Contenido creado por Felipe Capó
Tecnología

La youtubeización del concepto

Por qué el término “podcast” empieza a quedarse viejo en la era del video

La mayoría de los programas sumó cámaras, se consumen en YouTube y se parece cada vez más a la TV.

25.12.2025 08:23

Lectura: 3'

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Durante años, la palabra podcast sirvió para describir un formato bastante claro: programas solo en audio, pensados para escucharse bajo demanda, muchas veces desde el celular o mientras se hacía otra cosa. Pero en 2025 ese significado empezó a desdibujarse, al punto de volverse casi irrelevante.

En un análisis publicado por The Verge, el creador Andru Marino plantea que hoy es difícil distinguir un podcast de otros formatos audiovisuales. Segmentos de late night, entrevistas grabadas en estudios, charlas largas con celebridades o análisis conducidos por una sola persona conviven bajo la misma etiqueta, aunque su lógica sea más cercana a la televisión que al audio tradicional.

El cambio tiene un responsable claro: el giro masivo al video. Plataformas como YouTube empujaron a que casi todos los podcasts importantes incorporaran cámaras, escenografía y una puesta visual cuidada. Según datos de la propia empresa, más de mil millones de personas miran podcasts en YouTube cada mes, lo que terminó de correr el eje desde “escuchar” hacia “ver”.

Ese corrimiento volvió confuso el concepto. En la pestaña de podcasts de YouTube hoy aparecen entrevistas de programas nocturnos, ensayos en video, reseñas gastronómicas o fragmentos de noticieros. Muy lejos de lo que históricamente se entendía como podcast: periodismo narrativo en audio o mesas redondas grabadas.

Por eso, Marino propone algo concreto: dejar de usar la palabra podcast. No reemplazarla por un término nuevo, sino volver a uno viejo y más amplio: “show”. Según cuenta, esta transición ya se ve puertas adentro de varias empresas de medios, incluida Vox Media, y también en eventos del sector. Llamarlos “shows” es más vendible, más flexible y menos atado a una tecnología específica.

El cambio no es solo semántico. También responde a una lógica comercial. Vender un “podcast” a los anunciantes suena nicho y limitado; vender un “show” implica audiencia, video, figuras conocidas y múltiples plataformas. No es casual que muchos conductores hayan dejado el clásico “escuchanos donde escuchás podcasts” y lo hayan reemplazado por el “like y suscribite” típico de YouTube.

Además, estos programas ya comparten espacio con otros formatos que nadie llamaría podcast: entrevistas virales, ciclos de streaming, clips de televisión o contenidos pensados directamente para redes. En ese ecosistema, seguir usando una palabra asociada al iPod y al audio puro empieza a sonar anacrónico.

El cambio también tiene consecuencias en la distribución. El podcasting nació como un sistema abierto, pero hoy se concentra cada vez más en grandes plataformas. Además de YouTube, Netflix planea sumar podcasts a su catálogo y producir los suyos propios, mientras que la frontera entre streaming, TV y “podcasts” se vuelve cada vez más borrosa.

Eso no significa que el audio puro vaya a desaparecer. Seguirá existiendo, sobre todo en proyectos independientes y en consumos cotidianos como manejar o hacer tareas domésticas. Pero ya no es el centro de la industria. Las grandes apuestas están puestas en formatos audiovisuales, con el audio funcionando como una versión secundaria.