Para deforestar menos y seguir saboreando las barras y tabletas de chocolate, será necesario remunerar mejor a los productores de cacao, quienes enfrentan precios cada vez más bajos, según las cooperativas y defensores del comercio justo.

De Perú a Ghana, “algunos productores no pueden comer tres veces al día”, advirtió César Paz, presidente del sello Símbolo de Pequeños Productores (SPP), en una mesa redonda en el Salón del Chocolate de París.

Los ingresos “se han dividido por tres desde la década de 1980”, con una caída de 30% en 2017, según Julie Stoll, delegada de Comercio Justo Francia.

El cacao convencional, cuyo precio es fijado como muchas materias primas en la Bolsa de Nueva York, se vende actualmente a unos 2.300 dólares la tonelada.

El cacao certificado por sellos como el SPP, creado por productores latinoamericanos, se vende entre 3.000 y 3.500 dólares por tonelada.

Ghana y Costa de Marfil, que producen casi dos tercios del cacao mundial, boicotearon el miércoles una reunión organizada por la Fundación Mundial del Cacao, en Bruselas, para defender los ingresos de sus productores.

Esos antiguos rivales se aliaron en 2021 en la Iniciativa Cacao Costa de Marfil-Ghana para intentar garantizar un precio adecuado y “asegurar la sustentabilidad de la economía del cacao”.

En este contexto han introducido el Diferencial de Ingresos Decentes (DID), una prima de 400 dólares por tonelada por encima del precio de mercado.

Los productores, los parientes pobres del sector, reciben solo 6% de los 100.000 millones de dólares anuales que representa el mercado mundial del cacao y el chocolate.

Deforestación importada 

El cultivo del cacao sigue estando en el origen de una deforestación masiva, especialmente en África Occidental.

Con mejores ingresos, los agricultores pueden “contratar más mano de obra local o cultivar de manera orgánica con prácticas agroforestales”, sostuvo Julio Valencia, director general de Herencia Chocolate, una cooperativa que agrupa a 600 familias de pequeños productores en Ecuador.

“Cuando no haya más bosque, se perderá la fertilidad natural del suelo y la producción disminuirá gradualmente. Entonces tendremos que utilizar productos químicos que contaminan los suelos, el agua y perjudican nuestra salud”, sostuvo César Paz.

Una solución es replantar árboles de sombra, lo cual también permite contrarrestar mejor los impactos del cambio climático y producir un chocolate de mejor calidad.

En los próximos meses, el sector también se verá sacudido por una “revolución”, ya que la Comisión Europea trabaja desde 2021 en prohibir la importación de varios productos procedentes de tierras deforestadas, como la soja, el café y el cacao.

Esa futura normativa sobre “deforestación importada” obligará tanto a los importadores como a los chocolateros a garantizar la trazabilidad a lo largo de su cadena de suministros.

La decisión tendrá efectos “drásticos”, aseguró Stoll, quien pidió vigilar la forma en que afectará a los pequeños productores.

Tendrán que cumplir las nuevas normas, “mientras que durante muchas décadas se les ha motivado a producir de forma intensiva en monocultivos, con muchos insumos químicos”, recordó.

De todos modos, los industriales deberán asumir algunos de estos costos y en las últimas semanas se han dado varios anuncios de programas de sustentabilidad en las plantas.

La multinacional Mars Wrigley (M&M's, Snickers) se comprometió recientemente a utilizar en sus fábricas “cacao de origen 100% responsable en Europa para 2023”.

Su plan “apunta a combatir la deforestación, avanzar en el respeto a los derechos humanos y apoyar a los productores de cacao y sus comunidades”, indicó el grupo.

El miércoles, el grupo Mondelez (Milka, Toblerone) también anunció su intención de invertir 600 millones de dólares más hasta 2030 en su programa Cocoa Life. 

Esto servirá para “mejorar las condiciones de vida” de 300.000 productores de cacao a lo largo del tiempo, con “un aumento de los ingresos netos de alrededor de 15% en Ghana y de alrededor de 33% en Costa de Marfil”.

Es una “toma de conciencia" que se agradece, aseguró Stoll, “pero que a menudo no aporta garantías sobre el precio”, lamentó.

AFP