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Gloria

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Gloria Álvarez es un problema.

26.11.2014

Lectura: 3'

2014-11-26T08:55:00-03:00
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Gloria Álvarez es un problema. Para la adocenada cabeza de los militantes y activistas uruguayos, las ideas de la politóloga guatemalteca que saltó a la fama con su discurso sobre populismo y República viralizado por las redes, no encajan con facilidad. La "izquierda" la desprecia por ser "neoliberal" y defender la propiedad privada y la "derecha" debe preguntarse a esta altura cómo se les coló una mujer que defiende la despenalización del aborto y la liberalización de "las drogas". La respuesta es muy sencilla. Parafraseando a aquel asesor de Clinton podríamos decir "es la ideología de la libertad, estúpido".

El discurso que la convirtió en el nuevo ícono del pensamiento liberal latinoamericano impresiona más por su retórica que por su profundidad, pero incluye muchas trompadas al rostro de la ideología dominante, esa sopa boba que gobierna Occidente (ora de centro izquierda, ora de centroderecha) y que parece pendiente de servirse del poder más que de utilizarlo para transformar la sociedad en un sentido liberador.

Álvarez recuerda los tres derechos fundamentales de la persona por si los olvidamos: el derecho a nuestra vida, a través del cual podemos desarrollar nuestros proyectos; a nuestra libertad, para expresarnos, comerciar, acogernos a creencias y vivir de acuerdo a ellas; y nuestra propiedad privada, que incluye nuestro cuerpo y su integridad, tanto como los bienes que podamos adquirir con nuestro esfuerzo. Pero a diferencia de estos derechos, que pueden existir sin impedirlos en otros, los denominados "derechos sociales" (salud, vivienda, educación, etc.) requieren la renuncia del derecho de propiedad de alguien para poder ser otorgados.

Para Álvarez, este es un debate que la región debe asumir: si vamos a dar derechos debemos determinar de dónde van a salir los recursos y qué sectores van a resignar derechos a tales efectos. Más que eso, deberíamos asegurarnos que esos recursos se gasten efectivamente en quien los necesita y no en alimentar aparatos burocráticos, que ambientan el amiguismo y la corrupción y perpetúan la dominación.

¿Qué hacen en cambio nuestros líderes populistas? Anulan toda razón, toda argumentación y toda lógica "levantando pasiones". Para Gloria Álvarez, debemos luchar por el restablecimiento de los valores republicanos, despertando a través de las facilidades que nos da la tecnología la pasión por la educación, el intercambio de ideas, el conocimiento y el empoderamiento de los individuos.

Álvarez admira a Uruguay, con su antigua tradición de equidad, su respeto al orden legal, su robusta clase media y sus altas tasas de alfabetización, y probablemente no crea que el Frente Amplio haya instaurado el populismo. Por las dudas, algunos miembros de la intelligentsia oficialista la han ninguneado, no vaya a ser que la gente se anime a pensar fuera de la caja y se les acabe el negocio. Es que Gloria Álvarez, como buena representante de las ideas de la libertad, no es sólo una politóloga. En un país socialdemócrata hasta el paroxismo, es un problema.

ESCRIBE

Gerardo Sotelo

Con más de treinta años de trabajo como periodista, se destaca como conductor e informativista de radio y televisión.

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