Contenido creado por Gastón Fernández Castro
Cybertario

Groupthink

Groupthink

23.06.2010

Lectura: 3'

2010-06-23T08:26:54-03:00
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Afortunadamente, Irving Janis publicó su trabajo sobre Pensamiento Grupal en 1972, de modo que en Gualeguaychú nadie puede acusarlo de trabajar para las pasteras contaminantes. En su trabajo, Janis caracterizaría una conducta social que denominó "groupthink", pero parece que hablara de los asambleístas entrerrianos con treinta años de anticipación.

Si alguien cree que la decisión de apartarse de la ruta es el fin del conflicto, o que todo es culpa de las multinacionales o del kirchnerismo, sería bueno que leyera a Janis. El psicólogo de Yale definía el pensamiento grupal como un esfuerzo por conseguir la unanimidad que termina anulando la capacidad de los miembros del grupo de considerar de manera realista las posibilidades con las que cuenta. El resultado será la pérdida de eficacia en su apreciación de la realidad y de los valores en juego, así como el desprecio por toda información externa que no encaje con las decisiones del grupo.

Cualquiera que haya seguido el discurso asambleísta durante estos largos y destructivos años de conflicto, reconocerá los síntomas que Janis encontraba en los casos de "groupthink": sobreestimación del grupo (ilusión de invulnerabilidad y moralidad intrínseca), pensamiento cerrado (racionalización colectiva y visión estereotipada de los otros) y presión a la uniformidad (autocensura, ilusión de unanimidad y guardianes del pensamiento).

No es de extrañar que el resultado de estos años de lucha "ambientalista" sea una contundente derrota, como venimos anticipando en esta columna desde hace cuatro años. Al menos allí donde creían tener su fortaleza (el corte) se expresaba el tipo de problemas en la toma de decisiones propios del Pensamiento Grupal. Janis los caracterizaba como el estudio incompleto de las alternativas y de los objetivos, errores en el análisis de riesgo de las medidas adoptadas, búsqueda insuficiente o deficiente de información, sesgos selectivos al procesar la información disponible (pastera contaminante, Uruguay violador, etc.) y falta de planes alternativos.

La apelación del presidente Mujica al camino de la racionalidad que surgiría del relevamiento de datos científicos provenientes del monitoreo conjunto no podía ser más acertada. Salvo por un detalle: la conducta de buena parte de los gualeguaychuenses va a seguir expresándose de manera patológica mientras no se atienda al fondo del problema. A la indiferencia con que se le respondió a las primeras inquietudes sobre la inminente contaminación a la que quedarían expuestos los gualeguaychuenses, se suma una larga lista de desaires y derrotas, que no se cancelan con el trabajo de los científicos sino de los actores involucrados. El acceso a información diversificada y una organización cuya toma de decisiones permita a los miembros del grupo actuar con verdadera independencia y teniendo en cuenta opiniones diversas, es un camino difícil pero ineludible. Lo otro es el mantenimiento de un conflicto destructivo, con o sin corte de ruta.