Uruguay está blindado. Según el gobierno, la crisis que ensombrece el mundo de las finanzas no tiene por qué afectar las nuestras. No sólo tenemos reservas: más importante que eso, tenemos crédito. Méritos hemos hecho de sobra para estar en tan ventajosa posición. En Uruguay tenemos una justicia bastante independiente y, en términos generales, se respetan los contratos. Si a eso le sumamos nuestra tradicional diligencia para afrontar las deudas y la calma institucional en la que resolvemos nuestras diferencias, no debería extrañar que los organismos de crédito estén a la orden en caso de emergencia. El problema es que algunos sectores del país están blindados a la realidad: no le entran ni las balas. Tomemos un par de ejemplos, nada más, en dos de las áreas cruciales del desarrollo nacional, como la infraestructura y la educación.
El gremio de los ferroviarios está en pie de guerra contra el gobierno, a pesar de que la reestructura, que llevará adelante una empresa privada de capitales estatales, no le quitará a ninguno de sus afiliados un solo peso ni le hará perder ni un solo beneficio. A pesar de estar blindados a los vaivenes de la economía, los ferroviarios se oponen a toda innovación. El sábado pasado intentaron bloquear el ingreso de un tren argentino (avanzada de la línea que unirá Concordia con Salto) y amenazan con denunciar al presidente de AFE. "Ni siquiera en la dictadura hicieron correr un tren extranjero por territorio uruguayo". El blindaje mental suele ser más resistente que el acero.
En este marco de postración nacional en materia de infraestructura, el Pit-Cnt arremete contra la Ley de Participación Público Privada, cuyo texto ofrece todo tipo de garantías y reaseguros de que será el Estado quien controle y tenga la última palabra, y la Federación Ancap plantea a la Mesa Coordinadora de Entes que se expida sobre la posibilidad de promover un referéndum para derogar la ley, que fuera aprobada con los votos de todos los partidos.
La Universidad de la República también está blindada. No sólo no quiere que la controlen (sus dirigentes creen que la autonomía los pone a resguardo de miradas indiscretas) sino que pretende controlar a las demás universidades. En este clima de blindaje ideológico, el Consejo Directivo Central de la UdelaR resolvió financiar con sesenta mil dólares la realización de un congreso gremial de estudiantes, patrocinado por la OCLAE, organización continental fundada en Cuba en 1966 y presidida desde entonces por cubanos. La situación es tan asombrosa que el periodista Alfredo García del semanario Voces, ha llamado la atención sobre ciertas cuestiones estatutarias que impedirían semejante erogación y sobre la conveniencia de financiar actividades de una organización que "hace acordar mucho a la vieja Unión Internacional de Estudiantes (UIE), que era un organismo de propaganda de la desaparecida Unión Soviética".
Blindaje financiero, sí, que nos pone a resguardo de cualquier cimbronazo. Blindaje mental, también, que despierta dudas sobre nuestra capacidad de seguir creciendo.

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