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Pablo Mieres

Escribe Pablo Mieres

Juntar firmas o resolver el problema

Esta semana asumió la nueva dirección del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente, dependencia del INAU encargada directamente de la atención de los menores infractores. Un organismo especializado y dirigido a atender y responder a la situación de aquellos menores que han violado las normas y han cometido delitos.

11.04.2012 07:52

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2012-04-11T07:52:00-03:00
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Desde el comienzo de este período de gobierno se han generado dos formas de responder ante la situación del incremento de la inseguridad y de los delitos. Unos decidieron que había que centrar la explicación en la participación de los menores en la comisión de los delitos. No importó que las estadísticas dijeran lo contrario, ni tampoco importó que el número de menores infractores privados de libertad no fueran más de unos quinientos.

Acompañados de una situación de descontrol caracterizada por un número impresionante de fugas de menores de los establecimientos del INAU en 2009 y 2010, junto a la idea generada de que la causa del aumento de los delitos era la participación de los menores; el Partido Colorado y la UNA dentro del Partido Nacional promovieron como camino de solución una campaña de firmas para bajar la edad de imputabilidad a 16 años.

Desde comienzos del año pasado hasta el presente, los impulsores de esta campaña se han concentrado en juntar firmas bajo la engañosa consigna de que esta medida será la solución para el grave problema de inseguridad existente.

Recientemente han anunciado que alcanzaron las firmas requeridas para convocar a un Plebiscito Constitucional y anuncian, además, que en estos días entregarán las firmas y entonces será el momento de saber si efectivamente tendremos un Plebiscito en octubre de 2014.

Mientras tanto, otros que no compartimos esta propuesta por considerarla equivocada, engañosa y facilonga; hemos dedicado nuestros esfuerzos a modificar la situación existente para revertir una lamentable tendencia al deterioro y falta de control de la situación.

Es así que durante el pasado año 2011 las fugas se redujeron en un 80%. Hoy en día, el fenómeno de las fugas de los menores infractores se ha reducido sustancialmente. Como corresponde, entonces, ahora el problema consiste en brindar a esos cuatrocientos o quinientos menores un espacio físico suficiente que impida la perversa y grave situación de hacinamiento.

Para ello, se ha anunciado que en los próximos tiempos se construirán nuevas instalaciones que darán albergue a un número de menores infractores disminuyendo sustancialmente las condiciones de hacinamiento más extremas.

Sin embargo, el paso sustancial consiste en poner en funcionamiento un sistema de rehabilitación social que incluya un fuerte componente de educación y otro de inserción laboral que permita a los menores infractores, a la hora de su egreso, otorgarles nuevas oportunidades de inserción social.

Este proyecto se está instrumentando desde hace ya un tiempo y, seguramente, tendrá impactos positivos en el corto plazo, en las respuestas a los menores en estas situaciones. También se incluye la instrumentación de programas de apoyo para la rehabilitación de los adictos a las drogas.

Por supuesto que, además, es necesario incorporar nuevas medidas normativas que ajusten el comportamiento del Poder Judicial, reduciendo su margen de discrecionalidad y evitando episodios lamentables como la liberación de menores infractores en tiempos insosteniblemente breves.

Seguramente algunos de los que han dedicado su tiempo a denostar lo que se hace y a juntar firmas tratando de hacer creer a los uruguayos que esa es la solución a los problemas, ahora dirán que fue su iniciativa la que obligó a buscar la solución de los problemas. Pueden pensarlo, si así se sienten más felices.

Pero, como todo en la vida, los que hacen son los que cambian realmente las cosas; y los que cambian realmente las cosas saben que estos cambios no se hacen de un día para el otro. Ni se logran juntando firmas. Entonces, mientras unos juntaron firmas, otros se dedicaron a resolver el problema; y eso nadie lo puede cambiar por más discursos y argumentos que se digan.