Una startup estadounidense busca irrumpir en el mercado dominado por Airbus y Boeing con un diseño poco convencional: un avión comercial de ala integrada —similar en silueta a un bombardero B-2— que incorpora doble piso y un fuerte enfoque en la carga aérea como diferencial económico.

La compañía, Natilus, presentó una versión rediseñada de su proyecto Horizon, ahora denominado Horizon Evo, que agrega un segundo nivel. En la parte superior se ubicarían los pasajeros y en la inferior un espacio de carga significativamente mayor al de los narrowbodies actuales.

Según explicó a Business Insider su CEO, Aleksey Matyushev, el nuevo diseño apunta a combinar hasta 250 asientos con costos operativos hasta 50% menores frente a modelos comparables, al tiempo que incrementa el volumen destinado al transporte de mercancías, uno de los segmentos más rentables de la industria tras el auge del comercio electrónico.

El Horizon Evo ofrecería unos 2.600 pies cúbicos de espacio exclusivo para carga en el nivel inferior. Como referencia, aeronaves como el Boeing 737 o el Airbus A320 —más largos pero con fuselaje más angosto— disponen de entre 1.300 y 1.800 pies cúbicos en sus bodegas.

Matyushev sostuvo que el mercado se inclinó hacia configuraciones de un solo piso por simplicidad estructural, pero cuestionó que eso sea necesariamente mejor desde el punto de vista operativo. “El mercado ha gravitado hacia un diseño de un solo nivel porque es más simple de construir, pero no lo veo como operativamente superior”, afirmó.

El ejecutivo también planteó que el Evo podría funcionar como carguero dedicado. Con un volumen total cercano a 11.000 pies cúbicos entre ambos niveles, la empresa asegura que podría igualar la capacidad volumétrica del Boeing 757, un modelo fuera de producción pero todavía ampliamente utilizado por operadores logísticos.

En la cabina superior, Natilus imagina una configuración económica 3-3-3-3 (12 asientos por fila), con tres pasillos, más compartimentos superiores y la posibilidad de incorporar espacios diferenciados como áreas de juego o pequeños módulos de trabajo. A diferencia de otras propuestas de ala integrada, el Evo sí contaría con ventanas, un punto que ha generado debate en la industria.

Por ahora, el proyecto se mantiene en etapa conceptual. Natilus ha estado probando desde 2023 un prototipo a escala de su avión de carga Kona y levantó US$ 28 millones en financiación Serie A para avanzar en el desarrollo. No obstante, llevar un avión comercial al mercado implica inversiones de miles de millones de dólares y un largo proceso de certificación.

La compañía no es la única que apuesta por este concepto. La estadounidense JetZero trabaja en un modelo similar, mientras que Airbus desarrolla desde 2017 un ala voladora dentro de su programa ZEROe, orientado a reducir emisiones.