El fundador y CEO de Meta, Mark Zuckerberg, pareció en 2021 suspender las investigaciones internas sobre los impactos sociales de sus plataformas —como Facebook e Instagram— al anunciar que, lejos de proteger a la compañía, estos estudios podrían agravar su exposición a demandas y críticas públicas . Así lo revelan documentos presentados en una demanda judicial del estado de Nuevo México, en EE.UU. UU., a la que ha tenido acceso el medio The Verge.
La empresa tecnológica —propietaria de Instagram, Facebook, Threads y WhatsApp— lleva años desarrollando estudios sobre salud mental, imagen corporal, comportamiento juvenil y otros temas sensibles relacionados con el uso de redes sociales. Sin embargo, fue precisamente uno de estos informes internos, filtrado en 2021, el que desató una fuerte oleada de cuestionamientos: el documento señalaba que Instagram empeoraba la imagen corporal del 32% de las adolescentes que ya se sentían mal consigo mismas.
Tras la filtración, Zuckerberg expresó su malestar en un correo confidencial dirigido a altos ejecutivos , como Sheryl Sandberg y Nick Clegg , donde sostuvo que Meta enfrentaba más presión pública por reconocer y estudiar estos problemas que otras grandes tecnológicas que optan por no analizarlos en profundidad. Mencionó directamente a Apple, YouTube, Twitter y Snap, acusándolas de “enterrar la cabeza en la arena” o de carecer de recursos para investigaciones similares.
Riesgo reputacional y debates internos
Zuckerberg lamentó que Meta fuese castigada en la opinión pública por hacer el esfuerzo de estudiar sus impactos sociales. A su juicio, compartir estos datos generó una percepción pública errónea: que el problema era más grave en sus plataformas que en otras.
No obstante, ejecutivos como David Ginsberg, entonces vicepresidente de producto, defendieron continuar con estas investigaciones por ser fundamentales para mejorar la experiencia de los usuarios, independientemente del impacto mediático o judicial.
Finalmente, Meta optó por mantener sus estudios internos, aunque con mayores restricciones y equipos centralizados que limitan su exposición. La empresa asegura que esos hallazgos han servido para mejorar la protección de adolescentes y ampliar las herramientas de control parental.
Con información de Europa Press