Trump Mobile anunció el inicio de los envíos de su teléfono inteligente T1, un dispositivo promocionado como “ensamblado en Estados Unidos” y que había acumulado meses de retrasos desde su lanzamiento inicial.

Según informó Reuters y replicó Yahoo Finance, la compañía comenzó esta semana a despachar las primeras unidades del modelo dorado T1, comercializado a US$499.

El lanzamiento ocurre después de una larga controversia en torno al proyecto impulsado por el entorno empresarial de la familia de Donald Trump. Inicialmente, el dispositivo había sido presentado como un teléfono “hecho en Estados Unidos”, aunque posteriormente la empresa modificó su mensaje y pasó a describirlo como “orgullosamente ensamblado” en Miami.

Diversos analistas tecnológicos habían cuestionado desde el comienzo la viabilidad de fabricar íntegramente un teléfono inteligente en territorio estadounidense a ese precio, debido a la fuerte dependencia global de componentes producidos en Asia, especialmente en China, Taiwán y Corea del Sur.

El T1 Phone incorpora sistema Android, pantalla AMOLED de alta frecuencia, batería de 5000 mAh y procesador Snapdragon de la serie 7, según las especificaciones divulgadas por la compañía.

El proyecto también estuvo rodeado de críticas por las reiteradas postergaciones en las entregas y por las condiciones de preventa. Medios estadounidenses reportaron que cientos de miles de compradores habían realizado depósitos anticipados sin recibir fechas claras de entrega.

Trump Mobile forma parte de la estrategia de expansión comercial de la marca Trump hacia sectores tecnológicos y de telecomunicaciones. La empresa opera además un servicio de telefonía móvil virtual bajo el nombre “The 47 Plan”, en referencia al actual mandato presidencial de Trump.

El lanzamiento del T1 se produce además en medio del debate político y económico en Estados Unidos sobre la relocalización industrial y la reducción de la dependencia tecnológica respecto de China, una bandera impulsada por la administración Trump desde su regreso a la Casa Blanca