Contenido creado por María Noel Dominguez
Cybertario

Busca un punto alto

Busca un punto alto

Buena parte de los desmanes en Amsterdam del domingo pasado se habrían evitado si alguien en la Policía hubiera visto S.W.A.T., aquella serie estadounidense de los setenta que popularizara a los grupos de tareas especiales.

02.12.2016

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2016-12-02T10:01:00-03:00
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Cuando el teniente Harrelson desplegaba sus efectivos en el lugar, solía darle una orden a su segundo, el sargento David "Deacon" McKay: "Busca un punto alto".

Un poco de conocimiento sobre Historia Universal es suficiente para comprender que las batallas ganadas comienzan con la conquista de colinas, atalayas o campanarios, es decir, cualquier accidente geográfico o construcción que se eleve sobre el suelo. Quizás la excepción sea la conquista de los Altos del Golán por parte del Ejército israelí en la Guerra de los Seis Días, lograda desde abajo, pero luego de que sus aviones pusieran en fuga a los sirios. Claro que para eso hay que tener voluntad de combatir y prevalecer.

Regalarle una tribuna entera, incluyendo el dominio un muro de cemento de una altura considerable, a un grupo de energúmenos dispuestos a cualquier cosa, no parece una decisión sensata. Quien quisiera disuadirlos y eventualmente derrotarlos debió desplegar un dispositivo que incluyera el control total de la tribuna, especialmente desde arriba. Si alguien piensa que este es un razonamiento majadero porque se detiene en un detalle operativo, tómelo como una metáfora.

Por ahora, los únicos que parecen estar a la altura de las circunstancias son el Ejecutivo de la AUF, que ve cómo le estalla la bomba en la cara mientras libra un contencioso a varias bandas con los dueños del fútbol; y el presidente Vázquez, quien parece hastiado de tanta estupidez e irresponsabilidad. Es de su empuje que surge la presión de la Secretaría Nacional de Deportes para que la AUF establezca restricciones en el acceso a los estadios y sanciones más duras, así como los insumos con que la bancada oficialista trabaja en un proyecto de ley sobre violencia en el deporte.

Tendremos algo parecido a tribunas sin banderas, instrumentos musicales, camisetas ni gente que no esté sentada en una localidad numerada, bajo la atenta mirada de las cámaras de identificación facial, la guardia privada de los clubes y la Policía, que deberá estar adentro y reprimir a los violentos desde arriba mientras sea necesario. Como no tendrá gracia ser "barra" o resultará demasiado riesgoso, no habrá clientela para la droga ni los desmanes. Sería bastante.

Si para el ministro del Interior resultó exitoso un operativo en el que una tribuna fue bloqueada y asolada por malandras, no se pudo jugar el partido y uno de sus agentes estuvo a diez centímetros de morir aplastado por una garrafa, no se entiende qué consideraría un fracaso. La solución parece alejarse del todo cuando, al día siguiente, el presidente de Peñarol dice que su club fue sancionado por algo que "no alentó ni promovió, ni fomentó, ni estimuló".

Si no nos colocamos en un punto alto la situación empeorará. "No van a vencer los delincuentes", sentenció el presidente Vázquez desde Madrid. Pues están venciendo.
Gerardo Sotelo