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Despistados

Despistados

El mundo entero habla de Uruguay. El hecho no se daba desde que Suárez decidió utilizar sus dientes en lugar de sus pies y eso fue hace apenas cinco meses.

10.12.2014

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2014-12-10T08:42:00-03:00
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Esta vez no es por las destrezas de sus futbolistas, universalmente conocidas desde hace casi un siglo, sino por la decisión del presidente Mujica de dar asilo a prisioneros del campo de concentración que Estados Unidos mantiene en Guantánamo. Por eso y su extraordinaria popularidad, alimentada por datos de la realidad, tanto como por falsedades y omisiones, como todo relato mítico.

La situación es tan insólita que la BBC envió a un periodista a estudiar el fenómeno en el mismísimo Uruguay, un lugar que para la mayor parte de los habitantes del planeta queda demasiado lejos. Al cronista le llamó la atención que los orientales expresaran reparos ante la evidencia de vivir en un país que el mundo ha descubierto como un remanso paz, democracia, desarrollo y estabilidad.

Por cierto que los problemas existen y algunos son de proporciones inadmisibles, pero es probable que la queja no tenga que ver con razones políticas o económicas sino con dificultad casi congénita que tenemos de convivir con nuestra excepcionalidad. Vaya como ejemplo la sentencia de Obdulio Varela con respecto a que fue el azar y no las destrezas de aquel plantel excepcional, lo que puso a nuestro favor la voluntad de los dioses, aquella tarde de julio en Maracaná. En tales circunstancias, los uruguayos sentimos como un deber patriótico demostrar humildad y sencillez, lo que hace sospechar que no somos lo uno ni lo otro.

El caso de los ex prisioneros de Guantánamo podría ser un emblema de lo que somos y de lo que nos falta. En un asunto que debió ser parte de una política de Estado, oficialismo y oposición se culpan mutuamente por lo hecho y por lo no hecho. Ambos tienen buenas razones para pensar que el otro intentó sacar réditos políticos pero en ese mare magnum de incomprensión y pequeñez, hay dos asuntos que sobresalen.

Uno es que la decisión de Mujica termina de rubricar la imagen de Uruguay en el mundo, aunque exista la sospecha de que todo fue hecho para su gloria personal. El otro es el despiste que generan en la oposición las jugadas políticas audaces del oficialismo.

Según el cronista de la BBC, "más allá de la imagen de su presidente, han sido políticas como la regulación del mercado del cannabis, la ley que permite el aborto o el matrimonio igualitario y el rápido crecimiento de la economía los que han contribuido a apuntalar esa imagen de país en movimiento". En la lista falta el Plan Ceibal pero como se ve, la oposición se opuso a las políticas que colocaron a Uruguay en la consideración admirativa del mundo.

Las razones podrán ser políticas, ideológicas e incluso de principios, pero revelan que los principales dirigentes opositores están despistados, no sólo con la sensibilidad media de sus compatriotas, sino con el rumbo de los grandes temas de debate en los países más avanzados. Un despiste que lleva más de una década y que las urnas no hicieron más que ratificar.

ESCRIBE

Gerardo Sotelo

Con más de treinta años de trabajo como periodista, se destaca como conductor e informativista de radio y televisión.

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