Contenido creado por Gerardo Carrasco
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La revolución silenciosa

La revolución silenciosa

Comenzó el otoño y por lo tanto la cosecha de soja, en Uruguay y en los países del sur. Este año la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay cosecharán más de 150 millones de toneladas de esta oleaginosa, una cosecha histórica que corresponde a la mitad de la producción mundial. Uruguay espera una cosecha de 2 millones 500 mil toneladas, y es el octavo productor mundial.

29.04.2014

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2014-04-29T09:59:00-03:00
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Queridos lectores no huyan, no se desentiendan, asumo que los temas vegetales, productivos, no son los más atractivos, a mí también me gusta mucho más polemizar, pero estamos reflexionando sobre cómo serán nuestras vidas en un futuro próximo. Esto tiene mucho que ver con todos nosotros, aunque no distingamos una planta de soja de una de sorgo.

Hace 10 años la producción total de soja en el país era de 7.500 toneladas. . . La soja se ha transformado en solo diez años en el principal rubro de exportación del Uruguay, desplazando a rubros tradicionales como la carne o la lana.

La Encuesta Agrícola "Invierno 2013", realizada por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) dio como resultado que en la última campaña la superficie cosechada de soja llegó a 1.049.700 hectáreas. Ello representa un área 20% mayor que en la anterior zafra, a nivel de rendimientos se alcanzó un registro histórico de 2.634 kilogramos obtenidos por hectárea, lo que supone un notorio aumento desde los 2.390 kilogramos obtenidos en la pasada campaña, y desde los, cerca de 2.000 kilos que se venían obteniendo años atrás. El resultado de ambos máximos, superficie y rendimientos, tuvo como consecuencia la cosecha más alta de la historia, obteniéndose 2.764.000 toneladas de soja.

Uruguay exporta en forma de granos, pero ya existen proyectos para la transformación en aceite. La soja es el inicio de una profunda revolución industrial verde si se considera toda la cadena productiva. La soja es utilizada en forma principal para alimento animal y humano y también para la producción de biocombustibles. China es el mayor consumidor del mundo, absorbe un cuarto de la producción de todo el planeta.

El 85% de la soja producida en el mundo se deriva a la molienda y se transforma en harina o aceite y el resto, los porotos de soja son utilizados directamente en la alimentación animal y humana. De 100 kilos de porotos de soja se producen 65 kilos de harina, casi 18 kilos de aceite puro, lo que representa 33 kilos de proteínas consideradas de tanta calidad como las proteínas animales.

Esta es la cadena de producción de la soja actual, pero las perspectivas para la próxima década son mucho más amplias. Gustavo Grobocapatel, es un ingeniero agrónomo que se ha transformado en el mayor productor de soja en Argentina y en el litoral uruguayo cultiva 90.000 hectáreas y anuncia que lo que "Lo que se viene en diez años es una especie de Revolución Industrial Verde" "Las plantas empiezan a transformarse en fábricas, es decir, una planta que hasta ahora producía granos, empieza a producir energía, empieza a producir bioplásticos, empiezan a producir moléculas, enzimas..., productos de uso industrial".

Y agrega "estamos en la víspera es un proceso de revolución industrial de la misma magnitud de aquella que se inició en Inglaterra en el siglo XVIII y que impactó en el XIX y en el XX. Nosotros estamos generando una nueva revolución que tiene algunas particularidades optimistas: estas fábricas que son vegetales no tienen chimeneas, no emiten dióxido de carbono, lo absorben. Son fábricas que son amigables con el medioambiente, usan energía renovable que es la energía solar, no usan el carbón, no usan energía atómica".

Como todas las revoluciones, tiene adeptos, detractores, posibilidades y peligros. No es una revolución muy estridente, pero en la base se encuentra la necesidad creciente e incontenible que tiene la población del mundo de consumir alimentos, la soja es hoy la principal oleaginosa y la principal proteína vegetal con una alta capacidad para transformarse en proteínas animales, aviar, porcina, ovina y vacuna. En el caso del ganado vacuno, reduce sensiblemente la calidad de la carne. Sabe a pollo, lo he comprobado en Argentina, en lugares donde abusan de los feedlot. No soy un experto, eso es notorio, pero, me gusta la buena carne vacuna. Mucho. Y le gusta mucho al mercado consumidor de buena carne, por eso Uruguay está posicionado tan alto en el comercio internacional de carnes vacunas.

Uruguay tiene una legislación avanzada y mecanismos de control muy eficaces para asegurar la rotación en el uso de los suelos y por lo tanto darle sustentabilidad a los diferentes cultivos incluyendo la soja. Además en Uruguay conviven hoy, a pesar de las previsiones agoreras y tremendistas, la agricultura de alta productividad, la ganadería de calidad, la forestación y la lechería, a diferencia de otros países donde la soja se devoró tambos de cientos de años y zonas de bosques o espacios de la producción ganadera.

El impacto de la revolución verde, que incluirá en algún momento, el uso del riego y por lo tanto un aumento de la productividad por hectárea, tanto en la agricultura como en las pasturas que hoy en día solo se pueden considerar en forma conjunta, debe considerar su valor en toda la cadena productiva y de innovación.

Basta recorrer hoy los campos uruguayos para ver el nivel histórico de utilización de tecnologías para la siembra directa y para todas las diferentes fases del tratamiento del cultivo hasta la cosecha. El otro rasgo es el impacto en la cadena logística nacional y regional, desde el almacenamiento y los bloques de silos que surgen por todos lados, hasta el transporte en todas sus fases, por tierra, fluvial y marítimo de toda la cuenca sojera y no solo de Uruguay.

Y estamos en los inicios, los estudios más serios estiman que dada las características de la soja y sus diversas aplicaciones, inclusive industriales, energéticas, bioquímicas y químicas los países productores de esta oleaginosa, que se conoce en oriente desde hace más de 5.000 años, recibirán una fuerte influencia en su estructura productiva. La tendencia mundial en cuanto al costo de los fletes proyectados en periodos medios determina que se trata de exportar productos lo más elaborados posibles y que reduzcan su volumen y peso. Eso vale obviamente para la minería, para la forestación (1) y para la agricultura.

El Uruguay es el país que tiene la mayor superficie de tierra productiva por habitante de todo el mundo. Y si creemos que los cerros y cuchillas que actualmente lucen pelados, esperemos un poco y veremos dentro de no mucho que la forestación en pendientes también hará productivas esas tierras.

Esta revolución necesita sobre todo de gente capaz, de investigadores de avanzada, de profesionales en cada una de las áreas, de operadores de equipos de alta capacitación y de una mirada estratégica, cargada de futuro pero sobre todo del presente.

(1) En el caso de la forestación, hay una experiencia internacional de que la celulosa se produce junto a los bosques y el papel al lado de los consumidores.