Contenido creado por Gastón Fernández Castro
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25 años: historia, memoria y almíbar

25 años: historia, memoria y almíbar

27.07.2010

Lectura: 5'

2010-07-27T10:44:56-03:00
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El Dr. Julio María Sanguinetti, dos veces Presidente de la República, luego de la realización del acto del pasado  19 de julio  en el Palacio Legislativo por los 25 años de la recuperación de la democracia, ha recorrido diversos medios de prensa realizando declaraciones.

Ese acto en el que participaron todos los ex Presidentes de la República fue un rotundo éxito para el Partido Colorado. Total. Todavía nos tiene a varios hablando del tema. Yo lo hago porque más allá del episodio, hay algo mucho más de fondo, más profundo y permanente: la batalla cultural e ideal entre las diversas fuerzas políticas del país. 

Los discursos del acto pero sobre todo el resumen que Sanguinetti hizo del mismo y de los 25 años transcurridos desde el retorno a la democracia desnudan en toda su seriedad el mensaje, el objetivo. Y nos obliga a una reflexión.

Antes de entrar en materia necesito decir que ese acto me produce sentimientos encontrados: por un lado da satisfacción y orgullo la solidez de la institucionalidad democrática uruguaya y su permanente renovación. Que todos los principales líderes se encuentren en algunas actividades proyecta hacia la sociedad uruguaya y hacia el exterior una imagen muy importante. Creo que era necesario y oportuno participar en ese acto, el problema es cómo participar.

No se debería participar avalando o con un mensaje protocolar cuando el Partido Colorado transmite desde su secretario general, Pedro Bordaberry, hasta Sanguinetti, una visión totalmente parcial y con la que no coincidimos en aspectos centrales.

No deberíamos perder la oportunidad para recordar que la izquierda no tiene una visión exclusivista de la lucha contra la dictadura, es más, que en reiteradas oportunidades sus principales referentes han demostrado y analizado el valor democrático que tuvo la lucha y la resistencia de todas las colectividades políticas contra el régimen, pero sería una falsedad atroz y una deformación de la historia no recordar que el golpe fue cívico-militar y que no todos jugaron el mismo papel y sufrieron las mismas consecuencias.

No puede haber una reconstrucción de 25 años de democracia sin recordar el papel de los trabajadores organizados, de la manifestación del 9 de julio convocada por el Frente Amplio y el Partido Nacional, la CNT y la FEUU, ni tener presentes los miles y miles de presos y torturados, ni el papel jugado por Líber Seregni y Wilson Ferreira Aldunate, para tomar sólo dos figuras de esa misma gran gesta democrática.

No somos mezquinos y tratamos de no hacer cuentas de menores, pero tampoco podemos aceptar que se deforme la historia o que ciertas memorias de intenso color colorado se transformen en historia. El libro del Dr. Sanguinetti es una explicación totalmente parcial e interesada de las causas del golpe de Estado. No es historia, es su memoria.

Aunque allí no se detiene el debate, en realidad según Sanguinetti, hubo un gobierno Vázquez y ahora un gobierno Mujica porque en cierta medida todos nos parecemos a ellos, y hacemos casi lo mismo. Y eso es inaceptable.

Una cosa son políticas de Estado o nacionales en algunos temas o, resolver la vergüenza de organismos integrados hace 15 años y que no podían renovarse por falta de las mayorías especiales requeridas o, la integración de los representantes de los partidos de oposición en diversos organismos del Estado y otra muy pero muy distinta es ese engrudo político, programático e ideológico en el que nos quieren empastar a todos.

Resulta que ya no somos los usurpadores del poder, nos amaestraron. Es que no hay que confundir apertura, capacidad de diálogo, con un almíbar tan espeso que nos impida movernos, cambiar, avanzar a los ritmos que la situación nos exige.

El Uruguay no puede perder esta oportunidad, nos falta un buen trecho para ser un país desarrollado y sobre todo mucho más justo, más culto y más libre y para eso hay que avanzar en todos los frentes. Y allí comienzan a jugar las prioridades.

Puede no haber contradicciones, pero... ¿la prioridad es llegar a acuerdo sobre todo, o dedicarle muchos meses a las negociaciones o debemos avanzar a paso firme en las direcciones estratégicas que el país necesita para ser de primera?

¿Negociando todo hubiéramos hecho la reforma fiscal, la reforma de la educación, la reforma de la salud, el plan de emergencia, la política de derechos humanos y el conjunto de la política económica y social? Permitan que sea un poco escéptico.

Eso vale para la relación con los partidos opositores y también con las diferentes fuerzas sociales, incluso con las más próximas históricamente a la izquierda. Un proyecto nacional requiere una visión nacional de conjunto, una estrategia que mira a toda la sociedad y que tenga muy claras sus metas en cada una de sus etapas. El almíbar muchas veces enturbia esa visión. Lo que sería todavía más grave es que se enturbiara también la historia reciente.

Como este proceso recién comienza, es bueno reaccionar rápido y claro, creo que es la mejor y más honesta manera de defender a mi gobierno de izquierda.