El plenario nacional del Frente Amplio debatió durante el pasado fin de semana sobre un conjunto de problemas internos que podría comprometer el futuro de la fuerza de gobierno. Entre ellos se encontraría la falta de militancia de los jóvenes, cierta dificultad para comunicarse con la ciudadanía, lo que se habría reflejado en el resultado de las últimas elecciones departamentales, la arquitectura institucional que posterga a los sectores más votados en beneficio de los más militantes, en fin, un combo que luce más complicado de lo que es.
Si un extranjero llegara al país y se enterara de que una fuerza política que conquistó por segunda elección consecutiva el gobierno con el 50 por ciento de los votos, controla las dos mayores circunscripciones departamentales (entre las que se encuentra la capital, que gobernará por un cuarto de siglo) y tiene un presidente con una popularidad por las nubes, realiza un Plenario Nacional porque cree que tiene problemas para comunicarse o acumular fuerzas, pensará que en Uruguay la gente es demasiado exigente.
¿Está de verdad el Frente Amplio amenazado electoralmente? ¿Lo está por no haber crecido en octubre o por perder varios departamentos en mayo? ¿Lo está porque la oposición esté dando señales de tener nuevos liderazgos, nuevas ideas o nuevas formas de colaboración? Nada de eso.
La dirigencia frenteamplista sabe que en la actualidad, lo único que puede poner en riesgo su predominio es su compleja interna, su gestión gubernamental o, en el peor escenario, una mezcla de ambas cosas.
¿Puede el Frente Amplio soñar con avanzar mucho más allá del cincuenta por ciento? Parece evidente que el crecimiento que se dio cuando los competidores eran vistos como los responsables de la crisis no va a repetirse. Pero además, después de diez años al frente del gobierno nacional resulta mucho más difícil contagiar ilusiones.
El problema que tienen los sectores más ideologizados del oficialismo, (especialmente el Partido Comunista que vuelve a la carga una y otra vez con excentricidades tales como la reapertura del Frigorífico Nacional) es que la única acumulación posible es hacia el centro y la moderación. Si alguien pretendía que el crecimiento “desde el pie” era indefinido y hacía madurar revoluciones, se equivocó.
Lo que crece ahora son los presidentes como Mujica que se expresan con ponderación y expresiones de concordia nacional, las redes sociales, las campañas a través de Facebook y Twitter, los banderazos y otras formas de participación no manipulable por los métodos “participativos” tradicionales. Y eso por no hablar del votante indiferente a la vieja cultura política de izquierda, que fue quien le dio la victoria en 2004 y 2009, que ve como algo distante y extraño las elucubraciones de un Plenario Nacional y a quien deberá seducir una y otra vez si quiere seguir en el poder.
Compañero Twitter
Compañero Twitter
15.09.2010

Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]