Contenido creado por Julia Peraza
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EDUY 21 un favor a la derecha

EDUY 21 un favor a la derecha

El aparato del FA en su conjunto, con mínimas excepciones, reaccionó duramente ante la creación de EDUY 21. Y lo hicieron desde diversos agrupamientos y de manera pública, con un argumento único y uniforme: la creación de EDUY 21 es un favor a la derecha.

25.10.2016

Lectura: 5'

2016-10-25T06:57:00-03:00
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Comencemos por lo básico, lo elemental, ese argumento se utiliza siempre que se quiere excomulgar a alguien sin discutir sus argumentos, sin considerar sus opiniones y es la reacción básica y elemental del sectarismo ideológico y político de todos los signos. Es síntoma de una gran pobreza.

Hoy no pueden quemar en las hogueras, pero desde el punto de vista ideológico las raíces son las mismas que persiguieron con ferocidad a los disidentes, por pensar, simplemente por pensar. Y eso es el centro de todo: los aparatos, desde la inquisición, pasando por el estalinismo tienen terror de los que piensan con sus cabezas. La gravedad no es la misma, pero el mecanismo tiene la misma base.

Si tienen razones, opiniones, diferencias ¿por qué no las exponen francamente, abiertamente en lugar de levantar esas barreras tan elementales?

Desde que soy de izquierda hace más de medio siglo o los textos que he leído como parte de mi visión ideológica y política, siempre han incluido un concepto: la educación es emancipadora, es liberadora, es parte fundamental del progreso. ¿Algo de eso ha cambiado y me lo he perdido?

En Uruguay, hoy no hay nada más de izquierda que el avance de la educación. No hay mejor política social, económica, cultural que la educación y todo lo que colabore, aporte ideas, impulsos, visiones para avanzar en la educación, es hoy prioritario para un proyecto nacional de progreso.

La educación es hoy el punto más débil de toda la construcción social y cultural del país, es la parte que ha quedado más rezagada en relación a otros sectores que han experimentado cambios profundos y avances importantes. La mayor barrera a la igualdad de oportunidades en la sociedad uruguaya actual es la calidad, el nivel de la educación, en particular de la educación pública.

Ese era el clima que se respiraba la otra noche en un local abarrotado de público hasta la puerta a pesar de una terrible y tormentosa noche de perros. Los discursos, las presencias y las ausencias también, fueron una radiografía de la situación de la educación en el Uruguay actual.

La sociedad civil reaccionando, buscando construir un espacio plural, abierto, con un alto contenido pedagógico, profesional pero también político en el sentido más amplio del concepto sobre los temas de la educación.

Que esa iniciativa, EDUY 21, la encabecen Fernando Filgueira, Juan Pedro Mir y Renato Opertti junto a decenas de educadores y profesionales de la educación, no es un agravio al Gobierno, a menos que algunos oficialistas a ultranza, crean que como dos de ellos fueron expulsados del MEC por tener opiniones críticas, deben ser proscriptos de toda actividad hasta tanto las magníficas autoridades se decidan a levantarles el pulgar.

En los discursos de apertura, no hubo minucias, pequeñas revanchas, críticas que no estuvieran dedicadas a la realidad y sus cifras implacables, pero también hubo un equilibrado reconocimiento de lo que se ha hecho. Lo importante es desde dónde proyectaron la mirada todos los oradores, desde la historia o desde la realidad, lo hicieron a partir de los estudiantes, de las generaciones actuales y futuras que necesitan los cambios y un gran salto en la calidad de la educación. Y eso fue reconfortante, mirar, oír, observar una porción de la sociedad civil reaccionando organizada y organizándose ante los grandes temas del país, posiblemente el principal desafío nacional.

¿Estuve de acuerdo con todo lo que se dijo? No, afortunadamente no.

Hubo también representantes políticos. Como no. Fueron invitados de todos los sectores, me consta. Estuvieron las máximas autoridades del Partido Nacional, estuvo uno de los vicepresidentes del FA, el diputado José Carlos Mahía, el presidente del Partido Independiente Pablo Mieres, estuvo Edgardo Novick, y otros dirigentes políticos. Si no fueron más dirigentes del FA fue por su autónoma y válida definición. Y equivocada definición, de acuerdo a las tradiciones de la izquierda uruguaya, debemos estar en época de revisiones.

Que yo recuerde nosotros aceptamos siempre el desafío del debate, de la confrontación de ideas, de la diversidad, en particular en los temas culturales y educativos, especialmente cuando se dan en un ámbito de la sociedad civil. ¿Qué cambió? ¿Se necesita algún permiso especial para participar?

No hubo dirigentes de primera línea del Partido Colorado, entre otras cosas porque exactamente a la misma hora y con la oratoria central del ex presidente Julio Ma. Sanguinetti, en la facultad de derecho se realizaba una mesa redonda con exactamente el mismo tema...

Yo estuve presente en la fundación de EDUY 21, saludé a muchas personas que conozco, a muchos frenteamplistas y a otros de los que no sé su origen ni su identidad política. Y me sentí muy bien.

Sabiendo que la tarea que se han propuesto es extremadamente difícil, compleja y llena de obstáculos y que existen profundas diferencias en el mundo político y social uruguayo sobre los temas de la educación.

Creo que la peor barrera es la que quieren construir los que consideran que el alcance máximo que pueden alcanzar las transformaciones educativas son sus propias limitaciones, políticas, culturales y pedagógicas. Esa sí es una montaña que no será fácil escalar. Una montaña gigantesca de prejuicios y sectarismos, y esas mentalidades al final y al principio siempre ayudan a la mentalidad conservadora.

PD: Si faltaba un elemento: FENAPES ya se pronunció contra esta iniciativa.