El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que el Reino Unido prohibirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años, en una medida que busca proteger a niños y adolescentes de los riesgos asociados al uso intensivo de plataformas digitales.
La decisión sitúa al Reino Unido entre los países que han adoptado las políticas más estrictas en materia de regulación del acceso de menores a internet, siguiendo iniciativas similares impulsadas en otros países, entre ellos Australia.
"Simplemente no puedo dejar que esto continúe más, así que vamos a hacer que los niños recuperen su infancia", afirmó Starmer en un mensaje difundido a través de redes sociales.
Preocupación por la salud mental
El jefe de gobierno sostuvo que las plataformas digitales están contribuyendo a problemas de bienestar emocional entre los jóvenes.
"Las redes sociales están haciendo que los menores sean más infelices. Facilitan el acoso, el abuso y pueden incluso dañar su salud mental", señaló.
Según explicó, la nueva normativa impedirá que los menores de 16 años accedan a las principales plataformas de redes sociales y establecerá restricciones adicionales para evitar el contacto con desconocidos a través de servicios digitales.
Starmer aseguró que la medida responde a una preocupación creciente entre padres y especialistas sobre el impacto que tienen estas herramientas en la vida cotidiana de los adolescentes.
Un cambio de paradigma
El primer ministro reconoció que se trata de una decisión compleja y con consecuencias relevantes para la industria tecnológica.
"No es una medida sin costo y no se ha tomado a la ligera", afirmó. "Hemos analizado cuidadosamente las evidencias antes de actuar".
Asimismo, indicó que el gobierno enfrentó resistencia por parte de algunas de las principales empresas tecnológicas del mundo.
"Es justo decir que esta medida se ha encontrado con la oposición de algunas de las compañías más poderosas del planeta, pero vamos a seguir adelante", sostuvo.
El desafío de la verificación
Uno de los principales retos será la implementación efectiva de los controles de edad para garantizar que los menores no puedan acceder a las plataformas mediante mecanismos alternativos.
Aunque el gobierno aún no detalló todos los aspectos técnicos de la normativa, se espera que las empresas tecnológicas deban reforzar los sistemas de verificación de identidad y edad para operar en el mercado británico.
La iniciativa se enmarca en una tendencia internacional de mayor regulación sobre el uso de redes sociales por parte de menores, impulsada por las crecientes preocupaciones sobre la salud mental, la exposición a contenidos nocivos y los riesgos asociados al entorno digital.
Con información de agencias.