Un estudio realizado por la Universidad de Montevideo y galardonado con el Premio Nacional de Medicina concluye que el consumo de marihuana está asociado al fracaso educativo. La investigación, que comprendió a mil estudiantes de la zona Oeste de la capital, encontró que el 58 por ciento de los que faltaron dos o más días al liceo es consumidor habitual de cannabis, y que existe una correlación entre el consumo de esta sustancia y bajas expectativas de desarrollo curricular y profesional, así como una mayor justificación de la conducta delictiva como vía privilegiada de ascenso social.
Con tal aserto, el sociólogo y docente de la UM, Fernando Salas, advirtió a la Comisión Especial sobre Adicciones de la Cámara de Diputados que la legalización del auto cultivo de marihuana incrementará el consumo y podría convertir a Uruguay en "un país productor". ¿Hay razones para tanta alarma?
Los proyectos que se discuten en el Parlamento no proponen liberar el comercio de la marihuana sino el cultivo, lo que garantizaría el ejercicio del derecho a consumir, reconocido ya por la legislación uruguaya, sin ser perseguidos y encarcelados. Tampoco procuran que se promueva entre los jóvenes el consumo de cannabis sativa y menos aún entre los alumnos liceales.
Pero además, la conclusión a la que llegan los investigadores de la Universidad de Montevideo es descabellada. Yo conocí una barra de estudiantes que fumaba marihuana regularmente allá por los años ochenta y noventa. Salvo por algún periodista, aquellos muchachos podrían integrar hoy el directorio de empresas multinacionales o estatales, e incluso las más altas jerarquías ministeriales (de hecho, algunos lo hacen) por tratarse de destacados arquitectos, médicos, publicistas, abogados, docentes, ingenieros, economistas y algunas otras profesiones que no recuerdo.
¿Por qué la marihuana no estuvo en estos casos asociada al "fracaso educativo"? ¿Podría establecerse, a contrario sensu, que el consumo de cannabis propició su éxito estudiantil y profesional? Considerado en su debido contexto, el consumo abusivo de marihuana no es la causa sino una de las tantas manifestaciones que permiten detectar un entorno afectivo y social problemático. Con el pretexto de ocuparse de los jóvenes de consumo abusivo, la advertencia de la Universidad de Montevideo los condena a seguir viviendo en la estigmatización, la persecución y la cárcel.
Es muy probable que tras la despenalización se constate un aumento en el consumo de marihuana, del mismo modo que la vuelta a la democracia registró manifestaciones más estentóreas de la conflictividad social. La libertad de consumir o plantar marihuana permitirá una profilaxis más eficaz para quien la necesite y facilitará la construcción de una ciudadanía más libre y responsable. Libre de consumir o no consumir; responsable del uso que le dé a esa sustancia.
Detrás de esta humareda desatada por la Universidad de Montevideo, se asoma la presión de cierto grupo de poder, para que el Estado persiga y encarcele a quien no viva como ellos quieren sino como le dicta su propia conciencia.

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