Contenido creado por Gastón Fernández Castro
Cybertario

Desborde

Desborde

09.06.2010

Lectura: 3'

2010-06-09T08:35:07-03:00
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El conflicto en Conaprole sólo puede ser resuelto de una manera. A esta altura del partido, tanto los gremialistas de la cooperativa láctea como sus compañeros del PIT-CNT saben que Conaprole no puede aceptar la pretensión gremial de restablecer en un cargo de confianza a un trabajador que a la empresa no le resulta confiable. Si lo hiciera, terminaría reconociendo que la única causal por la que se puede despedir a un trabajador sin desatar la ira del gremio es la condena de la Justicia.

Pero el desborde no es sólo del sindicato de Conaprole. El PIT-CNT dispuso la realización de un paro general mientras se procesa una negociación tripartita, el país vive un clima de entendimiento y el gobierno goza de una popularidad del 63 por ciento. Por no hablar de la recuperación salarial de los últimos años y la baja histórica de la desocupación. No parece razonable que, en este ambiente, la central sindical se despache con una paralización que entorpece la negociación, ocasiona pérdidas innecesarias al país (incluso a los propios trabajadores) y no le reporta ningún beneficio.

No es un tema de estrategia de lucha ni de intereses de clases sino de sentido común. Pedirle a la contraparte que haga lo que no puede hacer sino a riesgo de causarse un perjuicio irreparable es una decisión torpe, que sólo puede conducir a un escenario aún más complicado. Bien lo saben los principales dirigentes del PIT-CNT, que amagan con respaldar la lucha del gremio de Conaprole pero aclaran que no van a llevar al conflicto a un escenario de "sindicatos contra empresas". La central obrera no puede dejar de respaldar la decisión gremial, pero debería escuchar al director de Trabajo, Julio Baráibar, quien advertía que algunos gremios "se confunden" cuando pretenden "intervenir en la gestión de las empresas" con aval del gobierno.

Es significativo que el discurso del presidente Mujica ante los representantes del sistema político no encuentre eco entre la dirigencia sindical, a pesar de que sus dirigentes integran la misma fuerza política. Mientras Mujica alienta la coparticipación y el entendimiento para alcanzar el bien común, el gremio de Conaprole y las cámaras empresariales se enfrascan en atrincherarse en sus diferencias. De hecho, los empresarios cerraron espacios de diálogo cuando anunciaron que sólo participarían en los consejos tripartitos para discutir sobre salarios mínimos y otras menudencias, lo que mal podía ser recibido como un aporte al diálogo.

No faltará quien argumente que, mientras los partidos políticos representan intereses policlasistas, la lucha entre empresarios y trabajadores expone al capitalismo en toda su crudeza explotadora. De hecho, la central obrera uruguaya suscribe la tesis de la lucha de clases y cree que los asalariados estamos llamados a liderar el proceso que nos liberará finalmente de las cadenas. Pero mientras se construye ese mundo en el que el hombre no será lobo del hombre, los emprendedores trabajarán por amor a la humanidad y Central Español ya no deberá luchar por la permanencia en Primera, es necesario construir un "capitalismo en serio", como proclamó el propio Mujica.

En el único mundo posible hoy, resulta imprescindible respetar la ley, abastecer regularmente a los consumidores en lugar de tomarlos como rehenes y llegar con las exportaciones a destino antes de que se avive la competencia. Es necesario que los sindicatos uruguayos adopten para si lo que sus hermanos de clase comprendieron hace mucho tiempo.