Pablo Mieres
Escribe Pablo Mieres

El show de las gabardinas y el show de los millones de dólares despilfarrados

La desafortunada coincidencia de las gabardinas ha dado lugar a muchos chistes y bromas que demuestran el sentido del humor de los uruguayos. Nos causó gracia, uno mismo no puede menos que reírse al ver las fotos. Bienvenido el humor que tiene que ser parte permanente de nuestras vidas.

24.04.2016 10:09

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2016-04-24T10:09:00
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La desafortunada coincidencia de las gabardinas ha dado lugar a muchos chistes y bromas que demuestran el sentido del humor de los uruguayos. Nos causó gracia, uno mismo no puede menos que reírse al ver las fotos. Bienvenido el humor que tiene que ser parte permanente de nuestras vidas.

La coincidencia no tiene mucho misterio, en día de lluvia como era el martes pasado había que ponerse algo y, como me decía un periodista, en este país en donde todos nos vestimos muy parecido era cantado que no habría mucha diferencia en las gabardinas.

Hasta ahí todo bien, sin embargo algunos sobreinterpretaron insólitamente esta coincidencia graciosa y la convirtieron en una acusación ideológica. El uso de la gabardina es señal de que somos de derecha y conservadores, así de grotesco y así de simplista.
A eso se agregó las acusaciones de inoportunos porque presentamos la denuncia en medio de las catástrofes que nos afectan a todos los uruguayos.

Es muy gracioso, porque unas pocas horas después comenzó a circular una foto del presidente Vázquez junto a Danilo Astori y otros jerarcas de gobierno, todos de gabardina. Sin embargo, fueron muy pocos los que se rieron de tal coincidencia.

También en medio de las inundaciones, el presidente Vázquez decidió dedicar una extensa reunión con todos los partidos para hablar de los problemas de la inseguridad y a nadie se le ocurrió decirle que era inoportuno porque la situación de catástrofe no amerita dedicarse a otros temas.

Obviamente, no era inoportuno como tampoco era inoportuno presentar las denuncias penales, porque una cosa no quita la otra y se puede atender y trabajar para resolver las terribles catástrofes que nos golpean y, simultáneamente, hacer otras cosas, como por ejemplo cumplir con nuestra obligación como ciudadanos y funcionarios públicos presentando la correspondiente denuncia penal.

Por otra parte, habíamos anunciado la fecha de la presentación de las denuncias varios días antes de que ocurriera el tornado de Dolores y las inundaciones. No eran pocos los que reclamaban que se presentaran las denuncias de una vez por todas y otros que amenazaban con presentarse ellos mismos buscando generar el descrédito sobre nuestra intención de acudir a la Justicia.

Entonces, resulta evidente que fueron varios los que buscaron desviar la atención de lo verdaderamente importante. Varios han creído que era posible ocultar la vergüenza indecente de los manejos de ANCAP bajo la tonta crítica de la indumentaria o de la oportunidad de la denuncia. Así lo hicieron varios medios de prensa y periodistas que, seguro no son de los que "conspiran contra la estabilidad democrática" ni de los que el Frente Amplio señala por ser "mandaderos de la derecha".

El verdadero show no es el de las gabardinas; el trágico show fue el de los millones de dólares despilfarrados en fiestas fastuosas pagadas con dineros públicos a precios fantásticos; o los contratos entregados a dedo a empresarios favorecidos por decisiones ilegales de autoridades que se creían dueñas de la empresa estatal. El patético show fue el que se desarrolló durante los años recientes en donde una agencia de publicidad amiga del poder hacía lo que quería sin tener que rendir cuentas a nadie, porque en ANCAP se pagaba lo que esta dijera.

El show terminó con U$ 800 millones de pérdidas en cuatro años y obligó al Estado uruguayo a poner U$ 622 millones para capitalizar una empresa que se fundió por la horrenda gestión de sus jerarcas.

¿Se imaginan cuánto se podría haber hecho ahora con U$ 622 millones ante tanta desgracia que ha caído sobre mucha gente en estos días? ¿Por qué los que se fijaron en las gabardinas y en la inoportunidad de la presentación de las denuncias no reflexionaron sobre la enorme cantidad de recursos que los jerarcas de ANCAP dilapidaron y que ahora serían tan necesarios para ayudar a la población de Dolores y los inundados de todo el país?

El gobierno acaba de anunciar una ayuda que, entre las diversas iniciativas alcanza a U$ 100 millones. Eso es la octava parte de las pérdidas vergonzosas de ANCAP en los últimos cuatro años y apenas la sexta parte de lo que el Estado dispuso hace cuatro meses para salvar a ANCAP de la insolvencia. Para salvar a una empresa pública que, por el contrario, debería tener ganancias y aportar a rentas generales.

¿Todavía les sigue causando gracia las gabardinas? ¿Verdad que no?

ESCRIBE

Pablo Mieres

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Sociólogo. Presidente del Partido Independiente. Senador por ese partido para el período 2015-2020.

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