Las diferencias filosóficas, ideológicas, programáticas y políticas entre la Democracia Cristiana, el Partido Comunista, el Partido Socialista, los dirigentes blancos y colorados, los sectores independientes y de muy diferente origen eran mucho más profundas en 1971 que ahora. Entre otras cosas porque la visión marxista-leninista y marxista estaba totalmente estructurada en todos los planos y otras posiciones políticas tenían bases mucho más elaboradas ideológicamente. Y sin embargo se formó el Frente Amplio y pusimos de presidente de la formación y candidato a la presidencia a un general batllista: Líber Seregni. Y seguimos vivos 44 años después.

No voy a detallar nuestro largo camino ni los resultados obtenidos, voy a referirme a la actual situación comparándola con ese recorrido histórico.


¿Cuáles fueron las palabras claves, las consignas para alcanzar esa unidad y mantenerla? Primero, flexibilidad, comprensión y sensibilidad con el pensamiento de los otros, lo que supone reconocer que pueden tener razón. Segundo, consensos y no imposiciones. La búsqueda empecinada de consensos, de puntos de encuentro entre las diversas posiciones y no la imposición por la fuerza, ni la fuerza electoral, ni la de los aparatos y menos que menos la fuerza en los sectores sociales y sindicales utilizados en el seno del Frente.

¿Se hubiera formado el FA si alguno de sus integrantes hubiera sospechado remotamente que el Partido Comunista, que en esa época tenía una mayoría abrumadora en el movimiento sindical, iba a utilizar esa realidad para las definiciones internas en el Frente? Es más, ni siquiera se hubiera formado una central sindical unitaria sobre esa base. ¿Qué está sucediendo ahora?

¿Se hubiera formado el FA y hubiera sobrevivido si la principal fuerza electoral además tuviera una fuerza determinante en la estructura del FA y la empleara a diestra y siniestra para imponer sus posiciones? Y hubo una época en que la estructura movía a decena de miles de personas, no como ahora que apenas reunimos a pocos más de 2 mil participantes en los comités de base. Y si no es así, que el Frente Amplio detalle, ¿cuántas personas participaron el pasado 25 de agosto en las asambleas del FA para discutir el TISA? Verán que nadie responde...

¿Hubiera sobrevivido el FA a su larga, compleja y exitosa historia si uno de sus ejes hubiera sido la disputa a dentelladas de parcelas de poder, incluyendo el enfrentamiento con nuestro propio presidente de la república? ¿Alguien lo hizo, por ejemplo, en el gobierno de José Mujica? Para ser más concretos ¿Fue esa la actitud del FLS, de Danilo Astori? ¿O durante algún período de gobierno en la Intendencia de Montevideo? Y vaya si nos tragamos sapos, culebras y dragones, a veces creo que en demasía.

Se puede decir que el debate sobre el TLC, hace 10 años tuvo un contenido político e ideológico, pero la discusión sobre el TISA no incluye esos ingredientes en absoluto. Algunos compañeros de los sindicatos y del FA, todos mezclados y revueltos, consideran que con ese voto en contra de la participación de Uruguay en las negociaciones actuales sobre un tratado de servicios están cubriendo su cuota de antimperialismo, su defensa de los entes del Estado, su nacionalismo y otras grandes virtudes.

Yo, personalmente, -y estuve en varios debates sobre el tema que pueden atestiguarlo- no estoy muy convencido de cuál será el resultado final del TISA, es más, creo que llevará muchos años llegar a algún acuerdo, que hay muchos puntos complejos y oscuros en las informaciones disponibles y hay que pisar con pies de plomo. No me entusiasma en absoluto el TISA, pero mucho menos me entusiasma la actitud de retirarnos para que no nos roce siquiera la realidad mundial del comercio de servicios y creer que de esa manera nos protegemos. Estamos demostrando una debilidad de argumentos y de convicciones que da miedo.

Por suerte nadie le preguntó al Plenario del Frente Amplio qué opinaba sobre el comercio con los Estados Unidos en cítricos, carne, arándanos, etc. Todos podemos imaginarnos sin mucho esfuerzo la sublevación de las bases y de algunos sectores que consideran cualquier contacto con el diablo como pecaminoso.

El FLS, la Corriente de Izquierda y la CP 1303, no proponíamos ningún cheque en blanco, sino simplemente acompañar a nuestro Gobierno en las negociaciones, definir aquellas áreas en las que el Proyecto Nacional excluye toda posibilidad de intervención extranjera y de cómo defendernos de la voracidad de las transnacionales. Entre paréntesis, me produce una ligera sonrisa escuchar a algunos sectores que nos entregaron atados de pies y manos a algunas de las mayores transnacionales de comodities energéticos, levantar las banderas del miedo a ese tipo de empresas. ¿Quieren los nombres?

Y no se hagan los ofendidos, ustedes pueden jugar en todas las mesas, apostar a todos los juegos, hacer todos los discursos y votar luego en la liga lo que no defendieron en la cancha y los demás, los que pensamos diferente, nos tenemos que callar. La mejor defensa de los principios y los valores es ser coherentes.

¿Ustedes leyeron algún sesudo análisis ideológico o teórico sobre el muy positivo cambio de las relaciones entre Cuba y EEUU? ¿Sobre la zona franca gigantesca en Mariel financiada por empresas brasileras? Me gustaría someterlo a un debate del Plenario del FA. Posiblemente le darían lecciones de antimperialismo a Cuba, no tengan dudas. Ya a Vietnam lo dan por perdido. Siempre va quedando la impecable soledad de Corea del Norte.

Ahora la gran referencia ideológica, estratégica, teórica y universal es el Mercosur. Daría para llorar.
Yo creo que el Mercosur jugó -a pesar de sus graves carencias- un papel importante para nuestros países y que si resolvemos las trabas que impiden su avance puede ser un factor todavía más importante para Uruguay y para todos los que lo integran; pero de ahí a transformarlo en la Meca hay una gran distancia.

No nos quedemos en el TISA, es un episodio, analicemos la tendencia. A seis meses de haber asumido nuestro tercer gobierno nacional, parece que algunos compañeros no terminan de tragarse una definición obligada pero con la que en realidad no están de acuerdo. Es una resolución de todo el FA, de sus fuerzas políticas, pero tomada a regañadientes: la elección de Tabaré Vázquez a la presidencia.
Yo creo en las casualidades, pero no en tantas.

En 6 meses se ha registrado la mayor cantidad de huelgas, paros preventivos, hasta convocatorias a caceroleadas por parte de algún diputado del FA y demostraciones contra el Gobierno de los últimos 30 años, es decir, de todo el periodo democrático. Y estoy hablando de cifras y no de opiniones y de la confluencia de la dirección del PIT-CNT, sindicatos de determinadas ramas, de la enseñanza y de la interna del FA.

Mientras nosotros en la interna discutíamos -para llamarlo de alguna manera- el descabezamiento del Frente Amplio por 8 meses, hasta las elecciones internas de mayo, el país seguía adelante, con sus problemas y necesidades políticas. Y seguimos teniendo el gobierno nacional. ¿Y? Ahora tenemos una dirección full time en el FA... casi inexistente.

Algunos gentiles compañeros nos recuerdan a cada rato las realidades electorales internas, los resultados de octubre del año pasado; yo no voy a cometer el mismo pecado recordándoles las últimas elecciones, las departamentales. Es un criterio que si se hubiera considerado en la formación del FA, nunca hubiera nacido, crecido y sobrevivido. Siempre partimos de la base de que nos necesitamos todos y no de cualquier manera.

Ahora algunos se sentirán tranquilos, nadie nos acecha, no tenemos el terrible peligro del TISA revoloteando sobre nuestros servicios. Ahora podemos discutir de contenidos. ¿Podemos?

Yo me pregunto: ¿la derecha se frota las manos por los debates ideológicos o por las porcadas que se le hacen al Gobierno y que nunca antes se le hicieron a ningún Gobierno del FA, en 10 años de gobierno nacional o en 25 años de gobiernos departamentales de Montevideo? Y mire que nos tragamos "aparatasos" y burradas. Nosotros también las hicimos, pero bien que pagamos nuestra cuota y la de otros...
No hay que ser ningún genio de la política para analizar dónde termina todo esto. Bien no termina. O estamos preparando prolijamente todas las condiciones para que vuelva a gobernar la derecha y luego a despedazarnos entre nosotros por la distribución de las responsabilidades, o directamente estamos minando desde ahora la relación entre el FA y el Gobierno, y dentro del propio FA. ¿Cuál es la capacidad de aguante? ¿Infinita?

Lo que es ridículo es que metan pechera por todos lados y además quieran imponernos el silencio, que ni siquiera podamos defender al Gobierno y a la esencialidad de la historia y el ADN del FA.

El Gobierno en disputa terminará en la disputa con la derecha y perdiendo la batalla. Y ellos de brazos cruzados, esperando.