La empresa aeroespacial de Elon Musk está viviendo una transformación profunda: de centrarse únicamente en el diseño, fabricación y lanzamiento de cohetesSpaceX se está convirtiendo en un negocio diversificado de infraestructura espacial.  

Starlink, el servicio de internet satelital que comenzó como un proyecto secundario arriesgado, se convirtió en la principal fuente de ingresos de SpaceX: produce el 70 % de sus ingresos totales, unos US$ 12.300 millones anuales.  

Por su parte, los lanzamientos tradicionales de cohetes se han reducido solo al 28 % del balance general, facturando unos US$ 2.700 millones anuales.  

La cifra resulta aún más impresionante si se considera que, en 2020, Starlink producía US$ 200 millones en ingresos anuales. En solo cinco años, la empresa pasó de contar con 200 mil suscriptores, a alcanzar 8.5 millones.

La ventaja de Starlink frente a sus competidores radica en su total control sobre la cadena: mientras que proveedores tradicionales como Viasat e Intelsat dependen de lanzamientos costosos y esporádicos de terceros, Starlink maneja tanto los cohetes como las redes satelitales. Esto le permite realizar lanzamientos frecuentes y económicos, acelerar la expansión de su constelación y mejorar rápidamente la cobertura, atrayendo más clientes. Ninguna otra empresa del sector cuenta con esa capacidad integrada.

De este modo, SpaceX ha dejado de ser únicamente una empresa de cohetes, para convertirse en una compañía de telecomunicaciones con la flota de cohetes más avanzada del mundo.