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Las nuevas focas

El animalito ampliamente conocido por los uruguayos, tanto en su ambiente marino como terrestre, ocupa cada día un espacio más relevante en las redes sociales.
16.10.2018 12:57

El simpático animalito ampliamente conocido por los uruguayos, tanto en su ambiente marino como terrestre y urbano, ocupa cada día un espacio más relevante en las redes sociales. Se sabe que las focas no son adeptas a textos largos, que exigen ideas, propuestas, polémicas fundadas, ellas se conforman con un flash de aparente inteligencia.

Existe un error bastante común que es considerar que hay focas de un solo tipo o color, tal como en la naturaleza, los animalitos aplaudidores, pero que a veces muestran sus puntiagudos dientitos, habitan en todas las tiendas, en un caso aferrados al poder y con la firme determinación de defender sus posiciones a puro concierto de aletazos y en otros casos son la expresión de un apetito voraz por llegar a ese mismo poder.

No tengo idea, ni tiempo, para calcular cuantas neuronas se necesitan para mover las aletas y aplaudir a rabiar, pero no creo que sean muchas, lo cierto es que en la proximidad de la justa electoral los mamíferos marinos (hay 19 especies diferentes) se alborotan y no solo defienden, atacan hasta con cierta pasión.

Fuera de sus habilidades circenses y de ser expertas cazadoras de todo tipo de peces, crustáceos, cefalópodos, y alguna especie que captura pingüinos, también saben estar al acecho para atacar velozmente ante cualquier agresión a sus tribus. Oficialistas u opositoras.

Las focas oficialistas, no confundir con todos los oficialistas, porque como en todas las poblaciones hay gente inteligente y con sentido crítico, son particularmente sensibles a cualquier crítica, sobre todo a las que no son capaces de entender ni de responder con racionalidad. Si se critica a los personajes que han manchado una historia de honestidad y limpieza de los fundadores del FA, ellas se desesperan para demostrar batiendo sus aletas que no es nada comparado con los gobiernos del pasado, esos sí que eran deshonestos y corruptos.

Es que su inteligencia cazadora, es más bien reducida y no pueden comprender que esos "razonamientos" ensucian a toda la política, ponen a todos en el mismo lodo y son la negación de muchos años de denuncias y de batallas por la honestidad y contra los que se aprovechan de los cargos en beneficio propio, de su "corona" y de sus alrededores. Así les fue en Brasil, donde concentrados en el juicio contra Lula, no le prestaron atención a las decenas de juicios contra muchos ladrones oficiales y empresarios que superaron las marcas de uno de los países históricamente más corruptos, desde la época de Pedro 1º. Cuando se despertaron de la borrachera de aplaudir, ya era tarde y se vino Bolsonaro. Lo mismo hicieron en la Argentina y se vino Macri con todo su paquete.

Llegan al extremo de su obsecuencia, en algunos casos semi ideológica, en otros casos bien paga y mal habida de defender y aplaudir a un delincuente y burro inocultable como Nicolás Maduro. El nivel de los aplausos para este siniestro personaje alcanza proporciones antes desconocidas. Lo que puede la complicidad y el dinero...

Pero no crean que en la otra costa no existen, que las focas son exclusivas del oficialismo, lo que sucede es que son los que pecan más gravemente, porque se supone que ser de izquierda es tener muy desarrolladas las capacidades críticas y menos las aplaudidoras. Las oficialistas de otras épocas han desarrollado sus particulares sensibilidades.

Basta con que critiques las posiciones de sus candidatos, sus discursos, sus opiniones, o hagas referencia a su historia, ya te transforma en un irrecuperable defensor del actual gobierno y todos sus actos. A veces la pobreza de sus aplausos y sus gritos son más burdos que los del propio oficialismo.

El otro día apareció nuevamente, uno que posa de intelectual pero además de gran oficial de la orden de los otorgadores de patentes democráticas, que ante una crítica al desvelo de sus sueños restauradores, montó en cólera y pretendió apropiarse de todas las virtudes democráticas. Y yo que pensaba que hasta era más inteligente y que se podían discutir ideas. No lo nombro porque en la playa tomando sol se parecen mucho entre todos y los grititos en las redes son muy similares.

El razonamiento de esta especie de focas es muy simple, si dejaste de ser del FA porque no toleras las focas inhibidoras del pensamiento crítico, es sinónimo de pasarse con armas y bagajes a la otra playa de las focas que no quieren ni oír hablar del pasado, mejor dicho que pretenden no tener pasado y que la obligación de todos es colaborar a que sus admirados candidatos vuelvan a los sillones a mecerse en una supuesta alternancia binaria que tanto mal le ha hecho al país.

Son las focas que aportan todo su esfuerzo para los que tienen alguna duda, algún cuestionamiento de diversos tamaños con esta etapa tan negativa del gobierno y del Frente, les venga la tentación de volverse nuevamente oficialistas. A esas focas les aflora la alcurnia del poder.

Si son así cuando están lejos del poder, imaginemos su ferocidad si lo ocuparan.

Es precisamente para no tener que optar entre las focas peores, las más obsecuentes, entre un pasado lleno de decadencia y frustraciones y un presente de flotabilidad mínima y de ocultamiento de las razones verdaderas y auténticas de la izquierda y sus principios que prefiero navegar al aire libre y arriesgarme.

Por Esteban Valenti

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Esteban Valenti

Periodista y coordinador de la revista Bitácora.

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