Astrónomos prevén que la etapa superior de un cohete Falcon 9 lanzado a comienzos de 2025 impactará contra la Luna a inicios de agosto de este año, en una zona que probablemente sea visible desde la Tierra.

Bill Gray, desarrollador del software Project Pluto —utilizado para rastrear objetos cercanos a nuestro planeta—, publicó un informe detallado en el que sitúa el impacto para las 2:44 de la madrugada (hora del este de Estados Unidos), es decir, 3:44 en horario uruguayo, del 5 de agosto. La etapa superior del Falcon 9 mide unos 13,8 metros de largo y 3,7 metros de diámetro. Como la Luna no tiene atmósfera, el objeto no se desintegrará y llegará intacto a la superficie.

Si bien la Luna estará visible desde parte de América del Norte y también desde gran parte de Sudamérica, el experto cree que el choque será demasiado débil como para observarse con telescopios desde la Tierra.

Alto grado de certeza sobre su origen

Gray señaló que los investigadores tienen alta confianza en que se trata de la segunda etapa del Falcon 9 que el 15 de enero de 2025 transportó dos módulos de alunizaje: Blue Ghost y Hakuto-R. Tras separarse del cohete, tanto estos vehículos, como la cofia y la propia etapa, fueron seguidos de cerca. Ambos módulos llegaron a la Luna —aunque solo Blue Ghost logró posarse con éxito—, mientras que la cofia reingresó en la atmósfera terrestre.

La etapa superior, identificada como 2025-010D, continuó orbitando la Tierra a mayor altura y sin volver a ingresar. Desde entonces, fue observada en numerosas ocasiones, acumulando más de mil registros hasta febrero de 2026.

Según las estimaciones, el objeto impactará a unos 2,43 kilómetros por segundo (unos 5.400 km/h), cerca o dentro del Einstein Crater, lo que equivale a aproximadamente siete veces la velocidad del sonido. El impacto generará un cráter pequeño y no tendría otras consecuencias relevantes.

Un antecedente similar

No es la primera vez que se detecta un evento de este tipo. Hace cuatro años, inicialmente se pensó que otra etapa de un Falcon 9 chocaría con la Luna, pero luego se comprobó que esta pertenecía a la misión china Chang’e 5-T1. En este caso, Gray asegura que no hay dudas sobre su origen, ya que el objeto fue seguido desde el momento del lanzamiento.

El impacto no representa riesgos, ya que la Luna no tiene vida ni instalaciones humanas cercanas. Sin embargo, tanto NASA como China avanzan en planes para establecer bases en el polo sur lunar, lo que implicará un aumento en los lanzamientos hacia ese destino.

Por eso, los especialistas plantean una solución relativamente simple: con una mejor planificación y algo más de combustible, las etapas de los cohetes podrían enviarse a órbitas de descarte alrededor del Sol, evitando futuras colisiones con la Tierra o con la Luna. Consideran que esta práctica debería volverse habitual de cara a las próximas misiones.