De una forma silenciosa pero decisiva para el futuro de las telecomunicaciones, SpaceX obtuvo una patente clave que resuelve uno de los mayores cuellos de botella técnicos del servicio Starlink Direct-to-Cell, el sistema con el que la compañía de Elon Musk busca conectar teléfonos celulares comunes directamente a satélites de órbita baja, sin necesidad de antenas externas ni modificaciones en los dispositivos. La patente estadounidense US 12.542.605 B1, concedida el pasado 3 de febrero, describe el motor de gestión de ancho de banda que permitiría escalar el servicio a millones —e incluso miles de millones— de usuarios sin que la red colapse por señales de control.

El desarrollo apunta al corazón del problema que enfrentan las redes celulares satelitales: los satélites LEO se mueven constantemente y obligan a los teléfonos a “re-registrarse” varias veces por hora, consumiendo gran parte del ancho de banda en tareas administrativas en lugar de llamadas, mensajes o datos. Según detalla la patente, SpaceX diseñó una capa de abstracción virtual que desacopla la identidad de la red del hardware satelital. En lugar de que cada satélite emita códigos distintos al pasar por una zona, el sistema asigna identificadores fijos a áreas geográficas del planeta, de modo que, para el teléfono, la red parece siempre la misma, aunque los satélites se estén relevando continuamente en el cielo.

El resultado es un salto de eficiencia: un teléfono que permanece quieto no necesita actualizar nunca su ubicación, liberando ancho de banda que puede destinarse a tráfico comercial. En un servicio pensado para funcionar a escala global, esa optimización es clave para la viabilidad económica del modelo. De hecho, Starlink ya ofrece una versión beta del servicio Direct-to-Cell junto a T-Mobile en Estados Unidos, limitada por ahora a mensajes SMS, pero la transición hacia llamadas de voz y datos móviles depende justamente de este tipo de soluciones técnicas.

El otorgamiento de la patente se produce en un momento especialmente sensible para la compañía. Coincidió con el anuncio de la fusión entre SpaceX y xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, operación que dio lugar a un conglomerado valuado en US$ 1,25 billones. En ese contexto, Starlink aparece como una de las principales fuentes de ingresos recurrentes para sostener inversiones cada vez más costosas, y el negocio celular vía satélite se perfila como uno de sus vectores de crecimiento más ambiciosos.

La patente no solo protege el sistema desde el punto de vista del control terrestre, sino también desde la arquitectura embarcada en los satélites, con 52 reivindicaciones que abarcan métodos y dispositivos. Analistas del sector destacan que esto configura una barrera tecnológica significativa para competidores que también buscan ofrecer conectividad directa a celulares desde el espacio, como AST SpaceMobile, Amazon Kuiper o Lynk Global.

Más allá del impacto financiero, el avance refuerza la idea de que SpaceX no se limita a ofrecer internet satelital, sino que apunta a redefinir la infraestructura celular a escala planetaria, con los satélites funcionando como estaciones base universales. Para países como Uruguay, donde la conectividad en zonas rurales y marítimas sigue siendo un desafío, este tipo de desarrollos anticipa un escenario en el que la cobertura móvil podría dejar de depender exclusivamente de torres terrestres y redes tradicionales.