lucha anti terrorista. La alternativa era quizás quedarse cruzado de brazos y no frenar al fin los designios de la Yihad Islámica, que la semana pasada, en un solo día dispararon más de 100 cohetes hacia Israel, cada uno de ellos con la intención de asesinar. Y que estaba planeando muchísimo más.


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