La presión en la carrera por la inteligencia artificial alcanzó un nuevo pico: Sam Altman, CEO de OpenAI, declaró un "código rojo" interno para su compañía, según reportaron The Wall Street Journal y The Information. Esta medida refleja una creciente preocupación por la pérdida de liderazgo de OpenAI frente a competidores como Google y Anthropic, que avanzan rápidamente en innovación y escala de usuarios.
Altman anunció que se postergarán desarrollos clave, como los agentes de compra, productos relacionados con salud y Pulse, un asistente personal con IA. Todo el enfoque estará ahora centrado en mejorar el producto estrella: ChatGPT.
¿Qué implica este "código rojo"?
- Se realizarán llamadas diarias con los equipos asignados a mejorar ChatGPT.
- Se fomentará el movimiento temporal de empleados de otras áreas para acelerar el desarrollo.
- Las prioridades serán: más velocidad, fiabilidad, personalización y amplitud de respuestas.
La declaración es también una señal de alerta sobre el modelo de negocio de OpenAI, que ha recibido miles de millones en inversión, pero que aún busca un camino hacia la rentabilidad. La presión no es solo técnica, sino también financiera.
Google toma la delantera con Gemini 3
Paradójicamente, Google también había declarado su propio "código rojo" en 2022, al lanzamiento de ChatGPT. Hoy, esa situación parece haberse invertido.
- Su nuevo modelo Gemini 3 ya supera a la competencia en varios benchmarks clave del sector.
- Herramientas de IA como Nano Banana ganan popularidad rápidamente.
- La base de usuarios de la IA de Google crece, consolidando su posición en el mercado.
El momento bisagra de OpenAI
La decisión de Altman marca un punto de inflexión en la estrategia de OpenAI. En lugar de diversificar, la empresa busca reforzar su núcleo antes de expandirse nuevamente.
Esto ocurre en un momento de creciente competencia, donde cada gran avance —ya sea en imagen, texto o agentes autónomos— puede redefinir el liderazgo en IA.
OpenAI, que fue la pionera en esta nueva era con el lanzamiento de ChatGPT en 2022, enfrenta ahora el desafío de no ser superada por sus propios impulsores.