Víctor Díaz es paraguayo, vive en Argentina y se hizo conocido el año pasado debido a una circunstancia desventurada.

En junio pasado, el joven fue despedido de su trabajo en una estancia en San Vicente, provincia de Buenos Aires, luego de once años de labores, y sin indemnización. En aquel entonces, dijo que el despido fue porque a sus empleadores no les gustaba tener a un peón que generara contenido para redes sociales.

Se llama Victor Díaz era peón de un campo en San Vicente más de 10 años trabajando y lo echaron porque se empezó hacer viral con sus videos divertidos y se notaba que estaba en negro y lo explotaban.

Todo vuelve. pic.twitter.com/OjLh0Vwcba

— Maguy-Ta?? (@maguyar83) June 29, 2025

Ahora, asegura que logró reencauzar su vida laboral e impulsa varios emprendimientos propios.

A partir de la exposición lograda con el video en el que explicaba cómo lo habían despedido, Díaz lanzó la venta de remeras y gorras con la frase “Sin nervio”, que rápidamente se viralizó entre sus seguidores.

Seis meses después del despido, dio un nuevo paso y abrió una barbería en Ezeiza, un local pequeño que es gestionado por su pareja y que apunta a convertirse en su principal fuente de ingresos. En el mismo espacio también se venden productos vinculados al mate, además de la indumentaria que promociona en redes, según consigna el portal noticioso argentino Río Negro.

En uno de sus videos, Díaz resumió el cambio de etapa: “Once años trabajé al mando de un patrón. Ahora tengo mi propio emprendimiento y soy yo el patrón”, afirmó, al destacar el esfuerzo que implicó comenzar nuevamente.

@victordiaz981

? sonido original - Victor Díaz

Su historia se difundió ampliamente cuando se viralizó el video en el que, visiblemente conmovido, contó su despido y la imposibilidad de volver a ver a “Manchita”, la perra de la estancia que lo acompañaba. El joven paraguayo, que supera los 900.000 seguidores en Instagram, había ganado popularidad previamente por su contenido sobre la vida en el campo.

En varios videos también cuestionó a su exempleador por la falta de pago de la indemnización, tras más de una década de trabajo. Según relató, durante años trabajó “de lunes a lunes, sin francos ni feriados”, con un salario bajo y sin aportes. Afirmó además que debía afrontar gastos médicos por su cuenta y que con el tiempo comprendió que se encontraba sin registrar y sin vacaciones, mientras estaba a cargo de unas 600 vacas.

Díaz señaló que el proceso judicial por su situación laboral avanza con lentitud debido a la falta de recursos para sostener la demanda. Según explicó, su exempleador negó las acusaciones y respondió al telegrama laboral. También indicó que fue señalado por supuestamente dañar la imagen de la empresa mediante los videos grabados en el campo, algo que él rechaza al sostener que nunca identificó públicamente al establecimiento.